El Gato al Agua (Intereconomía)
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Ustedes dirán si me equivoco, pero parece que tenemos socialista al otro lado de los Pirineos, y no saben la rabia que me da no poder comentar todavía cómo lo da la izquierda. Sé ya, por ejemplo, que un veterano periodista como Carlos Carnicero lo anunciaba en su web cuando los franceses apenas se habían levantado de la cama. Total, el vive buena parte del año en Cuba y sabe que las mejores elecciones son aquellas cuyo resultado se conoce antes de ir a votar.
El comentario se llama 'Merkel derrotada en Europa', y comienza: "Cuando usted lea este artículo, François Hollande será presidente electo de Francia". Ese es el periodismo del futuro: no al minuto, sino 24 horas antes. ¿Alguien da más?
En El País, José María Ruiz Soroa llama a la desigualdad de rentas 'El cáncer de la democracia', y asegura que "la filosofía política no ha sido capaz de crear una teoría sobre la desigualdad admisible". A lo que sólo cabe responder que tanto peor para la 'filosofía política' y que quizá le sería más provechoso volver la mirada sobre la naturaleza, donde no hay igualdad ni por el forro.
O, mejor, echar un vistazo a los regímenes que se han propuesto hacer de esa 'igualdad de resultados' su objetivo prioritario. Que pregunte a los chinos de la Revolución Cultural o a los norcoreanos de hoy.
Siendo los hombres desiguales, desigual su esfuerzo, su honradez o sus capacidades, el único medio de lograr que obtengan iguales resultados es mediante una coerción salvaje del Estado, que es exactamente a lo que quieren llegar estos chicos.
Lo cierto es que El País se suma a la otra izquierda, a la fetén, esa que quiere dar trabajo a la guillotina y colgar al último banquero con las tripas del último cura, que hace falta 'más política', que vivimos en un tiempo en que la política se ha reducido a la insignificancia. Que eso se diga en un país con un político cada cien habitantes (y un médico cada trescientos) no deja de tener su gracia macabra.
¿Y ESTO ES 'DERECHA'?
Mira que me lo ponen difícil. A mí me encanta esto de levantar las liebres del pensamiento único y apagar los faroles de la izquierda, y sería feliz si de verdad hubiera prensa identificable por su ideología y, dentro de un vago respeto a la noticia, fiel a ella.
Pero aquí o que priva y prima es la tribu y el 'qué hay de lo mío'. ¿Las idleas? Eso son cosas de Europa; aquí somos más del "¡colócanos a todos!". Así vemos la peculiar izquierda de Prisa, que pone una vela a Marx y otra al Ibex 35.
Aunque tengo dicho que la izquierda existe y la derecha no, que qué tendrá que ver un facha con un liberal con un conservador con un tradicionalista, lo que pasa por derecha en Occidente es, en general, un deseo de reducir el ámbito del Estado y ampliar el de los individuos y una sana desconfianza hacia el poder.
CRÍTICAS A LA PORTADA DE LA RAZÓN CON TUPPERS
Ayer mismo veíamos al Congreso argentino votando la rapiña de YPF con la chusma encaramada amenazando a los disidentes y un enorme retrato de la Jefa, Cristina Fernández. Esa adoración -el querido Comandante, la cara del Che, el Querido Líder- es izquierda en el paroxismo.
Por eso se me cayó el alma a los pies el sábado al ver la porta de La Razón. ¿Qué debo hacer, ignorarlo porque es nominalmente 'derecha' y queda fuera de mi negociado? Pero quedaría absurdo que siguiera criticando cómo los medios de izquierdas ponen absurdamente 'guapos' a sus líderes e ignorara cómo un órgano de la derecha les deja pequeños.
La han visto, supongo. Aparecen Rajoy y su mujer bajo el titular 'El presidente más familiar', y en 'bolos' nos informa: 'Austeridad y sencillez: viajó en coche, y no en helicóptero, con un reducido número de escoltas e incluso se llevo "tuppers" de la Moncloa'.
Ahora, a mí me parece estupendo que el jefe de Gobierno se vaya por ahí con los suyos y ni siquiera tengo objeción que hacerle a que se lleve "tuppers", que es muy dueño (aunque como medida de ahorro me parece, digamos, algo parca y quizá insuficiente para cubrir el déficit). Mi perplejidad se dirige más hacia el periodista que decide que esa es la gran noticia del día. No: meramente que es noticia. En Corea del Norte puede serlo; quizá también en Cuba. En una democracia occidental es de alipori, qué quieren que les diga.
Claro que la oposición no les va a la zaga, aunque en sentido contrario. Ahí tenemos a la obrera Elena Valenciano declarando tranquilamente que la derecha española ha decidido "liquidar prácticamente a la juventud de este país". Lo leo en Publico.es bajo el titular "Ni Aznar se atrevió a tanto".
Que luego nadie diga que no se avisó del genocidio, que ni más ni menos que la portavoz del segundo partido de una democracia moderna se atreve, con un par, de acusar al Gobierno de exterminio consciente y premeditado. Si alguna vez viene el lobo, ¿qué palabras habrá que usar?
Lea La Gaceta