Alex Grijelmo (presidente de EFE) evita a PD
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Cual Titanic periodístico, la Agencia EFE tiene abierta en su casco demasiadas vías de agua producto de las malas decisiones de sus responsables. La herencia de Alex Grijelmo, que se despidió de la empresa pública dejando un agujero de 5 millones de euros en pérdidas --Grijelmo deja un boquete de casi 5 millones de euros pérdidas--, no sólo es negativa en lo económico. También lo es en el propio funcionamiento y el modo de ejercer el periodismo en mayor agencia de noticias en lengua española. La dramática situación ha sido denunciada en su blog por el periodista deportivo de EFE Àlex Santos --EFE, susto o muerte--:
El arranque del texto refleja el sentimiento de indefensión que embarga a muchos de los trabajadores de la agencia:
Hace pocos años un grupo de colegas se apuntó a un ERE voluntario y todos ellos salieron por la puerta y por patas con un pasta gansa en la cartera. Nadie pensaba que aquella acabaría siendo la gran oportunidad perdida de haber agarrado cuatro duros y probar en otro ámbito. Y va a ser que sí, que aquella fue la última gran oportunidad.
Denuncia la incapacidad de la empresa a la hora de adaptarse a los cambios tecnológicos y sociales:
No es agradable escribir sobre la necrológica de tu empresa, pero algo de esto ya nos temíamos hace años. Que nadie se engañe. Hemos querido vivir en una burbuja como si lo de fuera no fuese con nosotros, y eso ha sido un error. No obstante, no por pensar que nunca nos pasaría, no quiere decir que algunos de nosotros, y yo entre ellos, pensase que periodísticamente EFE no estaba a la altura. No lo estuvo en la revolución de las plataformas televisivas, tampoco en la de Internet... Nunca ha estado al día. Nunca. Y eso se paga.
Ahora casi nadie espera nuestro despacho, nuestro teletipo, porque cuando nos ponemos a redactarlo, el mundo ya se ha enterado de la esencia de la noticia. Hemos sido incapaces de cambiar esta manera de trabajar, y por mucho que algunos hayamos alertado constantemente de esta situación, nadie ha hecho caso, hasta el punto de que los medios se cuestionan si vale la pena mantener a EFE, porque EFE no es rápida.
Santos se muestra duro con el anterior presidente de EFE
Alex Grijelmo ha dejado un lamentable bagaje en la empresa, y partió dejando una amenazante lista de 300 despedidos. Parece que la negociación partirá desde este número.
De acuerdo, pero vamos más allá para los que se queden o nos quedemos: Y cuando esto parezca que se ha arreglado, ¿qué será de EFE? ¿Qué plan hay para ella más allà de estos ajustes? Ah, ¡que no hay plan! ¡Que simplemente estamos sobreviviendo! ¿Y cuál será el mazazo para el año que viene y para el siguiente, y para el otro?
La conclusión es, si cabe, más pesimista que el arranque:
En EFE, el trabajador ha dejado de ser el protagonista. Llegados a este punto, ya no tenemos nada que hacer. Ha llegado la hora de que alguien decida nuestro futuro. No hay espacio para el arrebato ni para la indignación. Se acabó creer que nos podemos indignar y que nuestra indignación encontrará complicidades y servirá para atenuar los planes de la empresa.
La empresa ha tomado el mando y sólo nos concederá dos salidas; qué preferís, susto o muerte. Y no es un chiste.