El Gato al Agua (Intereconomía)
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¿Se acuerdan de la Primavera Árabe? Sí, hombre, ese Woodstock moruno que traía loca de emoción a nuestra progresía. Sería cosa de recuperar ahora las fotos y aquellos titulares y columnas henchidos de emoción cuando Tahrir era una fiesta. Todo se revolvía en entrevistas a jóvenes egipcios con su smartphone en mano, los chicos que se citaban por Facebook y que estaban haciéndonos la revuelta por persona interpuesta. Estaban los nietos del Mayo francés recitando a Wordsworth: "La felicidad, aquel amanecer, era estar vivo, pero ser joven era el mismísimo cielo". Por fin el mundo árabe se sacudía el yugo de sus sátrapas alimentados de Occidente para, al fin, entrar con pie firme en el alba dorada de... ¿el islamismo? No quiero recordar lo que se llamó a cuantos comentaristas insinuaron que lo que venía no era Jefferson, precisamente.
Pero estos chicos se recuperan deprisa y olvidan aún más deprisa: ya están recordando que los Hermanos Musulmanes no son lo que eran -es decir, la matriz de cuantos movimientos islamistas en el mundo han sido- y que el nuevo presidente de Egipto Mohamed Mursi, viene a ser un Lincoln más morenito (El País abre con "El islamista Mohamed Morsi, primer presidente democrático en Egipto"). Y cuando, previsiblemente, Egipto derive hacia un Estado islámico puro y duro, oh, bueno, seguro que se les ocurre algo.
CUARTO Y MITAD DE HIPOCRESÍA
La hipocresía es, como he dicho a menudo, uno de los rasgos distintivos de la progresía, con lo que es improbable que nuestras feministas vayan a denunciar el resultado de las elecciones egipcias y recordar que, a efectos legales, la sharia supone que la mujer vale la mitad que el hombre. Otra muestra la encuentro en Público.es, cuyo dueño ya ha hecho gala de hipocresía hasta el punto de atacar con armas y bagajes una medida y luego acogerse a ella, y la encuentro en el mismo titular: "La hipocresía viste la marca Igualdad". Se queja la web del trotskista millonario de que "empresas como Inditex o El Corte Inglés firman un convenio para sensibilizar sobre la violencia machista, mientras acumulan denuncias por discriminación a sus empleadas". Recuérdenme, por favor, cuándo Público o Público.es acusó al PSOE de hipocresía por mantener y promocionar a un maltratador convicto como Jesús Eguiguren... ¿Nunca? ¡Oh, bueno, vale!
Pero ahora que Zapatero no ocupa La Moncloa y, por tanto, no puede asegurar el negocio de Roures, los del nuevo magnate inmobiliario han dejado caer el puño y la rosa y le hacen guiños a los radicales. 'La izquierda real renace con la crisis', titula en una noticia que es pura esperanza: "Grecia, Francia, España. ¿Qué está ocurriendo? ¿El ascenso de la izquierda, y en más en concreto de la izquierda alternativa, es un fenómeno puntual, aislado? ¿Irá a más? ¿Se extenderá como una mancha de aceite? ¿Está cambiando Europa su ADN, su corazón se hace más rojo?".
Nos recuerda el redactor que "Syriza se afianza como segunda fuerza política, y el frente de Mélenchon recabó el 11% de los votos". Nos hurta, en cambio, que por delante de Mélenchon quedó Marine Le Pen e inmediatamente por detrás de Syriza, los neonazis de Amanecer Dorado.
Le compro en cambio el discurso a uno de los expertos a los que cita: "El sistema está en cuestión. Chocan los intereses de la gente y el discurso oficial". El problema es que el sistema que ahora salta por los aires no es el del neoliberalismo salvaje, que nunca ha existido sino en sus mentes calenturientas, sino en esa inmensa pirámide financiera a lo Madoff conocida como Estado del Bienestar. Si ha caído un muro, ha sido el del keynesianismo.
Pero conviene que no me muestre demasiado crítico porque, después de todo, son mayoría. No hagan caso de urnas ni encuestas: lo dice Julio Anguita, ese símbolo de la modernidad. "Anguita presenta su manifiesto para regenerar la democracia", leo también en Público.es, en una noticia que se limita prácticamente a recoger el manifiesto del califa rojo, titulado precisamente 'Somos mayoría'. Pues, nada, a demostrarlo...
Arturo González lo recoge en su columna rouresí, titulando, más prudente, entre interrogantes: "¿Somos mayoría?". González se marca una de sus habituales jeremiadas sobre lo dividida que está la izquierda y pasa a recoger algunas de las propuestas del programa de Anguita, terminando: "¿Hay alguien de izquierda que no esté de acuerdo con todo esto?"
LA VARITA MÁGICA CONTRA LA CRISIS
Veamos algunas. "Salario Mínimo Interprofesional (SMI) de 1.000 euros al mes"; "ninguna pensión por debajo del SMI" y "extensión y ampliación de la prestación por desempleo". ¿Y unicornios de colores, para cuándo? Volvemos a la idea de que la riqueza es estática, un pastel que mantiene su tamaño por mucho que se manipule. Y no. El SMI sólo ha sido un promotor de paro y de economía sumergida. En cuanto a las pensiones y el paro, el voluntarismo es absurdo si no hay dinero para pagarlas.
Más: "Banca pública como corolario de la nacionalización de la Banca privada y las Cajas de ahorros" y "nacionalización de los sectores estratégicos de la economía". Lo que han hecho nuestros políticos con las Cajas de ahorro nos puede dar una idea de lo que podrían llegar a hacer con una Banca directamente pública. Y en cuanto a las empresas estratégicas nacionalizadas, la historia está llena de ejemplos de qué magnífico es el Estado metido a empresario, ¿verdad?
Lea La Gaceta