El Gato al Agua (Intereconomía)
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Pasar los mejores años de mi vida hozando en los medios de la progresía patria, escardando los disparates del rojerío a la violeta o de su versión hardcor tiene, por fuerza, que ser nocivo para mi equilibrio psíquico. Seguro que deja secuelas. Ya he perdido la risa y he perdido el color.
Pero no es hoy uno de esos días. Hoy -su ayer- es día de mezclar la obligación con la devoción, el trabajo y el placer, que hay pocos goces tan intensos como poder exclamar "¡te lo dije!" -Hollande ya da menos envidia-.
¿Se acuerdan de la Gran Esperanza Blanca de la izquierda europea, ese Hollande de moda que había puesto en su sitio a la Merkel y proclamado el fin de la era de la austeridad, abriendo el camino hacia la luz keynesiana? El pasado 6 de mayo, Escolar el Chico, don Ignacio, colgaba parte de su programa electoral bajo el título "El programa electoral de Hollande da envidia".
LA SIERRA MECÁNICA
Ya saben a quién me refiero, a ese periodista, primer director de Público y capitoste del nuevo Diario.es que, últimamente, se había especializado en recordar, con amplio despliegue de vídeos de archivo, cómo los peperos en el Gobierno incumplían promesa electoral tras promesa electoral. Imagino que cuando usted lea esto Nacho ya habrá alzado su dedo acusador y justiciero contra este fraude gabacho que no sólo no va a meter la tijera en el cajón sino que va a tener que sacar la sierra mecánica.
Ayer, Escolar tenía el nervio de colgar un comentario titulado "Rajoy pisa el acelerador de los recortes". Rajoy, ¿no? Oh, vaya, qué poca memoria, Nacho, con lo bueno que eres cuando quieres tirando de hemeroteca... Termina su contribución: "El presidente que prometió dar la cara presumió ayer en Sevilla de que sus medidas "no han sorprendido a nadie". En el mejor de los casos, la frase es una tomadura de pelo. En el peor, es de un cinismo brutal". Paja, viga... Ya saben.
Pero me estoy adelantando. La noticia la leo no en un órgano derechoso cargado de psicotrópicos à La Razón, sino en -¡oh, qué grande!- Público.es: "Hollande: más recortes, menos PIB". Y hace más sangre en el subtítulo: "La Auditoría Nacional echa un jarro de agua fría al presidente galo y advierte que tendrá que hacer "recortes sin precedentes". Repitan conmigo: "Sin precedentes". De los que hacen afición.
De los que dejan el Etât de Bien-être temblando. A saco. Bueno, aunque a uno le gustaría hacer eterno este momento, no insisto; sólo permítanme recordar algunas de las cositas que se dijeron en ese cercano "entonces". ¿Puedo? "Hollande impulsa otra Europa", exultaba El País en su primera, tan emocionado que se veía incapaz de titular con algún dato. Pues ya ven, queridos prisaicos, parece que nos quedamos con la misma Europa de antes.
RENACER FRUSTADO
Ramón Cotarelo comentaba en Público.es ("¿Renacer de Europa?"): "Jornada memorable la del domingo. Desde el mar del Norte al Egeo, los europeos han dicho 'no' a las políticas neoliberales de recortes, ajustes, mermas en ingresos, salarios y servicios; han dicho 'no' a sacrificarlo todo ciegamente a una estabilidad presupuestaria imposible de alcanzar porque se alimenta de devorar el mismo presupuesto que pretende estabilizar". François, François: si puedes leer esto sin que se te rompa el ‘coeur', no eres humano.
Una más y ya, palabra. Carlos Carnicero decía: "François Hollande ha tomado una dimensión de político europeo que va mucho más allá de la Presidencia de Francia. Diecisiete años ha necesitado el PSF para recuperar la primera magistratura desde los tiempos ya lejanos de François Mitterrand. Y el socialismo francés toma esa dimensión europea que otorga que la esperanza de los franceses se funda con los progresistas de toda Europa, huérfanos de referencias propias con los partidos que les podrían representar alejados, hasta ahora, de las posibilidades de recuperar el poder".
RUBALCABA Y LA ROJA ¡‘Sic transit gloria sinestrae'!
El abanderado del 'krugmanismo' europeo, obligado a ponerse económicamente a la derecha de Rajoy. Pero estoy seguro -¿ustedes no?- de que la izquierda mediática en bloque admitirá que se equivocaron con Hollande y empezarán a echarle en cara todas sus promesas incumplidas. ¿A que ya te da un poco menos de envidia, Nacho?
Ayer hablábamos de los equilibrismos, no siempre afortunados, de la izquierda mediática con respecto a la victoria de la Selección Española, y Rubalcaba se apunta a lo mismo en el Bluffington Post ("La Roja"): "Lo que nos exige la gente que se ha echado a la calle a festejar este éxito es un proyecto colectivo, una referencia compartida como es la selección, para aguantar este duro trance". Pues eso, promesas, que siempre habrá tiempo para incumplirlas.
Lea La Gaceta