Juan Antonio Reig Pla.
EFE
Me conmovieron igual las lágrimas de nuestros vencedores y las lágrimas de nuestros derrotados
/>
/>
El escritor Arturo Pérez-Reverte ha sacado su cara más irónica a la hora de analizar lo ocurrido en los Juegos Olímpicos de Londres y las emociones causadas por ellos, tanto en él mismo como en ciertas personalidades.
A través de Twitter, el cartagenero ha alabado "la cantidad de señoras olímpicas que han dado lecciones de pundonor y coraje, chicas duras, dignas y valientes, que verlas luchar daba miedo".
"No he podido evitar acordarme de cuando el papa Pío XI criticó en la encíclica Casti Connubi la participación femenina en el deporte y en muchas otras cosas. Su única función social era el matrimonio y lo demás era corrupción de la índole femenina y la dignidad materna, perverseión de toda la familia".
"Parece que acabara de decirlo algún obispo español, no hace más de media hora", añade, antes de comentar, con gran carga de ironía:
"Lo mal que lo habrá pasado estos días el Obispo de Alcalá, monseñor Reig, viendo la tele, con todas esas zorras con sus medallas, arriesgándose a abortar, en vez de quedarse en casa, dignamente madres, procreando".
Reverte también ha alabado "el éxito de españoles en deportes pequeños, humildes":
"De esos en los que nadie invierte un maldito euro, en los que uno se curte a base de sí mismo, de echarle valor, sacrificio y tenacidad, de esos que no salen en primera página, o salen en pequeñito, en un rincón, sin contratos millonarios y sin glamour".
"Me conmovieron igual las lágrimas de nuestros vencedores y las lágrimas de nuestros derrotados, que no eran Moratinos llorando porque se iban a la puta calle. Eran lágrimas decentes, de coraje derrotado o de victoria ganada a pulso, y sólo los imbéciles confundirían unas lágrimas con otras".
A modo de conclusión, Reverte lamenta:
"Que no haya medalla de oro para los que, mientras veíamos el baloncesto, se jugaban esta tarde la vida luchando contra los incendios".