Herrera da las claves del artículo de Raúl del Pozo sobre Bárcenas. 5-4-2013

OPINIÓN / Afilando columnas

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Raúl del Pozo: "El que llevaba los sobres no era Bárcenas, sino alguien por encima de él, que regalaba a alguno de los jefes una caja de Montecristo"

"José María Aznar, sin embargo, no recibió sobresueldos desde que llegó a la presidencia del Gobierno. Los demás, todos"

Antonio José Chinchetru, 05 de abril de 2013 a las 10:35
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Federico Jiménez Losantos.

  • Raúl del Pozo.
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  • Entrevista de Periodista Digital a Carmen Enríquez.
  • Federico Jiménez Losantos.

La infanta imputada sigue protagonizando muchas columnas el 5 de abril de 2013, pero lo más destacable en los espacios de opinión de la prensa de papel española en esta jornada es sin duda un largo artículo que nada tiene que ver con la hija del Rey. El Mundo publica un artículo de Raúl del Pozo que puede haber puesto muy nerviosos a muchos en los principales despachos de la sede del PP, en varios ministerios y La Moncloa, pero también en las altas instancias de algunos medios de comunicación y no pocas empresas españolas. Se refiere, por supuesto al asunto de Bárcenas y da numerosas claves sobre este turbio caso.

Tan excepcional es la columna de Raúl del Pozo, titulada Bárcenas no quiere ser Torres, o sí, que El Mundo la lleva en su portada, y continúa en la contra, espacio 'natural' de dicho columnista. Más que una opinión, es un relato de la jugosa información que le ha llegado sobre las actividades del ex tesorero popular a través de "un tercer hombre, ajeno al territorio de las mentiras". Dicha fuente no sólo le cuenta:

El tercer hombre me muestra unos folios donde el hombre de los papeles ha escrito cantidades y nombres.

Hay, además, correos electrónicos y números de teléfono. Algunas veces le ha avisado Mariano Rajoy: «Ten cuidado, Luis, que nos pueden estar escuchando». Lo que me muestra para que las lea y las toque, sin poder llevármelas, no son los llamados papeles, sino unas hojas donde hay nombres que harían estremecer al Gobierno y al aparato productivo.

Cuenta Del Pozo:

Observo en las recaudaciones de 1989 talones junto a grandes empresarios de la distribución, del vino, de la construcción, estrellas de radio o directivos de comunicación que han cambiado en estos años de compañía. Al lado de un talón está el nombre del chófer de un presidente, el asesor áulico de un presidente, nombres mayores y menores entre maletines y cheques (hay uno de 9 millones de pesetas). Según el tercer hombre, los sobresueldos se siguieron pagando a los dirigentes del partido cuando llegaron al Gobierno. El que llevaba los sobres no era Bárcenas, sino alguien por encima de él, que regalaba a alguno de los jefes una caja de Montecristo. José María Aznar, sin embargo, no recibió sobresueldos desde que llegó a la presidencia del Gobierno. Los demás, todos.

Hay más:

[La fuente cuenta que] Sólo tiene un problema con la Hacienda Pública porque los que decidieron sobre donaciones y sobresueldos fueron los políticos; los gerentes cobraban los donativos con testigos. Por supuesto, Luis conserva algunos «recibí» muy significativos y no hay ninguno de Mariano Rajoy.

Bárcenas, sostiene el informante, no cobró nada de forma ilegal, y tan sólo habría cometido un delito fiscal entre 20012 y 2003. Además, se dice, se siente traicionado por el PP.

Por si fuera poco, Del Pozo adelanta una próxima 'bomba informativa' de El Mundo:

-¿Por qué no larga Correa?- pregunto al tercer hombre

-Está a punto de hacerlo en tu periódico.

Es interesante cómo ha explicado Carlos Herrera las claves de la columna de Del Pozo, en su editorial de Herrera en la Onda:

¿Qué es lo que sugiere Raúl? Lo que aquí les adelantábamos el pasado miércoles en la tertulia. Luis Bárcenas sostiene ante el juez Ruz que los papeles no son suyos, no los ha escrito él. Él no ha dado dinero a Ana Palacio, que le presentó una querella por cierto, ni la conoce, etcétera, etcétera. Pero hay un entorno de Bárcenas muy próximo a Bárcenas que en vis a vis y en off the récord sí reconoce que esos papeles, los papeles de El País, son ciertos; que los escribió Bárcenas; que los filtró Trías, porque se los dio para consultarle algo Álvaro Lapuerta, el anterior tesorero del PP, el que fue tesorero del PP durante más tiempo. Bárcenas sólo lo fue un año, anteriormente fue gerente. Es pero no es.

Y que, claro, todo esto durará hasta que el juez le diga: "Oiga Bárcenas, alguien por ahí anda diciendo que su entorno, o usted, asegura que usted tiene recibos de lo que llegó a pagar a través de ese dinero y de ese sistema; o me lo dice usted o me voy a enfadar".

La cosa está en que desde ese entorno muy próximo a Bárcenas, muy próximo, se reconoce no sólo que se pago, luego ahí cada uno lo que hizo con su declaración de Hacienda, sino que algunos firmaron recibo. Y esos recibos los tiene el ex gerente del PP, también ex tesorero, guardados en una caja fuerte a prueba de bomba nuclear, supongo.

¿Cuándo las dos versiones coincidirán, convergirán en un punto? No lo sabemos.

Lo dicho, deben de ser muchos los que ahora están temblando en muchos despachos del PP, del Gobierno y de empresas de todo tipo, incluyendo medios de comunicación.

Aunque alguno se puede dar por satisfecho con el texto de Raúl del Pozo, no es para menos, este humilde lector de columnas ha de ser fiel a sus lectores y a Periodista Digital y dar cumplida cuenta de otros artículos que considera dignos de reseñar en esta jornada.

Continuemos entonces en El Mundo, con Federico Jiménez Losantos y su El Príncipe sí cree en el juez:

Ayer fue un día extraordinario desde el punto de vista mediático. No hubo nadie que no se significara sobre la imputación de la Infanta y lo que puede suponer; pero, en general, pocos medios desmontaron la convicción popular de que, tras el de político, los oficios menos de fiar son el de juez y el de periodista.

Quiso la casualidad que, el mismo día en que imputaron a la infanta Cristina, el Príncipe Felipe tuviera que hablar en un acto previsto hace tiempo ante un grupo de jueces. Losantos señala:

Y habló para pedirles fuerza y confianza. O sea, que frente a los fieros ataques de los medios cortesanos fue el hermano de la imputada Borbón el que mejor defendió la presunción de inocencia del juez Castro.

Concluye con un párrafo muy duro:

Ayer, Martínez Pujalte dijo que el juez Castro busca protagonismo, y Margallo, que perjudica mucho a la Marca España. Pero hay dos clases de protagonismo judicial: Alaya y Gómez Bermúdez, antes Garzón. Y lo que ha perjudicado la imagen de España, antes de la imputación, son las andanzas de Corinna y el Rey, la corrupción de un sultanato disfrazado. Sí, esa Corinna con la que dice Margallo que se reúne en privado, no sé si para cortejarla o para enterarse de los oscuros negocios que la maitresse en titre o entrañable amiga del Rey gestionó para sí y para otrosí. Hace siete años o, al menos, dos nochebuenas el Rey pudo y debió echar de su Familia a Cristina y a Urdangarin. De hacerlo, la Corona y España no padecerían hoy descrédito alguno. Y Margallo haría menos el ridículo.

Puesto que ya ha salido el nombre del ministro de Asuntos Exteriores y eso de la 'marca España', veamos que dice al respecto José Javier Esparza en La Gaceta. El breve artículo se titula precisamente Marca España:

Esto de la "marca España" fue una buena idea en su día, cuando se limitaba al lenguaje comercial, pero que los propios rectores del Estado lo utilicen como sinónimo de la patria empieza a resultar ya un poco cargante. Aquí hemos pasado del "estepaís" de la izquierda, que no sabía pronunciar la palabra "España", a la "marca España" del rajoyismo, que no se atreve a entender España como una nación.

Concluye:

Y cuando los presuntos hombres de Estado entienden el Estado como una marca -y no precisamente la carolingia Marca Hispánica-, entonces podemos prepararnos para lo peor.

Pasamos ahora a ABC. Ignacio Camacho escribe sobre La crisis del régimen, artículo en el que las novedades judiciales sobre la hija del Rey sirven de percha para tratar un asunto más amplio:

La imputación de la Infanta, justa o injusta, representa el punto de no retorno en el resquebrajamiento del sistema constitucional del 78, cuyas estructuras básicas han quedado amenazadas por el desplome de la confianza social y la ausencia de verdaderos liderazgos públicos.

Como vemos, y a diferencia de otros columnistas de su mismo diario o de La Razón, evita presentar a la infanta como víctima de un supuesto mal juez o de las masas.

Sostiene Camacho:

El desafío nacional ya no consiste en reducir el déficit o arrancar la maquinaria productiva; la prioridad es evitar que se venga abajo el marco de convivencia, el gran logro ahora cuarteado de la refundación democrática.

Este riesgo de ruina viene agravado por el bloqueo de los dos grandes agentes políticos tradicionales, superados por los acontecimientos y atacados desde dentro por una carcoma autodestructiva. El Gobierno, embarrancado en su lucha contra el deterioro económico, ha olvidado o preterido la imprescindible agenda de reformas políticas y administrativas que demandaba su mayoría absoluta. La oposición socialdemócrata se ha sumido en un síncope autista que cuestiona su identidad moderada y la arrastra al coqueteo con la wiki-izquierda

Concluye:

Quienes aún crean que es posible remodelar y rejuvenecer la arquitectura jurídica de un régimen agrietado pero todavía útil han de ponerse de acuerdo con la máxima urgencia. Ya no valen paliativos porque el vértigo de la Historia es muy difícil de encauzar. Se trata de poner en marcha la tercera Transición antes de que se desencadene sola.

Volvemos al ya citado Carlos Herrera. Lo hacemos para tratar su invectiva en forma de artículo contra el juez que ha tenido al osadía de imputar a una infanta. Lleva por título La gloria de Castro:

Los amigos de la vieja combinación de Pan y Circo pueden estar satisfechos tras la decisión del juez Castro -el del Cuarto Turno- de imputar a la Infanta Cristina al objeto de involucrarla en la trama del Instituto Nóos (...) Con ello Castro entra en la gloria y se transforma para algunos en el juez insobornable, valiente, del pueblo, que no teme a los poderosos y que arrambla con la Monarquía si es necesario con tal de buscar la verdad, con tal de dar su merecido a quienes le roban a la población sus recursos. Que es posiblemente lo que busca.

Para Herrera, lo que busca el juez Castro no es otra cosa que traer la república e España:

La decisión de Castro responde a una hoja de ruta que se le viene atribuyendo largamente y que ha ido estableciendo paso a paso, siendo el primero de ellos crear la pieza separada del caso Nóos al efecto de que le sirviera a su juego, ese del que en más de una ocasión ha alardeado por Palma: desmontar la Institución. No puedo imputar al Rey pero sí a una Infanta, y lo hago al final de la instrucción aunque me pase por el forro la postura del fiscal, que es el que actúa de parte.

Se le podría decir a Carlos Herrera aquello que aparece en el 'Poema de Mío Cid': "Dios, que buen vasallo si tuviese buen señor".

Carmen Enríquez, en La Razón, opta por una estrategia en defensa de la infanta Cristina. Trata de que los lectores sientan pena por lo mal que los están pasando los hijos del matrimonio Urdangarín-Borbón. Lo hace en Una pesadilla para cuatro niños:

Preocupación, tristeza y pesadumbre por la repercusión que todo el proceso está teniendo en sus cuatro hijos, a los que se les insulta y dejan de lado sus propios compañeros de colegio, son los sentimientos que desde hace meses se han instalado en la casa donde la Infanta Cristina e Iñaki Urdangarín siguen viviendo en el barrio de Pedralbes de la capital barcelonesa. La imputación de la Infanta ha sido un mazazo más que ha caído sobre el interior de la vivienda de los duques de Palma, que ven cómo cada día se complican más las cosas para ellos y no atisban una pizca de luz al final del negro túnel en el que se encuentran en estos momentos.

Busca que los lectores incluso veamos a este matrimonio como una familia que pasa apuros económicos:

Hay que tener en cuenta, además, que la Infanta es la única persona de la familia que sigue teniendo trabajo -directora del Área Internacional de La Caixa- y por tanto sólo ella percibe un salario que ayude al mantenimiento de su familia.

Iñaki Urdangarín, sin trabajo desde hace meses, optó por sacar de casa a sus cuatro hijos en una jornada en la que no abrían los colegios.

En España hay seis millones de parados, es un país en el que decenas de miles hombres, mujeres y niños comen cada día gracias a los comedores de Cáritas y otras organizaciones, al tiempo que miles de familias se quedan sin hogar por no poder hacer frente a sus hipotecas. En este contexto, destacar que Urdangarín no tiene empleo y que su familia vive --en un carísimo palacete, aunque Enríquez no mencione ese pequeño detalle-- gracias al sueldo de la infanta, es simplemente un insulto a la inteligencia de los españoles.

La periodista de cámara de La Razón sostiene:

El Rey y la Reina ven con tristeza lo que está pasando y les preocupa mucho la repercusión de los acontecimientos en sus nietos, con suficiente edad para darse cuenta de lo que ocurre, especialmente los mayores. Como abuelos ,y también como padres, les parece una pesadilla la situación que tienen por delante su hija y sus nietos, inocentes absolutos de las posibles faltas de sus padres.

Tal vez si ambos, el Rey y la Reina, hubieran puesto coto a las actividades de su yerno y, quien sabe, de su hija, no tendrían que mirar con preocupación cómo sufren sus nietos.

Aunque los duques de Palma tratan de distraerlos con actividades deportivas (esquí, rafting, bicicleta), eso no borra el ambiente opresivo de sentirse rodeados en su propia casa por decenas de fotógrafos y reporteros de televisión, sin poder salir y entrar con libertad de su propio domicilio.

Así que los niños del 'menesteroso' matrimonio se entretienen practicando deportes como el esquí o el rafting (además del ciclismo), unas actividades que cientos de miles de familias, incluyendo muchas en las que ambos padres trabajan, no se pueden permitir. Concluye:

La compensación principal de los cuatro hijos de Iñaki y Cristina es seguir viendo a sus padres unidos. En la adversidad, como declaró ayer el abogado Pascual Vives, no sólo por lo que está pasando ahora sino también por lo que pueda pasar en el futuro.

A este humilde lector de columnas le queda una duda. ¿Escribirá Enríquez un artículo similar para apiadarse por todos y cada uno de los hijos de los imputados en cualquier caso que sea visto ante los tribunales o su lamento se reserva para los niños de la Familia Real?

Cerramos con otro artículo de La Razón. Alfonso Merlos escribe sobre el hijo de Jordi Pujol y titula El príncipe caído:

Y el príncipe salió rana. Se veía venir. Que no se esfuercen sus mamporreros o sus chicos de los recados en lo evidente. Ya lo sabemos: una imputación no es una condena ni una acusación (¡hasta ahí podíamos llegar!). Que no subrayen grotescamente lo reglamentario en estos momentos: la honestidad de quien se va a someter al implacable veredicto de un tribunal. Que no añadan lo que no es sino la mera manifestación de un deseo: que el caso no llegará a juicio.

Todo está de más, incluso sin perder de vista que Oriol Pujol, hoy, es inocente.

Añade:

Si hemos llegado hasta aquí es porque la acumulación de indicios/pruebas contra el príncipe es, sencillamente, abrumadora.

Hasta este punto, cada palabra podría aplicarse no sólo a Oriol Pujol, sino también a la infanta Cristina. Desconocemos si Merlos buscaba ese efecto, pero resulta imposible no hacer esa comparación.

El último párrafo, sin embargo, sólo puede aplicarse ya la nacionalismo catalán:

Ha llegado la hora de la verdad. Toca contar y cantar. Toca poner al descubierto un drama que ha golpeado implacablemente la Cataluña del oasis en las últimas décadas y que podría ser finiquitado. La tragedia de una sociedad en la que unos notables, unas élites, unas castas pretendidamente superiores en todos los órdenes se creían por encima del bien y el mal, hacían de su capa un sayo, mangoneaban sin freno. Porque todo eso, señoras y señores, ni tenía ni tiene nada de democrático.



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