Martu Garrote pone a parir a Sánchez por expulsarla del PSOE

LA TRIBUNA DEL COLUMNISTA

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Luis Ventoso machaca a Pedro Sánchez: "España está bloqueada por un tertuliano de medio pelo"

Losantos detalla el Gobierno que quiere 'Pedronono': "Una fantasmada de 85 escaños que dependen de 44 partidos"

Juan Velarde, 23 de septiembre de 2016 a las 06:42
Encuesta¿Debe dimitir Pedro Sánchez ante un varapalo electoral en Galicia y en el País Vasco?

Sánchez, Sánchez y más Sánchez. Este 23 de septiembre de 2016, querido lector, se va a aburrir hasta la extenuación con tantas columnas y editoriales sobre el líder del PSOE.

Pero evidentemente, en este caso, el que se mueve sí sale en la foto, aunque hay imágenes que algunos preferirían o deberían de ahorrarse para no hacer el ridículo más espantoso. Pero al de Ferraz eso no parece importarle.

Arrancamos con Santiago González (El Mundo) que considera que Pedro Sánchez lo tiene bastante crudo para, no ser ya investido presidente, sino siquiera para lograr un pacto mínimamente decente con el que presentarse a finales de octubre ante sus señorías:

Para hacerse una idea de las tontas ensoñaciones de Sánchez debemos considerar que el PP y Ciudadanos suman 169 escaños, los mismos que el PSOE, Podemos, sus Mareas, sus extensiones y sus mechas, los 5 del PNV y los 8 de la extinta Convergència. Sleepy Hollow tiene suficientes escaños para bloquear a Rajoy, pero para investirse él necesitaría el disputado voto de CC y la abstención de ERC y EH Bildu. Si Ana Oramas volviera a repetir con PP y C's, Sánchez tendría que conseguir los dos votos batasunos, o los de Tardà y Rufián. Necesitaría a todos los separatistas y todos los antisistema. Lástima que en el Congreso no haya leones. Ni lo suyo sea un Macguffin.

Federico Jiménez Losantos considera que el secretario general de Ferraz busca un multipartito, sin mirar siquiera la composición del mismo, con tal de gobernar:

Pero como estamos en campaña electoral desde antes de que Rajoy dijera aceptar las medidas anticorrupción de C's para formar Gobierno pero ya había nombrado en secreto a Soria, nadie hablará hoy del tuit de Rivera: «Un gobierno de 85 escaños, con división interna, dependiente de 44 partidos, es inviable. Ningún político debería anteponer su silla a España». Y sin embargo, es la mejor radiografía de la fantasmada que Pedronono va a comunicar al Sanedrín del PSOE, obligando a retratarse o retractarse a los críticos, dejando en el andén del AVE a Susana Díaz y ganando el tiempo necesario para que Rajoy finja penita porque España siga sin Gobierno (o sea, con Rajoy en La Moncloa) controle su alegría y no proclame, exultante, que «en unas nuevas elecciones vamos a sacar muchos más votos», antes de llevarnos, por tercera vez en un año, al huerto de las urnas.

El editorial de El Mundo sacude al líder del PSOE por su ambigüedad, por no hablar alto y claro sobre lo que realmente se propone:

Pedro Sánchez sigue empeñado en formar Gobierno. Pretende hacerlo desde la raquítica base de los 85 diputados socialistas y respetando las líneas rojas fijadas por el Comité Federal, que le impiden llegar a acuerdos con los independentistas. El entorno de Sánchez habló ayer de forjar un «Gobierno alternativo» sin matizar cómo ni con qué formaciones. Su ambigüedad es ya uno de los mayores lastres del PSOE porque fue precisamente Sánchez quien, tras la fracasada investidura de Rajoy, recalcó que no se postulaba para presidir el Ejecutivo.

Carlos Herrera considera que el socialista ya lleva cerrada para el Comité Federal del 1 de octubre de 2016 su propuesta de pactar con radicales y separatistas:

Esa semana que media entre el recuento del norte y la entrada en Ferraz de los miembros federales es tiempo suficiente para presentarse el 1 de octubre y decirles a los suyos: tengo la investidura. Y cuando quieran decirle que no, Sánchez ya les habrá advertido de que cualquier tarde le pregunta a la militancia, tan de izquierdas como él. Y les reprochará, además, que sean capaces de pedirle que se abstenga para hacer presidente a Rajoy en lugar de celebrar que se vaya a instaurar en España un gobierno felizmente progresista. Y los planes de dimitir con tal de llevarse a la Ejecutiva por delante, y a él también, quedarán en nada. ¿Y gobernar? Hombre, mujer, no venga usted ahora a aguar la fiesta. Eso es lo de menos. Iglesias o Errejón, el que quede de entre ellos, de vicepresidente, y lo demás repleto de gente de buena voluntad. ¿España?: por fin el paraíso del progre.

Ignacio Camacho hace un bosquejo de la situación que se vive en la sede del PSOE y poco menos que haría falta un especialista para que analizara el estado de esquizofrenia andante que circula por la madrileña calle de Ferraz:

Si ya era remota la idea de forzar la abstención y de paso la renuncia del líder, ahora parece simplemente descabellada. El espectáculo sería digno de una exposición dadaísta: un partido que renuncia a gobernar, derroca a su jefe y le entrega su cabeza recién decapitada al rival histórico como regalo de investidura. Aunque la mayoría de los barones lo haría de buen grado, y así lo expresan en voz baja, el paso siguiente tendría que ser montar una gestora... para disolver en orden las agrupaciones. La gran dificultad de los anti-sanchistas consiste en que están limitados por el miedo a dividir la organización, al suicidio colectivo. Sánchez, no; es un hombre acorralado con poco que perder y tiene ante sus opositores la ventaja de esa clase de desparpajo autosatisfecho que algunos irresponsables confunden con la audacia. Por segunda vez se va a lanzar a por la Presidencia y, la alcance o no, la simple postulación lo mantendrá a flote. El partido puede cargarse a su secretario general... pero no a su propio candidato.

Luis Ventoso pone a Sánchez de vuelta y media y le acusa de estar bloqueando la situación política en España para satisfacer su propio ego:

España lleva ocho meses sin Gobierno, con la economía empezando a toser, solo porque un tipo no tuvo la decencia democrática de marcharse en la noche de 2015 en que perdió las elecciones aparatosamente. España está trabada porque un muchacho que solo había sido concejal, diputado de apretar el botón y tertuliano de medio pelo, se niega a dejar un cargo que le queda enorme, pero con el que nunca soñó, y no quiere retornar a la vida de a pie y a buscar empleo. España padece un culebrón esperpéntico solo porque algunos egos, Pedro, son más grandes que las torres Petronas y algunos patriotismos, más difusos que las pisadas de un ácaro.

El editorial de ABC habla de que Sánchez está apostando por la peor decisión posible, echarse en manos de los separatistas para intentar gobernar:

La gran dificultad es el rechazo frontal de parte de los dirigentes territoriales del PSOE, y el veto que supone la resolución del Comité Federal del pasado diciembre, que prohíbe expresamente negociar con independentistas. Ese es con toda probabilidad el órdago que está ocultando Sánchez para buscar después la complicidad de las bases con una consulta teledirigida. De algún modo, se trata de abocar a los críticos a una resignación sumisa para que acepten como un mal menor, y preferible, abrir una negociación con los secesionistas para impedir que gobierne Rajoy. El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, lo dejó entrever ayer sugiriendo que el Comité debe levantar ese veto. Sería, desde luego, la peor apuesta de Sánchez para España.

"SÁNCHEZ NO ES LA PERSONA MÁS ADECUADA"

El editorial de El País pone a Pedro Sánchez rumbo hacia la puerta de salida asegurando que no es el candidato idóneo para liderar la travesía en el desierto que le aguarda al PSOE:

En vez de plantear una deriva que conduce hacia la ingobernabilidad en España y que agudizará la crisis de su partido, Sánchez debería abrir un tiempo de análisis y debate interno. La supervivencia de un Partido Socialista moderado, reformista y con vocación de gobernar y mejorar España, no de ser el primero del pelotón de perdedores, debería de ser ahora la prioridad absoluta de todo aquel que sienta lealtad a las siglas del PSOE. Esa reflexión se va a hacer aún más necesaria y urgente a partir del próximo domingo, cuando se prevé un nuevo desastre electoral socialista en Galicia y el País Vasco. Uno más de la era Sánchez. No parece, por tanto, que sea él la persona más adecuada para encabezar la travesía del desierto que tendrá que abordar el PSOE tras la sangría de votos sufrida en las últimas citas electorales.

Y el editorial de La Razón advierte al secretario general del PSOE de que ese pacto que pretende conseguir no tiene argamasa política, que lo único que les une es su 'no' a Mariano Rajoy:

Estamos, pues, ante un proyecto frentista, sin argamasa política y «ad hominen», cuya posible ventaja para los intereses generales de los españoles se nos escapa. No se trata, por supuesto, de negar el derecho que le asiste a Pedro Sánchez a intentar sumar los apoyos parlamentarios necesarios para llegar a La Moncloa, pero sí de advertir del riesgo que correría la estabilidad de España ante un Ejecutivo hipotecado con según qué pactos. Porque las cuentas son las que son y, salvo un cambio radical en la posición de Ciudadanos, la alternativa del líder socialista exige un acuerdo de investidura que sumara, al menos, los escaños de la izquierda radical de Podemos, los del PNV, los de la antigua Convergència catalana y los dos canarios, así como la abstención de ERC y Bildu. Si bien todos ellos coinciden con Pedro Sánchez en su rechazo a Rajoy, es muy poco bagaje para plantear cualquier proyecto político en positivo.



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