Periodismo
Santiago Carrillo. TM

Seguimos a vueltas con el franquismo. El muerto más 'vivo' de la Historia de España continúa resucitando cada cierto tiempo y en una semana donde hemos vuelto a revivir lo que fue la obra del dictador, aún hay tribunas sobre Franco y también, de paso, recordando como a otros matarifes se les tiene en gloria y con calle puesta.

Alfonso Rojo, en La Razón, le da una lección de Historia a quienes pretenden reescribir la misma:

Madrid tiene aprobada calle desde 2013 un carnicero como Santiago Carrillo y que ese honor lo comparten, entre otros, un paradigma del diálogo como Dolores Ibarruri «Pasionaria» o un verdugo como Líster.

Jon Juaristi, en ABC, se centra en otro desenterramiento, el del general Sanjurjo, al que quieren sacar de su tumba en Pamplona:

¿Por qué, entonces, se ha desenterrado a Sanjurjo en Pamplona? Fue un golpista, eso sí. Como Lenin, como Fidel Castro, como Hugo Chávez, que ahí siguen, en sus mausoleos, tan tranquilos.

Fernando Sánchez Dragó recuerda en El Mundo lo evidente:

A Franco, por cierto, sólo lo discute media España. La momia de aquel asesino que fue Lenin sigue en el Kremlin. La de Hô Chí Minh, otro que tal bailaba, aún está en su catafalco de Hanoi.

Juan Pablo Colmenarejo, en ABC, dice una obviedad como un piano de grande, que a partir del 21 de mayo de 2017 el presidente Rajoy sabrá cuánto tiempo le queda para gobernar en función de lo que suceda en el PSOE:

Dentro de una semana, cuando los afiliados socialistas elijan entre Susana Díaz y Pedro Sánchez, Rajoy sabrá el tiempo que le queda de mandato. Sopesará la decisión de seguir adelante sin sobresalto.

Luis Ventoso comenta con gracia cómo seríamos incapaces de vivir sin ordenadores, tabletas y móviles:

Habéis hecho la prueba de estar dos días con el móvil apagado? ¿Resistiríais?». La parroquia comenzó a resoplar. «¿Dos días? ¡Ni dos horas!», reconoció franco un comensal con el don del gracejo sevillano.