Periodismo

Desde la bandera republicana hasta la bandera gay del ya famoso arcoiris, pasando por todo tipo de enseñas autonómicas. De la rojigualda de catorce metros que Pedro Sánchez se llevó para hacer campaña en Cataluña, ni noticias. Brillaron por su ausencia. Será ésta la España plurinacional por la que tanto aboga Sánchez.

La prensa intenta con poco éxito comprender a Sánchez. "Entraba en el Ifema como Julio Cesar en Roma para tomar el poder de aguila tras derrotar a Pompeyo clausuraba el congreso del PSOE probablemente más rupturista frente a los conceptos de generaciones inmediatamente precedentes, excluidos Suresnes y el que abjuró del marxismo", dice Julián Cabrera en La Razón.

Lo de comparar a Sánchez con la Roma de los césares se lo leímos este 18 de junio 2017 a Lucía Méndez en El Mundo: "Sánchez está en condiciones de decir lo mismo que Marco Antonio delante del cadáver de Julio César. «He venido a sepultar a César, no a ensalzarlo. El mal que han hecho los hombres les sobrevive. El bien suele quedar sepultado con sus huesos»".

Conformémonos con lo obvio. El PSOE ha girado con Pedro Sánchez hacia un izquierdismo populista "que no guarda relación con el proyecto de una socialdemocracia moderna, con vocación de Gobierno y sentido de Estado que surgió de la mano de Felipe González en la ya lejana Transición", recuerda La Razón. Lejana, no: a años luz. La referencia ideológica más cercana es Zapatero y ahí lo tienen. Que no culpen a Sánchez.

Tiene gracia lo que dice Santi Gonzalez en El Mundo: "Si ya se liaba con una nación imaginen el cacao que debe de tener con 17. Si esa extravagancia fuera capaz de calmar los pruritos del secesionismo catalán, será incompatible con la soberanía nacional (art.1.2 de la C.E.), y si defiende el concepto de soberanía no satisfará a los separatistas".

"Si manda Sánchez tendrían derecho a cargarse la Constitución, mientras que los que la defienden, PP y Ciudadanos, son los enemigos de España. Tras proclamarse «catalanista», a Sánchez sólo le falta ir al Nou Camp a silbar el Himno nacional. En su mitin sonaron la Internacional y Guns&Roses. Se supone que el PSOE pone las rosas y Podemos las pistolas", escribe Losantos.

A El Mundo de Paco Rosell le llama la atención el tono revanchista que ejerció Sánchez para clausurar el 39 Congreso: "Como si el dirigente del PSOE siguiera en clave de marcar territorio entre los suyos más que de presentarse ante la ciudadanía como un servidor del interés general. Primero, porque mantuvo el tono y estilo algo exaltados que han sido seña de identidad en su pugna con Susana Díaz".

El nuevo socialismo se va a fijar en el modelo de Portugal y se reivindica como la «izquierda de gobierno que hace las cosas seriamente». «Hemos dicho izquierda, hagamos izquierda. Hemos dicho cambio, hagamos posible el cambio», señaló Sánchez. Su intervención acabó con una declaración de intenciones: «Hemos puesto rumbo a La Moncloa».

Portugal, que la rescataron los hombres de negro, ahora es la Damasco de los sanchistas. Hay que joderse.