Periodismo
Pedro Sánchez. EP

Cataluña, su pésima gestión política y las colas en el aeropuerto barcelonés de El Prat son los temas esenciales que podrán encontrar este 13 de agosto de 2017 en las tribunas de opinión de la prensa de papel.

Luis Ventoso, en ABC, considera que España se está dejando comer en cierta medida la tostada por parte de la muchachada cupera:

Los separatistas maquinan a tiempo completo e invierten dinerales, nosotros hacemos el avestruz, acomplejados por defender un país próspero, solidario y amable frente a unos fanáticos que solo traerían odio, pobreza y limitación de la libertad. ¡Tenemos tal empanada que hasta creemos que la CUP puede derrotar a España!

Salvador Sostres duda de que al final el 1 de octubre de 2017 vaya a producirse el referéndum ilegal en Cataluña:

Viviremos la Diada más multitudinaria porque nadie querrá perderse la última trinchera que nos salió gratis pero luego en octubre la Guardia Civil llamará como el jueves para avisar de que ya salen, volverán a sus asuntos las personas formales y los efectivos a su llegada serán recibidos con el mismo entusiasmo mayoritario con que recibimos a los Nacionales cuando entraron por la Diagonal o a Franco en todas y cada una de sus visitas a Barcelona.


José María Carrascal aprovecha el conflicto de El Prat para asegurar que en manos de los separatistas Cataluña sería ingobernable:

¿Cuál es el balance provisional de la refriega? Lo primero, que la Cataluña idílica que prometen los independentistas es una falacia. Quienes hoy teóricamente la gobiernan están enfrentados entre si, con los más radicales llevando la voz cantante dispuestos, como muestra el cartel que han copiado de Lenin, a barrer a los Mas, a los Pujol y toda esa burguesía corrupta que ha venido gobernándola. En sus manos, Cataluña sería ingobernable o una república soviética.

El editorial de ABC le mete un buen sopapo a Pedro Sánchez por querer romper la unidad de España:

Las maniobras de Sánchez para formar un gran frente de izquierdas se sustentan sobre una profunda hipocresía y egoísmo, ya que su firme promesa de no pactar con el «populismo» se ha visto superada por su ambición personal de poder. Su confusa y desnortada propuesta «plurinacional», ideada para recabar el apoyo de los independentistas, amenaza con desbaratar los pilares de la Constitución y pone en riesgo la unidad de España

Alfonso Rojo, en La Razón, considera que en España la mentira política no está penalizada:

Puedes llenarte la boca hablando de «derechos humanos» y apoyar a los torturadores chavistas en Venezuela sin que los analistas del CIS detecten un bajón en respaldo electoral. No es que el español de a pie sea perverso y sintonice con los malvados. Todo lo contrario, porque el personal tiende a conmoverse con el dolor ajeno. El problema está en las «tragaderas». Queda plenamente demostrado que la trola aquí no está penalizada.

Fernando Sánchez Dragó, en El Mundo, sigue con su cruzada antituristas:

Qué haremos cuando los turistas, empujados por la desertización, la escasez de agua y el recalentamiento meteorológico, emigren hacia otros horizontes de sol y playa, pues playa y sol, con curdas y restregones, es lo que buscan, y el pájaro en mano derive a ciento volando?