Periodismo
Trapero, mayor de los Mossos, y Puigdemont, presidente catalán. EP

Cataluña hasta en la sopa. Antes de las vacaciones de agosto ya advertimos que lo catalán iba a ir in crescendo en esta sección del repaso de las tribunas y editoriales de la prensa de papel. Y, desgraciadamente, tras el atentado yihadista de Barcelona y las aviesas mentiras vertidas desde la Generalitat de Cataluña el foco se ha quedado fijo en esa región. Este 2 de septiembre de 2017 hay más ración de mentiras 'made in' Puigdemont y compañía.

Luis Ventoso, en las páginas de ABC, se hace las preguntas del millón y considera que son las mismas que deben estar haciéndose a estas alturas los catalanes de bien:

Es de imaginar que los catalanes, pueblo inteligente y que sabe reflexionar con el bolsillo, se estarán haciendo sus preguntas. ¿Queremos una república auspiciada por fanáticos que nos mienten y que cuando los desenmascaran en lugar de dimitir replican con un bulo mayor?

Ramón Pérez-Maura se acuerda del 11-M del 2004 y como aquí, tras demostrarse las mentiras de la Generalitat respecto de las advertencias que sí había recibido de la CIA respecto a un posible atentado yihadista, nadie dimite ni le cuesta el puesto:

¿Recuerdan el «¡Merecemos un Gobierno que no nos mienta!» de 2004? Ha quedado claro que sobre la información de la CIA han mentido en declaraciones a los medios de comunicación el presidente Puigdemont, el consejero Forn y el jefe de los Mozos, Trapero. ¿Existe algún país democrático en el mundo en el que una mentira de esta trascendencia pueda pasar sin que le cueste el puesto a quien la dice?

Juan Manuel de Prada considera que los adeptos al régimen separatista catalán seguirán erre que erre empeñados en golpearse contra la realidad:

Los gerifaltes del secesionismo saben que sus adeptos están dispuestos a golpearse contra la realidad hasta abrir un boquete en ella, con tal de poder alcanzar el paraíso en la tierra que su ideología les promete. Por supuesto, en la realidad nunca se abren boquetes; en cambio, uno siempre se descalabra intentando horadarla.

El editorial de ABC llama irresponsable a la Generalitat catalana por su bajeza al haber jugado con la vida de millones de personas:

Tratar de matar al mensajero, como ahora hace la Generalitat tras hacerse públicas las advertencias de la CIA, es de una inmoralidad política insoportable. Exigir a estas alturas la dimisión de Puigdemont es inocuo. Son demasiados los motivos por los que ni siquiera debió nunca llegar a la Generalitat. Pero ahora, tomar como rehenes de una mentira a todos los catalanes y al resto de españoles refleja que el independentismo ha hecho de la mentira y la manipulación un modo de vida.

Mayor irresponsabilidad no cabe si su objetivo no solo consiste ya en romper España, sino en jugar con la seguridad de millones de personas como si sus vidas fuesen irrelevantes. No tiene límite la bajeza con que la Generalitat utiliza el terrorismo para obtener algún tipo de rédito político.

Francisco Pascual, en El Mundo, cuenta con mucha ironía como en Cataluña no está bien visto criticar las mentiras de la Generalitat:

Gracias a la propaganda de la Generalitat, cualquier duda sobre su labor se encaja como un ataque a un procés del que Trapero es el gran agente.

Teodoro León Gross apunta que es tal la paranoia del separatismo que no hay titubeos incluso a la hora de señalar a conciudadanos catalanes para ponerlos en el diana como ha sucedido con el director de El Periódico de Cataluña:

Aunque se parapeten en la barricada de su realidad paralela, el autogolpe ya no sólo mira al exterior sino al interior. Es ya esa clase de nacionalismo que, como anota Lukacs, no se basta con el enemigo exterior y acaba por señalar traidores entre sus conciudadanos. Ahí queda el acoso en Twitter al director de El Periódico de Cataluña. ¡Todo por la causa!

El editorial de La Razón sale en defensa del director de El Periódico de Cataluña y asegura que éste pudo haber publicado el famoso informe de la CIA meses atrás, pero que no lo hizo, tras consultas previas con la Generalitat, para no crear una sensación de alarma:

El director del diario puesto en cuestión había conocido la existencia de una alerta antiterrorista de la CIA para Las Ramblas de Barcelona cuando ésta se produjo en mayo. Con la información en su poder, y anteponiendo los intereses generales y de servicio a los ciudadanos que también se encuentran entre los principales deberes de nuestra profesión, decidió, previa consulta con las autoridades policiales de Cataluña y con la
Generalitat, no publicarlo para no perjudicar las investigaciones ni sembrar graves alarmas públicas. Como pago a un comportamiento digno de todo elogio, ha sido insultado desde una tribuna pública.