Periodismo
Pedro Sánchez y Carles Puigdemont. PD

Sí, un día más...y los que quedan, como mínimo, hasta el 1 de octubre de 2017, toca hablar de Cataluña. Ahora un paso más con las decisiones judiciales que suspenden no sólo la consulta sino cualquier atisbo de promoción de ese referéndum ilegal y separatista. Claro que, como relata este 13 de septiembre algún columnista, siempre habrá almas 'caritativas' capaces de darle más autogobierno a los que quieren romper con España

Federico Jiménez Losantos resume magistralmente en El Mundo lo que fue la Diada separatista:

La pública coyunda separatista catalana, de la CUP a La Vanguardia, que expulsa de la vida política a media Cataluña y al resto de España, sólo es una bona festa si las velas las sopla Otegi.

El editorial de El Mundo asegura que el presidente de Cataluña va un paso más adelante al jactarse de incumplir las leyes:

No es que el gabinete de Puigdemont desobedezca la ley: es que se jacta de hacerlo. En su boletín oficial ha publicado la aprobación de la ley del Referéndum, pero ha evitado publicar la noticia de su suspensión.

Santiago González se cachondea de Irene Montero y sus ideas desnortadas:

Los Mossos, en opinión de esta desprejuiciada criatura, deben cumplir la ley y no cumplirla al mismo tiempo. O lo que viene a ser lo mismo: cumplir dos legislaciones a la vez (y no estar locos).

Raúl del Pozo cuenta como Arturo Pérez-Reverte ha acusado a la propia RAE de haber fomentado en cierta medida el separatismo;

Considera Arturo culpable del esperpento hasta a la Real Academia Española, que para no meterse en problemas, "negó siempre su amparo a los profesores, empresarios y padres de familia que acudían a ella denunciando chantajes lingüísticos".

Jaime González, en ABC, pone un ejemplo de andar por casa para que compruebe el lector hasta que punto las leyes en España están hechas por Mortadelo y Filemón:

En España, conducir a excesiva velocidad o bajo los efectos del alcohol es un delito castigado con penas de cárcel, pero promover leyes ilegales a toda velocidad y saltar a pídola por encima de la mismísima Constitución no acarrea prisión.

Ignacio Camacho apunta a que el PNV ya le ha comunicado a Mariano Rajoy moderación con Cataluña y que se deje del artículo 155:

Los jeltzales nunca han destacado por su lealtad a la nación española -¿hace falta recordar precedentes?- ni por otro compromiso que no sea el que les permita avanzar hacia un proyecto confederado. Su discrepancia con los soberanistas catalanes es de forma y de oportunidad, no de principios ni de objetivos; son parientes políticos cercanos. Intuyen que de algún modo el conflicto les puede acabar beneficiando: cada vez que alguien sacude un nogal ellos acuden prestos a recoger las nueces en su capacho.

Luis Ventoso le atiza de lo lindo a Pedro Sánchez por su ‘solución' para arreglar el tema catalán:

Sánchez, el Pericles de Ferraz, viajó ayer a Barcelona y ofreció su receta para superar el actual golpe separatista contra la democracia española: más autogobierno para la Generalitat. Lo cual viene a ser como si Eliot Ness hubiese combatido a Capone dándole licencias para más garitos.

Ignacio Ruiz-Quintano considera que lo que se está viviendo en Cataluña es de auténticos locos, una historia de psiquiátrico:

Lo que Hawks veía en «La fiera de mi niña» es lo que uno ve en Cataluña, una historia de locos cuyo primer psiquiatra fue Ortega con aquella ortegada invertebrada (interiorizada por todo el mundo, desde José Antonio Primo de Rivera hasta Pedro Sánchez) según la cual el conflicto catalán se revela porque los españoles no aman lo bastante a los catalanes.

Antonio Elorza, en El País, vaticina actos de violencia en Cataluña porque no todo lo puede solventar la Justicia:

Tras años de pasividad, la decisión del Estado parece también inequívoca, y resulta avalada por la degradación de la democracia impuesta desde la Generalitat. No todo está resuelto, sin embargo. La base social de la democracia aclamativa es en Cataluña muy amplia, y el Govern ha invitado ya a "ocupar la calle", esgrimiendo el victimismo. La violencia puede convertirse en protagonista, a partir del 11-S, y su alcance y resultados son impredecibles.

Alfonso Ussía tiene tan poca fe en el Gobierno de España que hasta cree que si en Cataluña se recaudase pasta para pagar la fianza de Mas la propia Soraya Sáenz de Santamaría pagaría una parte:

No me sorprendería que doña Soraya también contribuyera desde ese despacho que se ha montado en Barcelona y que no ha servido para nada. La gente es muy buena.