Periodismo
Carles Puigdemont y Oriol Junqueras.

Sí, ni en domingo nos vamos a librar de Cataluña, y tengan preparado el válium porque nos quedan dos semanas para el 1 de octubre de 2017 y esa mamarrachada de referéndum. Por supuesto, pareciera que no se pueden sacar más cosas sobre la intentona golpista de los separatistas, pero nuestros articulistas y editorialistas de cabecera siempre tienen ideas como lo demuestran este 17 de septiembre de 2017.

Antonio Burgos, en ABC, considera que en las televisiones se les está haciendo el caldo gordo a los separatistas catalanes:

Si nos atenemos a la doctrina del Tribunal Constitucional, cada telediario nos llena la salita de delincuentes separatistas, de sediciosos rebeldes. Para ellos no hay la que llaman 'pena de telediario', sino lo contrario: hay exaltación del separatismo independentista en cada telediario. Los presentan como unos héroes, para que larguen toda la fiesta que les dé la gana contra la unidad de la Patria española.

Jon Juaristi tiene claro lo que puede suceder después del 1-O, independientemente de que se vote, no se vote o se haga un apaño con la consulta secesionista:

¿De verdad piensa Rajoy que, en el caso que no se celebre el referéndum, Puigdemont y Junqueras aceptarán deportivamente su derrota, cantarán en público la palinodia y dimitirán en espera de ser procesados y presumiblemente condenados a prisión y a multas millonarias por un montón de delitos? Yo no lo haría, forastero.

Luis Ventoso exige pararle los pies de una vez por todas a esos golpistas catalanes:

España pierde energías en una revuelta irracional, y no tan poderosa como parece, mientras nadie se atreve a hacer lo que toca: detener a esos golpistas, que es lisa y llanamente lo que demanda el pueblo español.

ABC deja bien claro lo que es la CUP a día de hoy:

La CUP es un cáncer para la sociedad catalana, y ahora se ha propuesto liderar revueltas ciudadanas contra cualquier decisión que adopte el Estado contra la celebración de una consulta prohibida por el TC.

Alfonso Rojo, en La Razón, se hace eco de unas palabras de Arturo Pérez-Reverte sobre quiénes tienen culpa en el conflicto catalán:

Dice Arturo Pérez-Reverte que el 1-O le va a pillar en el extranjero y que pasará vergüenza, cuando sus colegas lo miren con lástima, como súbdito de un país surrealista hasta el disparate. Y Arturo, que tiene ya las pelotas negras del humo de mil combates, atribuye el desastre a tres grupos de españoles, catalanes y no catalanes: los oportunistas, los cobardes y los sinvergüenzas.

El editorial de La Razón le escupe al presidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, toda una catarata de verdades:

Ignora -o no está en la cultura política del fundamentalismo nacionalista- que sin leyes Cataluña sólo es un conjunto de tradiciones muy respetables, pura tribu incapaz de ocuparse de los problemas concretos de los ciudadanos en una sociedad moderna. Cataluña no es eso. Con esos mimbres políticos no se puede ir muy lejos.

El editorial de El País tiene claro que hay que acabar con un intolerable empate entre la ley y los que pretenden romperla:

El empate entre ordenamiento democrático y caos es un imposible. No es estable. No es sostenible. Y sobre todo, no es aceptable. El Gobierno no debe permitir que esa legalidad paralela se siga implantando y llegue a ganar legitimidad entre los ciudadanos, confundidos a estas alturas de la crisis. Tal vez no debería haber permitido que esa legalidad surgiese en primera instancia; pero desde luego, con la lógica y debida prudencia, no debe consentir que se consolide.

En El Mundo, Fernando Sánchez Dragó considera que lo del 1-O, por parte de todos los implicados, es una chapuza de marca mayor:

Tamaña competición de desatinos culmina con la amenaza de cortar la luz en los espacios electorales el día en que la mitad de los catalanes, si el secesionismo se sale con la suya, suban a un paraíso análogo al que los imanes del ISIS prometen a sus sicarios. ¿Cabe mayor chapuza que la de pensar que la felicidad tiene algo que ver con los regímenes políticos?

Arcadi Espada le lanza un mensajito a las almibaradas Andrea Levy y Alicia Sánchez Camacho por compadrear con Carles Puigdemont:

Fuera del trabajo, yo le giraría ostentosamente la cara a Puigdemont. Pero sin vocación ética. Me es indiferente que se lo merezca. Yo me lo merezco.