Periodismo
El coach australiano de Carmen Martínez Bordiú. BT

La nieta de Franco ha pasado del Chatarrero millonario que la humillaba y se ha echado al monte de la pasión con un toy-boy al que dobla en edad.

La principal virtud de esta imprescindible de la crónica social es que es capaz de pasarse por debajo del arco del triunfo que construyó su abuelo el qué dirán. Y encima, hace caja con su aventura.

Carmen Martínez Bordiú da una lección de feminismo, desafía las reglas, olvida lo que le enseñaban en el palacio de El Pardo, se pone al mundo por montera y, de paso, le da aires a su maltrecha economía con el pedazo de exclusiva que ofrece en ¡Hola!. ¿Por qué Carmen iba a ser menos que Carlos Falcó y Esther Doña, 81 años contra 39, pareja modélica que simboliza el triunfo del amor?

Ser nieta de Franco y primogénita de lo que llamaban en vida del abuelo, "una familia cristiana modélica" y liarse a los 66 años con Tim, un neozelandés de 32, con mucha vida interior, meterlo a vivir en su casa, tiene su mérito.

Tim desprecia el dinero, cuando lo tiene lo da todo, dice Carmen de este "consejero emocional" de profesión que le ha hecho olvidar los desprecios de Luismi, el Chatarrero, con sus idas y venidas que la dejaron "como un trapo viejo".

Hace bien Carmen pasando olímpicamente de lo que piensen, digan y comenten sus pijísimos amigos del barrio de Salamanca. ¡A disfrutar de este yogurín mientras dure!.

Después de esa lección de modernidad que nos da Carmen Martínez Bordiú, la boda de la hermana de Lourdes Montes huele a naftalina y a rancio. Sibi Montes no tiene otro atractivo periodístico que ser la hermana de la esposa de Francisco Rivera, hijo de Carmen Ordóñez y ex marido de la duquesa de Montoro.

A este paso, con la promoción de estos personajes colaterales, cualquier día veremos en las portadas de las revistas al cuñado del conserje del palacio de Liria que se casa con la prima lejana de Raquel Bollo.

Este reportaje es el último donde veremos pixelada la cara de Cayetanita Tana Rivera. El lunes que viene, la hija de Eugenia y el torero cumple 18 años y encabezará la lista de las jóvenes promesas de la prensa rosa, desplazando a Rociíto Flores Carrasco y Andreíta Janeiro Esteban del ranking. Esperamos muchos titulares de la nieta de Carmina Ordóñez.

Si David Bisbal pretende que olvidemos cómo dejó plantada a Chenoa, haciéndose un lavado de cara abrazado a una niña con cáncer, va de cráneo. No nos gusta la exhibición de niños con problemas de ningún tipo, menos aún si además sirve como en este caso, para hablar de la gira que empieza Bisbal y de lo enamorado que está de su novia venezolana. Dejad a los niños en paz.

Hay vida después de Zara. Sergio Álvarez liga tanto o más que Álvaro Muñoz Escassi. Los jinetes no tienen nada que envidiar a los futbolistas en eso de cambiar de novia como de camiseta. El ex yerno de Amancio Ortega ha dejado a la novia modelo francesa y ahora aparece con una arquitecta alemana, aficionada como él a la hípica.

Y no es revancha para darle en las narices a su ex Marta Ortega. Cuentan en los hipódromos que Sergio ya tenía tendencia a ligar con todo lo que llevara faldas, incluso en los mejores tiempos de su matrimonio.

El reportaje de ¡Hola! que más gusta a 'Informalia' esta semana es de la salida del armario de antiguos modelos de reinas y princesas que hoy lucen sus herederas veinte o treinta años después. Algo que demuestra el buen gusto de unas y otras y el recorte en los gastos de vestuario de la realeza europea.

Máxima de Holanda viste hoy ropa vintage de su suegra la ex reina Beatriz. Carlota Casiraghi y Beatrice Borromeo llevan modelos de Chanel de Carolina de Mónaco y Victoria de Suecia está estupenda con trajes de su madre la reina Silvia de hace más de 30 años. ¿Veremos algún día a Letizia renovar sus vestidos con ropa de la reina doña Sofía? Seguramente no. Lo suyo es estrenar y estrenar de forma compulsiva.

Pero en Zarzuela había un tiempo en que reciclaban. María Zurita heredaba los vestidos de fiesta de sus primas Elena y Cristina, en la época que tenían como consejera a Laura Hurtado de Mendoza, una señora del Opus, ayudante de la reina Sofía.

A María se los arreglaba después una costurera del barrio aunque aquellos diseños eran insalvables. Luego llegó Marichalar y vistió a doña Elena de Chanel y Dior, pero esos modelos se quedaron en el vestidor de la infanta.

El Caudillo, Carmencita Franco y su mensaje a los niños del mundo