Periodismo
The New York Times. Veloz, el referente del periodismo mundial se superó a sí mismo con la siguiente alerta: "In a unexpectedly forceful move..."

¡Golpe de Estado!, gritan los golpistas como cuando los ladrones gritan 'Al ladrón, al ladrón!, para despistar y huir entre la confusión.  No hay que dejarse atemorizar por el tono apocalíptico de algunos que en lugar de informar sobre el 155 emitían una película de terror. Menos lobos. "Pase lo que pase, pasará a la historia como el día en que España decidió defenderse", como dice Hermann Tertsch en ABC.

El editorial del diario de Bieito Rubido lo dice sin ambages: "El golpe de Estado dado por la Generalitat merecía desde luego la fulminante destitución de Carles Puigdemont y de su Gobierno, la intervención de facto del Parlamento catalán y la preparación del terreno para unas elecciones en seis meses, una vez recuperada la democracia en las instituciones. La prudencia y la paciencia siempre deben tener un límite".

Carlos Segovia en El Mundo cuenta el ambiente que se respiraba en el Consejo de Minsitros: "Pero sí persiste enorme división sobre la gestión de las últimas semanas. No hay más que preguntar a Cospedal su opinión sobre si estuvo afortunada Soraya Sáenz de Santamaría al permitir que se extendiera la noticia de que si Carles Puigdemont convocaba elecciones aquí no habría pasado nada y adiós al 155. Eso, el día que teóricamente había que intimidar al catalán, porque vencía el plazo para su respuesta horas después".

"Hay una cierta sensación de ridículo en un área del Gobierno. «Es que no podemos repetir los errores de estas semanas. Se ha desatendido la comunicación en Cataluña y en el exterior; los servicios de inteligencia no sabían donde estaban las urnas...», afirma un miembro del Ejecutivo. El bochorno exterior figura incluso puesto por escrito en el texto enviado al Senado: «Resulta evidente que las decisiones tomadas por las máximas instituciones de Cataluña perjudican a todo el Estado español en su prestigio como Estado que actúa en el ámbito internacional»".

"Es la primera reacción claramente contraria a la deriva que se impuso, por error, por inercia, por pereza, por cobardía, por oportunismo, por codicia, a la política nacional con la Transición. Entre las fuerzas golpistas del separatismo catalán cayó como una bomba la decisión de Mariano Rajoy de comenzar los procedimientos para la aplicación del artículo 155 de la Constitución española. Y miren que venía avisando", explica Tertsch.

Pero sí es cierto como dice Pepe García Domínguez que la apuesta del presidente del Gobierno, ya se ha dicho, es arriesgada. "Y mucho. Una victoria separatista en esas urnas tan urgentes, escenario para nada descartable, les ofrecería la hiperlegitimación democrática ante la comunidad internacional que siempre han buscado. Crucemos los dedos".

Ahora el peligro es que el mal español por excelencia, el paletismo, no nos haga temblar las piernas. "Pocas veces se ha visto un rasgado colectivo de vestiduras más previsible, más hipócrita y con un público mejor dispuesto", dice Cayetana Álvarez de Toledo. "Empezando por Podemos, el burro de Troya español, que ha sellado la alianza nacionalpopulista calificando la aplicación del 155 como una «suspensión de la democracia». Y siguiendo por The New York Times. Veloz, el referente del periodismo mundial se superó a sí mismo con la siguiente alerta: «In a unexpectedly forceful move, Spain's Prime Minister...». Para unexpectedly forceful lo que venimos soportando desde 2012. Tarradellas diría que desde 1981".