Periodismo
Carles Puigdemont, después de votar, ahora se acobarda. PD

Seguimos a vueltas con el tema catalán. Ahora, después de todo lo que se armó con la aprobación de las leyes de desconexión, el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017 o la Declaración Unilateral de Independencia, llegan los separatistas y dicen que Cataluña no estaba preparada para ese proceso. Los columnistas le ponen fino por recular ahora que tiene a más de medio Gobierno enchironado.

Federico Jiménez Losantos, en El Mundo, le dice claramente a Podemos que los españoles ya están perfectamente conectados a España, que quienes están desconectados son ellos, los de la tropa de Pablo Iglesias:

¿Qué habrían hecho etarras y podemitas en Caracas sin el español? Y esta lengua, cuya literatura nos honra y precede, está siendo atacada salvajemente en las escuelas bajo yugo separatista, como muestran los terribles informes de El Mundo. Esa es la conexión que quieren destruir los socios de Iglesias, a cuyo servicio gritó «Visca Catalunya lliure i sobirana!». Conectaos a España vosotros, que nosotros ya estamos conectados.

Raúl del Pozo tiene claros los motivos por los que crece Ciudadanos en las encuestas y el resto de partidos se estacan o caen notablemente:

Ciudadanos, que ya se enfrentó en las catacumbas del procés a los separatistas, sigue hablando en román paladino, mientras los viejos y nuevos partidos insisten en sus paradojas. Quizás sea ésa una de las razones de que Ciudadanos sea el único que crece, según las encuestas.

El editorial de ABC denuncia que la Generalitat catalana usó el dinero destinado a fines sociales para fomentar el separatismo:

Lo más grave es que el impago de las subvenciones se ha producido en medio de un gran despilfarro de recursos públicos a cuenta del proceso soberanista, cuyas suntuosas facturas han sido cubiertas con gran puntualidad gracias al dinero de todos los contribuyentes. Los independentistas han desviado decenas de millones de euros de los presupuestos regionales a la organización del referéndum ilegal del pasado 1-O, así como al mantenimiento de las embajadas catalanas o al reparto de cuantiosas subvenciones a entidades afines, por no hablar de los más de 300 millones de euros al año destinados a promocionar el «procés» a través de los medios públicos de la Generalitat, con TV3 a la cabeza.

José María Carrascal critica los bandazos ideológicos de la alcaldesa de Barcelona:

Quien se lleva la palma en este baile de máscaras es Ada Colau, que en un doble salto mortal se ha deshecho de los socialistas y se acerca al nacionalismo. ¿Es la alcaldesa de Barcelona independentista o no? Pues no y sí, como ella misma dice, al ser, sobre todo, «colauista».

Rosa Belmonte no parece estar muy de acuerdo con la pésima gestión de la alcaldesa Ada Colau:

Prefiero a Colau de alcaldesa de Barcelona que limpiando mi casa. Me da que sabe lo mismo de una cosa que de la otra.

Antonio Burgos se parte la caja con Carles Puigdemont:

Nos creíamos que el autoproclamado presidente de la República Independiente de Cataluña, el prófugo de la Justicia que se najó a Bruselas, era un tal Carles Puigdemont Casamajó. Pero no: era Puigdemor de la Pradera. No un esperpento de Valle-Inclán, sino un personaje de chiste de Chiquito.

Para Ignacio Camacho, no vale que Puigdemont y comparsa reconozcan que no se daban las condiciones para que se proclamase la independencia:

El que la hace la paga; hay responsabilidades que depurar, consecuencias que afrontar y culpas que no pueden quedar sin castigo. No basta con decir que no ha pasado nada porque han pasado muchas cosas y tienen que ocurrir muchas más: para empezar, los principales autores del estrago han de comparecer en juicio. Y aunque su gente les perdone la estafa, las urnas de diciembre no los van a absolver de los delitos que hayan cometido.

Luis Ventoso aprovecha las famosas frases del tristemente desaparecido Chiquito de la Calzada para sacudir hasta en el velo del paladar a los secesionistas catalanes:

Eran mentirijillas. Una coña marinera para pasar el rato. Muerto Chiquito, sirva una de sus coletillas como único resumen politológico posible: «Cooobardes y pecadores». ¡Jarl!

El editorial de La Razón asegura que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se ha comprometido a equiparar los salarios de los guardias civiles y policías nacionales con los mossos. Desde luego, en la entrevista en COPE el 14 de noviembre de 2017 no lo dijo:

El propio presidente del Gobierno se comprometió ayer a avanzar poco a poco hacia la equiparación salarial de policías, guardias civiles y mossos para resolver las desigualdades.