Periodismo

El 6 de diciembre de 2017 al ser festivo, Jordi Basté cedió a Jofre Llombart los micrófonos de las mañanas de RAC1, la emisora del Grupo Godó y que ha sido durante este periodo el brazo más independentista del Grupo, dado que ha llegado a extremos que sus 'hermanos' de La Vanguardia y 8TV no se ha atrevido.

Y no hace falta usar el pasado, porque Llombart decidió iniciar el programa del día de la Constitución Española presentando a España como un país ladrón. No dijo literalmente aquello de "España ens roba", siguiendo la consigna de los independentistas de negar ahora haber dicho nunca esa frase, se limitó a decir que estar en España hace que los catalanes pierdan dinero.

Examinemos la literalidad del ‘sesudo' comentario de Llombart y que - como el mismo dice - es una referencia anual por parte de RAC1:

"Hacemos una vez al año este tipo de comentarios para explicar la magnitud del llamado déficit fiscal, es decir, la diferencia entre lo que Cataluña aporta a España y lo que recibe a cambio. Bueno, pues, este año que ha actualizado las cifras ha sido una Generalitat intervenida por Madrid. Y aún así, los datos -correspondientes al 2014- son estas: En 2014 Cataluña perdió, por este déficit fiscal, 16.500 millones de euros"

Fiel a la consigna del independentismo, Llombart no presenta esos 16.500 como una aportación de una zona de España que produce más a otras zonas en las que se produce menos, o una inversión para ayudar a las comunidades más pobres, no, habla literalmente del dinero que los catalanes ‘pierden', como si España fuera un agujero negro chupa-dinero.

Pero como el descaro no tiene límites, Llombart, en su soflama por la RAC1 llega a explicar cuánto dinero roba España a los catalanes por día ¡y por segundo!". Atentos:

"Cada día se van de Catalunya 45 millones de euros que ya no volverán más. Cada hora, 1,8 millones. Cada minuto, 31.400 euros. Cada segundo, 523 euros. En el que tarde en leer este comentario, casi 100.000 euros".

¿Quieren más basura demagógica independentista? Había más, Llombart estaba desatado:

"Si lo desea traducido al impacto familiar las cifras son estas. (...) cada catalán pagó de más 2.200 euros. Si en casa sois una familia de cuatro, de media casa en 2014 pagó de más 8.800 euros (...) Lo digo para los que dicen que los impuestos los pagan las personas y no los territorios. Pues eso (...) cada año Cataluña se paga todos los servicios sanitarios y educativos, y el España se le lleva una cantidad similar para doblar este gasto destinada a unos alumnos, unos padres, unos pacientes (...) que aportan mucho más a España de lo que reciben a cambio".

No se negará que RAC1 sabe cómo celebrar el 6 de diciembre. Parecería razonable un debate sobre lo que aporta cada Comunidad a la caja común y si las comunidades que aportan más tienen derecho a auditar en qué se gasta esa diferencia, para asegurarse de que sea para elementos esenciales en las comunidades más pobres como Andalucía o Extremadura, pero lo que no es de recibo es sesgar la información.

Hubiera sido un detalle que Llombart, que al parecer entiende los impuestos como un trueque de ‘te doy y me devuelves' al recitar los datos incluyera también los gatos de las otras comunidades y, por tanto, nos diga cuando aporta Madrid a España ‘al Estado, como dice' y cuanto recibe o cuanto aporta Baleares y cuanto recibe, que a lo mejor, resulta que las cifras son iguales o hasta superiores que las de Cataluña.

A lo mejor debería decir siguiendo su jerga cuánto dinero ‘pierden' los madrileños al pagar impuestos, pero ¡ay, caramba! entonces se iría a la mierda el mensaje victimista que a Llombart y a los de su calaña gusta tanto. Como, si en su obsesión de demonizar a España, no estaría mal que algún día citara los beneficios económicos que en distintos sectores le supone a Cataluña estar en España ‘el Estado', pero a RAC1 y Catalunya Radio llevan demasiado tiempo nutriendo sus ondas de todo lo malo que tiene firmar parte del conjunto y nada nuevo.

No es una novedad en Llombart, un tipo que no se ha cansado de repetir consignas victimistas del tipo de "España no deja votar a los catalanes" (¿Lo de 21 de diciembre qué es para él, entonces?) cuando lo que quería decir es que en España no permite que se celebre una votación en la que se decide disolver España pero sólo este autorizada a votar una parte de ella, que es lo que se intentó el 1 de octubre.

Pero este Llobart llegó al extremo de la desfachatez de, tras la tragedia aérea del accidente del Germanwings de marzo de 2015, decir ante los micrófonos de RAC1 que el monolito de homenaje a las víctimas puesto en tres idiomas, francés, inglés y castellano había excluido el catalán por culpa de ‘España'. Ni siquiera ante la tragedia y los muertos pudo evitar Llombart intentar de rentabilizar victimismo. Su conducta sólo podría ser calificada propia de fanático o, simplemente, de cretino.