Periodismo
Juan Ignacio Zoido, ministro del Interior y Rafa Mayoral (Podemos). PD

¿Por qué Podemos acude al pacto antiyihadista sin haberlo firmado? Esta es la gran cuestión que varios columnistas se hacen este 28 de diciembre de 2017. No entienden las tragaderas del ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, con quienes se niegan a suscribir ese acuerdo y encima se les deja acudir a esas reuniones.

Jaime González, en ABC, critica, y con razón, que el Gobierno de España admita en las reuniones del pacto antiyihadista a un partido como Podemos que se ha negado a suscribirlo:

Que Podemos acuda a las reuniones del pacto antiyihadista en condición de observador demuestra dos cosas: su nula capacidad de integración en los objetivos generales de España y que los que aceptan el papel que se ha arrogado Pablo Iglesias tienen unas tragaderas que harían las delicias del faquir zampasables.

Solo hay que observar el grado de evolución de los observadores para llegar a la conclusión de que los españoles tienen tan observado a Podemos que ya no engañan a nadie, razón de más para que los partidos verdaderamente implicados en el pacto antiyihadista le hicieran una observación de carácter general y le pusieran en la disyuntiva de participar en las reuniones en condiciones normales o irse a observar a Venezuela, donde los observadores más ecuánimes, y no los de Pablo Iglesias, hace mucho que observaron que los únicos que no le hacen a Maduro ninguna observación son los que aquí van de observadores del sistema.

Luis Ventoso le mete una buena sacudida a Podemos por no firmar el pacto antiyihadista:

El Partido Infantil no se sumó al pacto anti yihadista, porque no puede ser como los demás. Deben tocar la nota disonante. Han de mantener bien alzada la bandera iconoclasta. Así que se inventaron una bobería: escrutar el pacto como meros observadores. Financiado por los peores regímenes posibles, cargante y huérfano de propuestas, el Partido Infantil es solo populismo de mal colmillo, espuma tuitera, quincalla neocomunista. Una logia de rencor y derrotismo. Pero los años vuelan. Los gurús de la acampada de Sol empiezan a encanecer. La moda ya aburre. Y pasará. Como todas.

Mayte Alcaraz le recuerda al PP y a José María Aznar que resultados tan desastrosos como el del pasado 21 de diciembre de 2017 en Cataluña no sólo se deben a una falta de ambición y de la crisis económica:

Además de por la crisis económica, a los populares les abandonaron los electores, en toda España y especialmente el 21-D, por dos razones de fondo que a lo mejor le suenan: la corrupción y la desaparición del Estado en Cataluña. Digo yo que cortar la cabeza de Alejo VidalQuadras como exigencia de Pujol para firmar el pacto del Majestic en 1996 no fue una alta contribución de Aznar a ese objetivo patriota.

Ignacio Camacho cree que a Rajoy no le basta con fotos como la de la firma con patronal y sindicatos de la subida del salario mínimo interprofesional. Piensa que al presidente del Gobierno se le reclaman otros gestos como, por ejemplo, más firmeza en Cataluña:

Lo que al presidente le falta por comprender, y acaso nunca llegue a hacerlo, es que a muchos de sus electores ya no les basta con la tranquilidad de sus bolsillos. Con razón o sin ella la dan por descontada y reclaman un aliento moral más largo, más audaz, y un liderazgo con más brío.

El País se pone hecho un basilisco porque el Gobierno de Rajoy incremente su gasto militar, tal y como había pedido la OTAN:

Hay todavía mucho por hacer, pero no a espaldas de los ciudadanos, que tienen derecho a saber cómo se gasta el dinero que pagan con sus impuestos. También, a conocer cuáles son las prioridades y por qué una partida puede aumentar en un 80% mientras otras sufren recortes o, directamente, se desatienden, como el cambio climático, por ejemplo, una de las peores amenazas para la seguridad de todos.

La Razón detalla la desaceleración en el ritmo de crecimiento de la economía española por culpa del separatismo en Cataluña:

Se trata de una mala noticia, primero para los ciudadanos de Cataluña, que son los que van a sufrir la mayor parte del impacto, pero, también, para el conjunto de la sociedad española, que, sin el lastre del separatismo, podría haber aprovechado en mayor medida la reactivación económica registrada en los últimos meses del año. La situación adquiere tintes oscuros si tenemos en cuenta que en los trimestres precedentes la economía catalana venía registrando un crecimiento superior a la media española y daba señales muy positivas de consolidación.

Arcadi Espada revela en El Mundo lo que implicaría intentar la secesión de Tabarnia del resto de Cataluña:

Una broma maliciosa de un grupo de catalanes reivindica que una parte de Cataluña se secesione del todo. Los resultados electorales, que trazan una línea vigorosa entre la Cataluña rural y la urbana, ha ayudado a la verosimilitud de la iniciativa. La broma tiene bastantes virtudes pedagógicas, pero hay una que destaca sobre las demás: la dificultad de detener el mecanismo autodeterminista cuando se pone en marcha. Uno de los primeros problemas con los que se encontraría esta Tabarnia nacida de la antigua Cataluña sería la cantidad de renegados que inmediatamente surgirían y la temible posibilidad de que se hicieran fuertes en una parte del territorio.