Periodismo
Vicent Sanchis, el reportaje de El País, y Antonio Caño.

Puñetazo encima de la mesa de El País. El diario dirigido por Antonio Caño no está dispuesto a dejarse amedrentar por un juzgado catalán que ha hecho suyas la demanda de la separatista TV3.

El ente televisivo se quejó ante el juez de que El País había poco menos que obrado con artes torticeras y mintiendo en un reportaje que hizo sobre la emisión de contenidos de la TV3. De hecho, el jefazo de la TV3, Vicent Sanchis, ya había pedido a finales de noviembre de 2017 una rectificación al rotativo -El jefe de la TV3 Vicent Sanchis se pone hecho una pantera contra El País y exige a Antonio Caño que rectifique-.

En ese reportaje se analizaban las piezas informativas emitidas a lo largo de una semana y en la que se demostraba como la televisión pública catalana, pagada a escote por el contribuyente, seguía poniéndose del lado del separatismo y marginando en la medida de lo posible a los partidos constitucionalistas.

En este semana del 8-14 de enero de 2018, al diario de PRISA le ha llegado un requerimiento judicial para publicar una rectificación. Pero El País, lejos de eso, y recurriendo a los mecanismos legales a su alcance, como la lógica presentación de un recurso, replica con una durísima editorial y con datos fehacientes tanto al juez como a la TV3.

Arrancando con el texto editorial, el periódico de Antonio Caño expone que la decisión del juzgado no sólo es desproporcionada, sino además que pone en riesgo la libertad de expresión:

La sentencia dictada por un juzgado de Barcelona en la que se obliga al diario EL PAÍS a publicar la versión de TV3 sobre una crónica crítica con la programación de la televisión pública catalana es una mala noticia para el periodismo. Si cualquier persona, empresa o institución a la que no le guste una información difundida por un medio de comunicación, por mucho que esta pueda ser cierta, encuentra amparo en los tribunales invocando el derecho de rectificación, la libertad de expresión se ve seriamente amenazada.

Estamos ante una sentencia desproporcionada -que EL PAÍS recurrirá inmediatamente- en la que se admite que no se duda de la veracidad de lo que se publica y que, pese a ello, exige reproducir una versión de TV3, independientemente de que esta sí pueda ser falsa. El asunto es más grave aún dado que el demandante es un medio de comunicación, que tiene ya por tanto la capacidad de dar su propia versión, y además un medio de comunicación público que no acepta un análisis crítico de sus contenidos. Llevado esto al extremo, sería el final del género de la crítica de cualquier espectáculo cultural, deportivo o social. El fallo supone un inaceptable atentado contra el derecho a la información.

Añade que el propio juez no entra en el fondo de la cuestión, la veracidad o no del reportaje:

TV3, una compañía pagada con el dinero de todos los catalanes, demandó a EL PAÍS en diciembre por una crónica publicada el 12 de noviembre bajo el título Una semana en la burbuja de TV3 en la que se repasaba minuciosamente los contenidos emitidos por la televisión pública durante esos días. La cadena considera que las informaciones difundían hechos "inexactos y falsos", enumerando siete apartados que abarcaban desde la convocatoria de la huelga general en Cataluña hasta la fuga de empresas. EL PAÍS, que hoy en sus páginas rebate uno por uno los argumentos de TV3, expuso que los artículos expresaban un análisis crítico partiendo de la visión de una persona que había estado siguiendo TV3 durante una semana y de las resoluciones de la Junta Electoral, que había sostenido que la cadena pública no respetaba la neutralidad informativa.

La sentencia admite que "no entra a analizar la veracidad de las manifestaciones" y no supone que la información publicada sea incierta o no veraz, sino que implica "el derecho del aludido a ofrecer otra versión distinta de la cual disiente".

El editorial de El País, lejos de crear un conflicto judicial, asegura que cumplirá lo mandatado por el juzgado si así se sentenciara tras sustanciarse el recurso presentado por el medio, y recuerda de paso la saña con la que TV3 ha actuado contra el periódico:

Considera TV3 que algunos aspectos de la información pueden perjudicar su prestigio. La sentencia no examina esos hechos, pero los confunde con el punto de vista legítimo del periodista que ha analizado los contenidos emitidos por un medio de titularidad pública durante una semana, como el crítico que expone su opinión sobre cualquier programación de televisión. Parece indudable que cualquier medio de comunicación, máximo si es público, debe estar sometido a la crítica.

Subrayemos, por último, la saña con la que TV3 y algunos medios afines al independentismo han aprovechado para atacar a EL PAÍS con motivo de esta sentencia. A nadie se le escapa que durante todo el largo periodo del procés, este diario ha denunciado con energía la ilegalidad de ese movimiento y el enorme daño que se ha causado a la sociedad catalana. Estamos orgullosos de que, en la medida modesta en la que un medio de comunicación pueda hacerlo, nuestras informaciones hayan contribuido a que la verdad prevalezca, y entendemos que eso haya generado un deseo de venganza en los impulsores del independentismo. En esta ocasión, para su fortuna, han encontrado en Barcelona un juzgado extraordinariamente diligente que en un mes ha tramitado, visto y sentenciado la demanda presentada por TV3.

Este periódico se reafirma punto por punto en la información objeto de la demanda, pero, por supuesto, cumplirá en su debido momento la sentencia.

RESPUESTA A TV3 DATO A DATO

El País, ante la sentencia condenatoria de la jueza Rocío Ortega, replica con datos todas las trolas que le ha metido TV3 a la magistrada y, pinchando en este enlace, Una semana en la burbuja de TV3, pueden acceder al reportaje que ha puesto como el bicho del pantano a Sanchis y a sus cuates:

1. TV3 niega que "apenas" proporcionase datos sobre el seguimiento de la huelga del 8 de noviembre. La crónica hace hincapié en la casi ausencia de datos porque, en un asunto tan sujeto a interpretaciones como una huelga, estos son esenciales. Como mínimo, los de sindicatos y empresarios, que esta vez, en un rarísimo caso de coincidencia, consideraron mínimo el seguimiento. Pero ese dato no apareció en los informativos, y dedicaron más de media hora al tema. Y no los dieron, como muchos otros muy claros, porque contradecían la impresión de una huelga masiva que transmitía TV3. Con los datos disponibles se podía calificar con toda propiedad de "escaso" el seguimiento de la huelga, como hizo la mayoría de la prensa catalana, y no de "desigual", como hizo TV3, un término deliberadamente impreciso. Los informativos se limitaron a hablar de la caída de ventas en Mercabarna, que en realidad se debía al bloqueo de carreteras. El titular fue: Movilidad imposible por la huelga general. Cuando era al revés: no era la huelga la que imposibilitaba la movilidad, sino que un bloqueo de la movilidad daba una impresión de una amplia huelga general.

2. TV3 discute que el programa InfoK del pasado 2 de octubre dividiese a la policía entre "catalana, buena, y española, malísima",

3. Una impresión personal del cronista de EL PAÍS. Todo el relato del vídeo, "como en una peli", plantea una visión positiva y heroica de los organizadores del referéndum, y los que impiden la votación aparecen inevitablemente como personajes negativos. Es una clara elección de punto de vista. Tampoco se explica por qué actúa la policía, solo que es "por orden del Gobierno español", y se omite decir que el referéndum era ilegal. Solo se dice que el objetivo del Gobierno "es frenar el referéndum", como un capricho autoritario. La grave cuestión de fondo es que el vídeo va dirigido a niños, y es un medio público.  En el mismo programa, TV3 sostiene que no se utilizaron imágenes de los Jordis para ilustrar el concepto de presos políticos. De nuevo se quiere disociar, como si no fuera un discurso homogéneo, la mezcla de conceptos, textos e

4. Imágenes, solo para justificar que, al no coincidir en el momento exacto, carecen en conjunto de la connotación que se deduce. TV3 alega que no se ajusta a la realidad decir que no explicó con detalle el motivo por el que ocho docentes de La Seu d'Urgell fueron citados a declarar ante el juez. Y en efecto, solo se mencionaron, de pasada, unos mínimos datos, que merecían un relieve fundamental en la información para ser completa. Estaban sepultados entre otros detalles del caso y observaciones positivas en defensa de los profesores. No es lo mismo decir de un juicio, de forma genérica, que se trata de incitación al odio, que explicar el suceso en sí, para que el espectador se forme una opinión. Pero en la información de TV3 se escamotean los datos clave de la denuncia y hay una clara inclinación hacia la defensa de los acusados.

5. TV3 objeta que no se ajusta a la realidad decir que en TV3 "jamás se habla de la fuga de empresas". Alega que desde el 1 de octubre se ha tratado la cuestión en más de 30 ocasiones, algo ajeno al análisis de EL PAÍS, que examinó una semana en concreto. Y lo cierto es que en esa semana no se citó este importante dato ni una sola vez en los informativos. El propio demandante admite que en la semana a examen solo es capaz de citar un programa que lo abordó, "el 9 de octubre". Pero la semana estudiada fue del 6 al 12 de noviembre. Y aun siendo una errata, tampoco se emitió el programa el jueves 9 de noviembre. Tratándose de una exigencia de rectificación, sería deseable que las alegaciones tuvieran una mínima base.

6. TV3 niega que explicase "de pasada" cómo los miembros de la Mesa del Parlament acataron la legalidad ante el Tribunal Supremo. Lo cierto es que una de las noticias de aquel día, la retractación de Forcadell ante el juez al acatar el 155, se silenció en los informativos de TV3 durante todo el jueves 9 de noviembre. Aunque fue uno de los grandes titulares de la prensa catalana y del resto de España durante todo el día. Es revelador que nada más producirse, en la despedida del informativo de mediodía, se diera correctamente, con el rótulo "Forcadell, Corominas y Guinó acatan el 155". Pero fue un enfoque efímero. Luego desapareció el resto del día.

7. La cadena pública afirma que no se ajusta a la realidad afirmar que en los informativos de TV3 España "no existe" y que solo se habla del caso Gürtel para hablar de España. Insiste en citar frases sueltas sacadas de contexto para intentar discutir su exactitud sin rebatir el sentido general. La afirmación básica de la crónica, en la que se apoyan los demás datos, es que "entre el bloque catalán y el de información internacional apenas meten una noticia sobre actualidad española". Es un dato indiscutible. La crónica señala que en la semana a estudio se ha insistido sobre todo en las noticias del caso Gürtel. Y es incontestable: se abordó el lunes 6 (única noticia de España en el informativo del mediodía, minuto 25, y de la noche, minuto 18), el miércoles 8 (una de las dos noticias de España del informativo de mediodía, minuto 42) y el jueves 9 (única noticia de España en el informativo del mediodía, minuto 32). "España es Gürtel" es una metáfora para expresar el símbolo de la España que se quiere representar. En la misma línea EL PAÍS cita un caso de violencia de género muy grave en el que fue llamativo el desinterés de TV3, que solo se refirió a él al final del informativo del 8 de noviembre.

8. En cuanto a los partidos políticos, en los diez informativos de mediodía y noche, emitidos entre el 5 y el 10 de noviembre, unas diez horas de emisión, Inés Arrimadas, líder de Ciudadanos, segundo partido de Cataluña, aparece solo tres veces, dos de ellas más allá del minuto 20; Miquel Iceta, líder del PSC, aparece cinco veces, tres de ellas a partir del minuto 20. Por lo que respecta a los partidos españoles, el PP aparece en tanto en cuanto es el partido del Gobierno, con Mariano Rajoy y algunos ministros. En este sentido, se transmite la idea simplificada de que España es el PP. Porque Pedro Sánchez, líder del PSOE, no aparece nunca, no existe. Pablo Iglesias, líder de Unidos Podemos, tampoco, no existe.

9. La cadena pública catalana asegura que no se ajusta a la realidad que TV3 no explicara qué eran los Paradise Papers ni de qué se acusaba al exalcalde de Barcelona Xavier Trias. Pero el cuarto titular del informativo del 6 de noviembre fue el desmentido de Trias, sin decir por qué era noticia, y solo después se refirió genéricamente al escándalo, sin explicarlo. En el vídeo posterior (minuto 27.27) no se detallaban las acusaciones y el caso se resumió en 20 segundos. Es decir, la crónica de EL PAÍS se ajusta totalmente a la realidad.