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Legionarios PD
"Un sólo legionario, los habría mandado a paseo. Son unos vividores que abusan de los que trabajan para que ellos puedan seguir tocándose sus pitos y coños de cianuro"

El acto vandálico perpetrado este sábado 14 de abril de 2018, con premeditación, nocturnidad y alevosía, en el monumento en Zaragoza dedicado a los caídos de la Legión, -situado frente a la entrada del Parque de atracciones, en los Pinares de Venecia-, tiene una contundente y brillante respuesta por parte del escritor y periodista Alfonso Ussía en su artículo de este lunes 16 de abril en 'La Razón', con el título 'Mariquitas'. (Ussía le corta el rabo al moribundo etarra 'Josu Ternera' por ser un "despojo").

La obra, que fue inaugurada en 1974 por el entonces príncipe Don Juan Carlos de Borbón, fue promovida por la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios de Zaragoza, en asamblea del 9 febrero de 1969, y sufragado por suscripción popular junto a una subvención del Estado. (Un insuperable Ussía destroza a la inculta 'Nada' Colau y afirma que sus majaderías han hundido Barcelona).

Los radicales de turno la mancillaron justo el día en el que conmemora el aniversario de la proclamación de la caótica Segunda República, con pintadas al estilo
"Contra el fascismo ¡acción directa! (sic)".

Ussía les da duro a los autores de tamaño despropósito, calificándoles de "mariquitas":

"Escribo que mariquitas porque se desahogaron amparados en la noche. Las pintadas y los mensajes son contradictorios: «Contra el fascismo, acción directa». Nada de acción directa. Indirecta y cobarde. Un sólo legionario, a la luz del día, los habría mandado a paseo. No se atreven. Necesitan la oscuridad y la soledad para atacar a la Legión.

Habrán dormido felices y contentos recreándose en su heroicidad
España transcurre por momentos difíciles, que serán superados.

Los que asaltan monumentos son como las lechuzas. Nocturnos. Hasta don Francisco -Curro-, Romero, inmortalizado en bronce, experimentó una mañana la desagradable sensación de haber sido vulnerado por las bestias de la cobardía. El socialista manchado de sangre Largo Caballero, goza de inmunidad en su monumento de los Nuevos Ministerios. La gente culta respeta la Historia y la asume. Los analfabetos resentidos sólo aceptan una Historia, la suya, que para colmo, tampoco han estudiado, ni analizado, ni medido.

El Tercio, la Legión, es una institución militar respetada y querida en todo el mundo libre. Allá donde se ha demandado su presencia, se ha presentado. En las misiones de paz que le han encomendado a los legionarios, han dejado huella de su eficacia, servicio y humanidad.

Un legionario jamás abandona y se rinde. Si hay que atravesar una cortina de balas para salvar la vida de un niño, las balas no lo detendrán nunca. Si uno de los mariquitas nocturnos se ven un día en una situación extrema y hay un legionario en su cercanía, el legionario arriesgará su vida por salvar la suya.

Están enfermos, podridos, no saben de qué va la cosa. Sólo saben que a los símbolos y monumentos de la Legión hay que envilecerlos con sus miserias en las horas de la noche. Durante el día, hasta el legionario de bronce les da susto. Son de oscuridades y ataques por la espalda. No se atreven a mirar a los ojos y dominan las nucas. Viven en la envidia y el rencor. Son, por lo tanto, dignos de la misericordia de los justos, porque su pasar por la vida les ha acumulado en el páncreas todos los resentimientos posibles y probables.

Por otra parte, la mayoría de ellos son unos vagos redomados, unos pijos que juegan a estalinistas, unos vividores que abusan de los que trabajan para que ellos puedan seguir tocándose sus pitos y coños de cianuro.

La legión es ejemplar. Valor, compañerismo, servicio sin límites a la sociedad que defiende, amor a España, renuncia a los bienes materiales y entrega a la muerte si su fin significa el principio de los demás. Pintarrajear un monumento a la Legión es, ante todo, una injusticia. Después viene la salvajada, la grosería, el adoctrinamiento en el odio y la profanación de un bien de todos. Y fundamentalmente, la cobardía despreciable.

La valoración popular y el cariño que la Legión tiene y recibe de la mayoría de los españoles, es el motivo del odio. Odian a todo lo que España ama. Aborrecen el trabajo, la vocación y el sacrificio. ¿Acción directa? Nocturnidad y alevosía. Si la Legión o sus monumentos son atacados, que al menos, por buena educación, sus atacantes sean firmes y valientes.

No una pandilla de mariquitas y tiorras teñidas que se entregan a la causa de la nada desde su nada devastadora. Y ¡Viva la Legión! Ahora y siempre."

El niño que pone firme a la Legión y de los nervios a Podemos