Periodismo
González-Sinde y Màxim Huerta.
Constituir una sociedad con la que facturar por los trabajos fue la alternativa de muchos para tener un tratamiento fiscal más favorable y poder ahorrar en los tiempos de vacas gordas, para vivir en los de vacas flacas

"No somos delincuentes". La apasionada defensa que la ex ministra socialista Ángeles González-Sinde ha hecho del ya caído Màxim Huerta le ha valido toda clase de palos en las redes sociales.

González-Sinde, que fue ministra de Cultura entre los años 2009 y 2011 con José Luis Rodríguez Zapatero, dejando para el recuerdo la 'Ley Sinde', asegura en un artículo en El Periódico que lo que ha hecho Huerta "no es defraudar ni engañar".

Planificar su carrera, procurar su estabilidad y la de su familia es una habilidad que un creador debe desarrollar pronto.

Constituir una sociedad con la que facturar por los trabajos fue la alternativa de muchos para tener un tratamiento fiscal más favorable y poder ahorrar en los tiempos de vacas gordas, para vivir en los de vacas flacas. 

Eso no es defraudar ni engañar. Es tributar en un régimen o en otro, pero tributar.

Argumenta la directora de cine lo siguiente, y habla claramente de "persecución" y de "caza de brujas", un término empleado sin disimulo por Huerta en su discurso de dimisión:

Es terriblemente duro, es tristísimo comprobar una vez más que en España pertenecer al sector cultural se paga muy caro. Desde el primer día el cuestionamiento de Huerta superó al del resto de gabinete. Deprime también pensar que ha triunfado lo que el Partido Popular se propuso desde el "No a la guerra": propagar la idea entre la ciudadanía de que los artistas somos unos delincuentes que vivimos del cuento.

La persecución fiscal, junto con acciones como penalizarles por cobrar sus pensiones de jubilación, ha desactivado a la gente de la cultura evitando que se organizasen y alzasen la voz contra el Gobierno como habían hecho en el pasado.

Debilitados moral y económicamente, afectados por la precariedad laboral de la crisis y el posterior estrangulamiento por parte de Hacienda del Ministerio de Cultura que administra sus intereses, ha sido la mejor receta para doblegarlos. Si el presidente Sánchez pensó que nombrando a un creador lanzaba una mensaje de confianza y de interlocución al sector, con el cese y la falta de apoyo a Huerta nos transmite que la caza de brujas se ha reactivado.

"Montoro ha vuelto a ganar la batalla contra la cultura sin necesidad de ocupar su despacho del Ministerio. Pero no somos delincuentes, somos trabajadores como cualquiera.".

Los palos, incluso entre la progresía, eran tremendos:

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