Periodismo
Casado, Soraya y Cospedal TW

Las primarias del Partido Popular son el asunto central de tribunas y editoriales de la prensa de papel de este 6 de julio de 2018. La victoria, por la mínima, de Soraya Sáenz de Santamaría, deja al partido de Génova 13 huérfano de poder hasta el próximo 21 de julio de 2018, lo que permite a Pedro Sánchez tener más tiempo para ideologizar su gestión gubernativa.

Federico Jiménez Losantos, que envió su tribuna antes de conocerse el resultado exacto de las primarias del PP (fase militante), da de lleno en el diagnóstico:

A la hora de escribir esta columna, sólo hay algo que parece claro: la necesidad de un verdadero congreso del PP. Si finalmente pasa Casado a la segunda vuelta, la ashishina derrotada lo apoyará para ashishinar a la rival. Si no pasa, ambas se ashishinarán con tal ferocidad que correrá la sangre por el Manzanares y los dosieres homicidas por las redacciones. Es difícil que Casado pueda salvar al PP. Es imposible que el PP sobreviva a la fitna (la guerra civil en árabe, que liquidó los reinos de taifas) de las ashishinas.

El Mundo le pone deberes a Pablo Casado y a Soraya Sáenz de Santamaría a partir del 21 de julio de 2018, cuando del Congreso del PP salga el líder o lideresa de la formación:

El vencedor deberá ponerse ya a construir la alternativa a un Gobierno que, por su propia debilidad, se está apoyando irresponsablemente en el populismo y en el separatismo para agotar la legislatura. Un partido es un instrumento para defender una idea de país. España necesita un centroderecha articulado para garantizar la estabilidad de la democracia.

La Razón cree que Soraya y Casado representan las dos vertientes o corrientes de opinión que actualmente sustentan al PP:

Ambos reflejan las dos almas del Partido Popular y ambos han sido partícipes, con mayor responsabilidad en el caso de la exvicepresidenta, de un proyecto de Gobierno que está obligado a renovarse para recuperar el terreno perdido y enfrentar con garantías a una izquierda crecida, que parece dispuesta a todo para mantenerse en el poder. Los militantes han hablado y tienen la última palabra.

Julio Valdeón considera que las primarias, sea quien sea el partido que las celebra, no valen para nada:

Adelantemos la pésima opinión de las primarias que debe de tener cualquier persona sensible a los problemas de la democracia. Constituyen la mejor gatera para colar las soluciones homeopáticas, el recetario podrido y la magia potagia de cuantos asesores de imagen aletean por los departamentos de comunicación de los partidos. Por lo demás los señores que pagan la cuota y votan son militantes, ergo convencidos. Su opinión y consejos generalmente divergen de los del buen pueblo. Que las primarias son sinónimo de insolvencia intelectual, y a la postre de un férreo régimen de ocurrencias, puede constatarse con el fenómeno Podemos.

El editorial de ABC tiene claro que quien gane las primarias del PP no podrá disfrutar de ni un solo día de gracia:

Ahora, decimos, son los compromisarios los que tendrán la palabra en el congreso. Será la cita definitiva para concretar el liderazgo del nuevo PP, sin beneficio de cien días ni márgenes de espera. El Gobierno socialista está sin oposición efectiva y Pedro Sánchez aprovecha la coyuntura para cebar el poder institucional de la izquierda y su maquinaria de propaganda. El PSOE no ha perdido un minuto en aplicar su manual de política anti-PP: pactos con los nacionalistas separatistas, cesiones a la extrema izquierda, control de medios públicos... Quien acceda a la presidencia del PP no sólo tendrá que dirigir un partido, sino también liderar una batalla ideológica a la que los populares llegan tarde.

Luis Ventoso considera que pese a que los compromisarios podrían darle la vuelta a la tortilla a la elección de los militantes, entiende que al PP no le benefician ciertos apaños:

Creo que el proceso democrático del PP, que era imprescindible y llega bastante tarde, no se ha diseñado del todo bien. La votación de ayer debería haber saldado ya la decisión del liderazgo, pues vez que han hablado los votos resultaría chocante refutar su decisión con apaños congresuales. Lo mejor sería escuchar el dictado de las urnas, buscar la unidad hoy mismo y ponerse a trabajar desde mañana. Porque Sánchez está erosionando los pilares del Estado... y enfrente no hay nadie.