Periodismo
Puigdemont y los miembros de La Manada PD

Dos asuntos vertebran este 14 de julio de 2018 los editoriales y tribunas de opinión de la prensa de papel. Por un lado, los rescoldos de la decisión de ese tribunal regional alemán de aceptar la extradicción de Puigdemont pero solo por un delito de malversación y, por el otro, la decisión del PSOE de Sánchez de incrementar el techo del gasto y así poder recabar votos de cara a las elecciones de 2020.

Ignacio Camacho habla en ABC sobre el error que supondría conformarse con extraditar aPuigdemont para juzgarle por un mero delito de malversación:

Cuando se ha producido un golpe contra la unidad del Estado y la convivencia nacional, el primer ministro no puede sugerir que da lo mismo enjuiciar a sus autores por un mínimo delito. Eso es lo que ha hecho Sánchez en su afán de rebajar la tensión con el nacionalismo. Si España no puede defenderse de un ataque a su integridad colectiva con suficiente soporte jurídico, simplemente está inerme ante sus enemigos. No son palabras menores; lo de octubre fue, en términos semánticos, una rebelión como un castillo. Y sería muy mal consuelo castigar a los golpistas por desviación de fondos, como a cualquier concejal pueblerino. Conformarse con encausar a Puigdemont por una vulgar malversación equivale a aceptar un sesgado sofisma. Más o menos, como si a la Manada la juzgasen sólo por robarle el teléfono a su víctima.

Cristina López Schlichting, en La Razón, asegura que le sorprende el silencio de Madrid en este apartado:

Esto de Alemania pasa de castaño oscuro. No sólo por la impericia de un tribunal de provincias de Schleswig Holstein, con jueces impresionados por el eco del caso, sino por la pasividad política de España. Al menos con Mariano Rajoy se logró que las principales autoridades europeas, empezando por Merkel y Junker, se manifestasen en contra del secesionismo. Pero que Berlín se cargue el mecanismo de la euroorden con esta sentencia y que Madrid no proteste, no se entiende.

El editorial de La Razón se niega en redondo a que la famosa distensión entre el Gobierno de España y el Gobierno autonómico de Cataluña suponga cambios de criterios penales con los prófugos y golpistas:

Si bien el actual Ejecutivo socialista estaría legitimado para tratar de distender en el plano institucional las relaciones con el actual Gobierno autonómico catalán, ensayo al que no cabe atribuir buenas perspectivas de éxito, otra cosa muy diferente es forzar al Ministerio Público a cambiar de apreciación por razones políticas.

Manuel Arias Maldonado, en El Mundo, asevera que el juez Llarena no está por comulgar con las ruedas de molino de los jueces alemanes:

Difícilmente aceptará Llarena la decisión de los jueces alemanes. Se hará con ello aún más evidente que no existe ya un relato único, un relato de Estado, acerca de la sublevación independentista. Y eso, claro, es un problema.

MÁS GASTO A CAMBIO DE MÁS DÉFICIT

El editorial de El Mundo considera que el Gobierno de Sánchez quiere incumplir el déficit a cambio de llenar la bolsa de votos de cara a las próximas elecciones:

El Gobierno ofrece síntomas de querer recorrer la misma hoja de ruta que ya transitó Pedro Solbes durante el zapaterismo: incumplir el déficit para disparar el gasto público. Oficialmente, los socialistas europeos respaldan las políticas de estabilidad. En el caso del PSOE, falta que demuestre su capacidad para llevarla a cabo sin recurrir a medidas de inconfundible perfume electoralista.

Bieito Rubido, en ABC, critica el silencio de un Sánchez que no se atreve a dar la cara para decir que su mandato, en líneas generales, mantendrá los puntos esenciales en materia económica del Gobierno de Mariano Rajoy:

Lo del plasma de Rajoy era una broma al lado del silencio sonoro de Sánchez. Vamos, un demócrata lleno de coraje y valor. Tiene miedo a las preguntas de los periodistas. Este Gobierno necesita más compromiso con todos los españoles y menos espectáculo. Sánchez y sus ministros se sienten obligados a llevar la contraria en todo a sus predecesores. Por eso ofrecen cada día un dislate. Tal vez, para justificar que se quedan con lo esencial de Rajoy: el presupuesto, la reforma laboral y un país en vacaciones que ya no sufre la crisis.

El editorial de ABC carga contra el derroche que pretende poner en marcha el Ejecutivo de Pedro Sánchez:

Pedro Sánchez heredó una economía en pleno crecimiento, con tasas superiores al 3 por ciento interanual, y una robusta creación de empleo, a un ritmo de más de 500.000 puestos al año, al tiempo que se cumplían los objetivos de déficit y la confianza de los inversores aumentaba, pero la nueva política económica que está desgranando el PSOE amenaza con poner en serios aprietos importantes logros. La intención del Gobierno socialista no es otra que disparar el gasto público por encima de lo que resulta aconsejable con el único fin de ganar votos, lo cual acabará traduciéndose en intensas y generalizadas subidas de impuestos, un incremento de la deuda pública y un menor avance del PIB.