Gran Wyoming, en el set de El Intermedio de LaSexta.
"En el programa no me entero de muchas piezas porque es en directo y estoy a otras cosas"
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Los que señalan con el dedo. Así titula Gran Wyoming en su blog unos poco párrafos que no tienen desperdicio defendiéndose de los palos que le están dando por todos lados desde que --"en el programa no me entero de muchas piezas porque es en directo y estoy a otras cosas"-- emitiera en El Intermedio una pieza de humor canalla (la que acompaña a estas líneas) en la que, mediante un video editado, ponía en boca del periodista Hermann Tertsch la sentencia de que "mataría a 15 pacifistas".
Tertsch se había limitado a afirmar en Telemadrid, en el editorial hablado con que arranca su informativo nocturno, que no le importaría matar a 15 terroristas de Al Qaeda, para lograr la liberación de los tres cooperatentes secuestrados, que eran -además- compatriotas suyos.
Con mucha habilidad técnica y un montaje habilidoso, Wyoming le hacía decir que mataría a zapatero por dinero, a 15 ministros y cosas por el estilo.
El chiste se tornó en tragedia cuando agredieron brutalmente al periodista Hermann Tertsch en lo que algunos, como Esperanza Aguirre, vieron un causa-efecto provocado por el montaje de Wyoming.
Este lunes, coincidiendo con la fecha prevista del alta médica de Tertsch, el show-man ha convocado a la prensa para defenderse de lo que considera "un linchamiento mediático a su persona."
Mientras tanto, nos tendremos que contentar con su versión de los hechos en Los que señalan con el dedo.
WYOMING, EL ESCOGIDO POR CC.OO. Y UGT
Dos de los más destacados miembros del grupo conocido como «artistas de la «zeja», José Miguel Monzón «el Gran Wyoming» y Pilar Bardem, junto con la actriz Asunción Balaguer, viuda del actor Paco Rabal, serán los encargados de presentar y leer el comunicado final en la manifestación que, convocada por UGT y CC.OO., se celebra este sábado por la mañana en Madrid («El 12 del 12 a las 12», según reza la convocatoria).
La marcha sale de Atocha y termina en la puerta de Alcalá, justo el mismo recorrido de la manifestación de los agricultores del pasado 21 de noviembre, pero en sentido contrario.
Los convocantes esperan reunir a más de 100.000 trabajadores en lo que será «una de las manifestaciones más grandes del pasado reciente de España», según declaraciones de los secretarios generales de ambos sindicatos, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez.
Como en los mejores tiempos del sindicalismo vertical del franquismo, el sindicalismo actual, horizontal en razón de su siesta permanente a la hora de defender los intereses de los parados, los inmigrantes y los autónomos, ha fletado trenes y autobuses, dieta y viáticos incluidos, para que «espontáneamente» los empleados se manifiesten contra sus empleadores sin que, más allá de la superada lucha de clases -la máxima razón del sindicalismo de izquierdas medien razones concretas que puedan justificar la movilización.
Es dramático, pero las organizaciones a las que el tiempo y el progreso social -el Estado del bienestar- han dejado sin contenido en los países del Viejo Continente necesitan, periódicamente, demostrar su existencia.