Captura de Jordi Évole y Josep Antoni Duran i Lleida en 'Salvados'.
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Lo que sorprende de Anguita es que una persona que ha estado en la alta política viva de una forma bastante modesta.
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Se dio a conocer por sus intervenciones en 'Buenafuente' como 'El Follonero'. Ya en ese momento sorprendió por su rápidez mental y sus respuestas cargadas de ironía. Pero el verdadero punto de inflexión para Jordi Évole (Cornellá de LLobregat, 1974) en su particular carrera de humorista y guionista llegó con 'Salvados' en 2008. Reconocimientos como dos premios Ondas y una Antena de Oro avalan el éxito e influencia que este catalán ha cosechado entre el público y el gremio periodístico.
Quizá aprovechando el tirón de su programa 'Salvados' (que va camino de cerrar su cuarta temporada con record de audiencia -8% de share en sus últimas entregas-), la revista cultural Jot Down le ha entrevistado --Jordi Évole: "He conocido a muchos políticos y creo que el 90% de ellos son honrados"--.
En el encuentro, Évole habla sin tapujos de las particularidades de los políticos que ha entrevistado, la telebasura o aquellos referentes periodísticos que le llevaron a redirigir su carrera y convertirse en un entrevistador digno de atención.
"DURAN I LLEIDA ES EL POLÍTICO CON EL ME HE SENTIDO MÁS INCÓMODO"
Cuestionado sobre el político que más le ha incomodado en el programa, el que mejor ha aguantado su duelo dialéctico, Évole responde:
Duran i Lleida. Tuvimos una entrevista en la que él tenía ganas de guerra y no me iba a pasar ni una. Además, últimamente está muy sincero y batallador, diciendo lo que se le pasa por la cabeza sin pensárselo demasiado, y no le ha traído malos resultados electorales.
A diferencia del dirigente de CIU, otros muchos políticos -aunque éstos ya retirados- se resisten a aparecer en el programa de laSexta:
Sí, tenemos una larga lista de gente que se nos resiste, como José María Aznar o Felipe González; me parecen personajes fundamentales porque un político, cuando deja de serlo, es mucho más interesante que cuando lo es, sobre todo hablando. En campaña electoral son complicadísimos de entrevistar porque tienen aprendido el discurso y no se salen del guión en ningún momento, mientras que estando ya en excedencia es una gozada. Recuerdo entrevistas a Julio Anguita, José Barrionuevo, Rodríguez Ibarra... son personajes que, hostia, están diciendo lo que piensan, y eso es cojonudo.
Sobre Anguita, que sí aceptó enfrentarse al 'cuestionario Évole', comenta:
Lo que sorprende de Anguita es que una persona que ha estado en la alta política viva en una planta baja de Córdoba de una forma bastante modesta, y eso te reconcilia bastante con la política. Y los que todo el día desacreditan la política deberían conocer ejemplos como el de este señor, que para mí es muy interesante.
A la hora de analizar el papel que juega el espectador en la confección de las parrillas televisivas, el catalán cree que es erróneo utilizar a los consumidores como excusa para hacer telebasura:
Es una falacia. ¿Quién coño ha ido puerta por puerta preguntando qué quiere el espectador? No lo ha hecho nadie y se está demostrando ahora, que hay una nueva ola de entretenimiento blanco en las grandes cadenas privadas. ¿Qué pasa, que ahora sí quieren eso? ¿Antes no lo querían y ahora sí? El espectador no quiere nada.
Es nuestra responsabilidad que sea algo nutritivo, ir un poco más allá del chismorreo.
"NO TRABAJARÍA PARA INTERECONOMÍA"
Pese a no haberse formado como periodista, Évole reconoce que le ha influido mucho en su vida el trabajo de profesionales como Iñaki Gabilondo o Alfonso Arús.
A nivel periodístico, toda la infancia me la he pasado escuchando a Iñaki Gabilondo en el Hoy por hoy de la SER, porque es lo que se escuchaba en mi casa. Pero también a Xavier Sardà cuando hacía radio, o a Buenafuente cuando hacía El Terrat de radio, Alfonso Arús cuando hacía Arús con leche,...
Sobre si estaría dispuesto a trabajar para una cadena como Intereconomía, Évole no se esconde:
No creo. No creo ni que se lo planteen, siquiera. Algunos de nuestros programas no les han gustado mucho. Pero es que en este país pasa una cosa, y es que parece que si entrevistas a una persona que es de la otra trinchera -porque aquí nos gusta mucho el trincherismo- te sitúan allí con él. Y cuando entrevistas a otra de la contraria, te mueven a ella.