Periodismo

El declive de la Reina Letizia, sin ella saberlo, comenzaba aquella Misa de Pascua en la que la Reina despreciaba a la emérita Doña Sofía. Las imágenes de Letizia tratando de evitar una fotografía de la abuela con sus nietas (la Princesa Leonor y la Infanta Sofía) producían un enorme impacto en la sociedad española.

La secuencia confirmaba, en apenas cinco segundos, un rumor periodístico que se repetía desde el inicio del Reinado: las malísimas relaciones entre Letizia Ortiz y el resto de la Familia Real, principalmente las mujeres: doña Sofía y las Infantas Elena y Cristina.

Pero más allá del nefasto e inadecuado comportamiento de la Reina y los comentarios unánimes de crítica, en la Casa Real la situación ha supuesto un punto de inflexión y ha precipitado una decisión que se venía meditando, desde luego que con el conocimiento del Rey Felipe, desde hacía tiempo: apartar a doña Letizia del llamado "núcleo duro de Palacio".

Esto es en la práctica que la Reina va a dejar de ser "escuchada", como lo era hasta ahora, a la hora de tomar decisiones sobre actos, agendas y asuntos relacionados con la Corona.

En la decisión de los responsables y asesores de La Zarzuela ha pesado el rechazo que la acción de la Reina contra doña Sofía ha suscitado entre buena parte de la opinión pública. Un hecho que quedaba patente durante una aparición pública en la que Letizia fue abucheada por el público.

La pérdida de popularidad de Letizia Ortiz puede salpicar a toda la Monarquía y eso es lo que quiere evitar -y más en estos momentos políticos delicados en pleno desafío catalán- a toda costa Zarzuela. La nueva situación de la Reina Letizia es una decisión final que ha tomado su esposo, el Rey Felipe, después de escuchar consejos tan relevantes como el del Rey Don Juan Carlos.

Letizia Ortiz pierde así la enorme influencia que tenía sobre las decisiones del Palacio y queda relegada a un segundo plano, sin voz ni voto en los asuntos importantes.