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El sentido del ridículo es una característica exclusiva del ser humano -ni los hipopótamos ni los babuinos se sonrojan-, según mentesana, y cabe decir que tiene su utilidad. Imagínate la locura de un mundo sin el freno del ridículo, un mundo literalmente compuesto de "sinvergüenzas". Pero también es cierto que un sentido del ridículo excesivo puede tener consecuencias negativas:

-Un adolescente a quien le avergüence entrar en una farmacia a comprar preservativos puede acabar manteniendo relaciones de riesgo.

-Una empresa tomará decisiones equivocadas si las personas del equipo con las mejores ideas y criterio no se atreven a alzar la voz en los momentos críticos.

Seguramente te habrás encontrado alguna vez en situaciones parecidas.

Telemadrid ha apostado por el Orgullo. La cadena autonómica madrileña ha preparado una cobertura especial para la marcha y el desfile por los derechos LGTB de este sábado, con tres presentadores y varios reporteros repartidos por todo el recorrido. Su retransmisión, sin embargo, ha comenzado con un momento incómodo, según huffingtonpost.

Son las cosas del directo. Acababa de terminar la conexión con uno de los reporteros y, al volver al plano de los tres presentadores, uno de ellos ha sido cazado en una situación que no debe verse en pantalla.

Emilio Pineda, que conduce la retransmisión de Telemadrid junto a Berta Collado y Carmen Alcayde, ha aparecido gesticulando de manera ostensible y haciendo señas a los compañeros de control por algún problema con el audio.

Pineda movía los brazos, se señalaba los aparatosos cascos que portan los tres y decía, por lo que se podía leer en sus labios, "no oigo, no oigo".

En cuanto le han indicado que estaba saliendo en cámara, su rictus ha cambiado y ha recuperado la compostura de forma magistral.

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