Periodismo

¿El fallecimiento de una persona debe llevar a un blanqueamiento total de su figura? La elegancia suele recomendar el respeto a la figura que ya no puede replicar. Pero dentro del respeto se puede perfectamente hacer una reseña que incluya una mención a los episodios más polémicos que hicieron a monseñor José María Setién conocido en toda España, con mantener un respeto pero sin dejar de ser un periodista que hace biografías y no un 'homenajeador'.

La pieza que el canal Trece emitió en 'El Cascabel' hablaba de Setién, profesor de Teología moral, Doctor en derecho canónigo que dedicó toda su vida al servicio y a Guipuzcoa. Todo ello es verdad, pero... ¿ninguna referencia a sus polémicas?

Si no querían llegar tan lejos como el ABC que tituló su muerte con un 'Muere José María Seitén, el obispo que desamparó a las víctimas', tenían las opciones más elegantes de La Razón ('Muere el controvertido obispos Setién'), El País ('Prelado controvertido por sus opiniones políticos') o El Mundo ('El obispo más nacionalista'). Nada de eso hizo Trece, que optó por evitar cualquier mención a ese tema en su pieza sobre trayectoria.

¿Es anecdótico acaso como se comportó Setién con el tema terrorista? Demasiados episodios tiene Setién en ese tema. Si bien estaba en contra del terrorismo, su ambigüedad y equidistancia en el tema de ETA en demasiadas ocasiones hirió a víctimas y su entorno.

Tristemente célebre fue su negativa a que en la catedral del Buen Pastor se celebrara el funeral a Enrique Casas, asesinado en 1984. Sí aceptaría oficiar el de Gregorio Ordñez, en el que Ramón Jáuregui le echaría en cara falta de "calor humano" por no realizar ninguna palabra de elogio al asesinado.

El empresario amenazado Luis Olara le acusaba en 1985 abiertamente de 'alentar con sus palabras' al terrorismo. En 1989 en el Club Siglo XXI hizo una famosa ponencia diciendo que el terrorismo se debía a la existencia de una injusticia de fondo que, si no se reparaba, no se podía conseguir el fin de la violencia.
Defiendiendo a condenados

En 1994 el cura José Ramón Treviño fue condenado por haber facilitado su parroquia para que se escondieran dos etarras que acababan de asesinar a tres personas en Santander. Setién dijo que aquella condena era injusta 'y desproporcionada' (Opinión que seguramente no compartían aquellas tres víctimas). Según Setién aquel cura había actuado "de acuerdo con los dictados de su conciencia ética".

Dijo sobre la violencia callejera que era responsabilidad de la ausiencia de justicia, defendió siempre que se negociara con ETA incluso aunque la banda no hubiera dejado de matar, se opuso a las medidas de aislamiento contra Batasuna, comparó el "extremismo" de ETA con "el extremismo del Gobierno Aznar" y llegó - en diciembre de 1998 - a calificar a los presos de ETA como 'presos políticos'.

Demasiados episodios para ser olvidados. Las miserables ambigüedades de Setién le llevaron a ser ferozmente criticado en las tertulias, en especial en los programas de Luis del Olmo (Onda Cero), Antonio Jiménez (RNE) y Manuel Antonio Rico (RNE) por tertulianos como Carlos Dávila, Curri Valenzuela, José María Calleja o Alfonso Ussía (al que echaron de la COPE precisamente por aquellas críticas) y también por columnistas como Antonio Elorza o Santos Juliá.

Recientemente todos los obispos vascos encabezados por Munilla hicieron pública una nota en la que pedían disculpas por las actitud de miembros de la iglesia vasca durante los años de plomo del terrorismo de ETA (a pesar de que ninguno de los actuales prelados estaba en esa época).

El propio Carlos Herrera, al aludir a esa nota, citó en antena vía COPE el nombre de Setién. Pues si bien no fue el único, fue el símbolo de ese peculiar posicionamiento. Con aquella nota los obispos vascos dieron una lección magistral. Trece no ha querido seguir aquel ejemplo.