Periodismo
Belén Esteban. Kiko Hernández y Lydia Lozano.

Los televidentes de este pasado lunes 30 de julio de Sálvame pudieron comprobar una más que vidente disparidad de criterios entre la dirección de Telecinco y el colaborador estrella del programa, Kiko Hernández.

El polémico colaborador anunciaba uno de sus "bombazos" informativos y que afectaría de lleno a la familia Pantoja. Durante todo el espacio, la dirección iba "cebando" la noticia e incluso se preparaba un atril para que Hernández contará desde ese lugar privilegiado, en medio de plató, la noticia que iba a paralizar a la familia Pantoja por una información sobre Isa, la hija de la tonadillera.

Sin embargo, la cosa se iba a complicar. Paz Padilla no ocultaba la gravedad de la situación y reconocía "esto es lo más heavy que se ha dado en Sálvame". La presentadora gaditana además adelantaba sus intenciones si finalmente se hacía pública la noticia: "No sé si podrá contarlo. Yo no quiero estar".

Y no, no podía contarlo porque la dirección del programa de cotilleo de Mediaset prohibía a su colaborador soltar el bombazo, algo que provocaba un tremendo enfado de Kiko y una clara amenaza:  "Como no me dejen darlo, lo publico en mi twitter. Ya está bien de proteger cuando ellos son los que no se protegen. ¡Cuida tú de tus personitas!". A esas alturas del programa ya estaba meridianamente claro que la información estaba relacionada con Isa Pantoja y a ella se dirigía Hernández: "Hace muy poco estuvimos en un hotel y me dijiste ‘prefiero contarlo yo'. Lo que yo tengo no es ninguna basura. Te doy la oportunidad de contarlo. Si no, lo cuanto yo aquí. ¿Qué ocurrió después del bolo de Benidorm?".

Pero lo verdaderamente noticioso se iba a producir segundos después de terminar el programa y lógicamente ya fuera del alcance de televidentes y público presente. Según han apuntado a Periodista Digital fuentes próximas a Mediaset, nada más concluir Sálvame se libró una tremenda bronca en los pasillos de Telecinco. Kiko Hernández reprochaba a la dirección, pero también a Paz Padilla, el veto a su noticia.

Absolutamente fuera de sí, el colaborador no atendía a las explicaciones y profería gritos y reproches a los responsables del programa. También a la presentadora y a algunos de sus compañeros. Un show tremendo en el pasillo, esta vez sin cámaras y testigos, y con nuevas amenazas: "si vuelve a pasar, lo cuento en otros medios".