El toro y el torero.
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No prohibir de entrada o un apaño por el que las corridas culminen sin muerte del animal, como en Portugal
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La prohibición de las corridas de toros en Cataluña amenaza con convertirse en el debate más enconado del final de la legislatura catalana y, cojos en las encuestas, los socialistas han decidido acabar con la ambigua posición que han mantenido hasta ahora.
El Partit dels Socialistes (PSC) y el presidente de la Generalitat, José Montilla, no quieren aparecer en la foto como los responsables de la prohibición de los festejos.
Por esta razón la dirección del partido no dará a sus diputados libertad de voto en lo que queda de tramitación de la iniciativa legislativa popular (ILP) como sí hizo la semana pasada.
Los socialistas presentarán enmiendas para suavizar la iniciativa legislativa popular que, avalada por 180.000 firmas, pide acabar con las corridas en Cataluña.
Si las enmiendas no salen adelante el PSC votará en contra.
Ello dejaría la eventual prohibición de los festejos exclusivamente en manos de Convergència i Unió. Y en las filas nacionalistas tampoco hay unanimidad, si bien son mayoría los partidarios de prohibir los festejos.
¿Qué busca el PSC? El partido todavía no ha redactado las enmiendas a la ILP -lo hará a partir de enero- pero defiende que existe una posición intermedia entre prohibición y mantenimiento de las corridas. ¿Cómo?
Quizás se podría introducir algún tipo de gradualidad para no prohibir de entrada o un apaño por el que las corridas culminen sin muerte del animal, como en Portugal.