José Blanco con Tomás Gómez.
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El PSOE madrileno es una murga descontrolada. ¿Quién está detrás de tanta agitación? ¿Es Manuel Chaves, de quien se dice que llamó a Tomás Gómez para que "cortésmente" se quitara de enmedio? ¿O es Pepiño Blanco, de quien se dice que quiere controlar las listas de un PSM desnortado y poner a dedo a una candidata de número dos?
Se recordará que Rafael Simancas, anterior secretario general de los socialistas madrileños y muy crítico con la actual dirección, propuso firmar la paz con Gómez-muy dispuesto a resistir los envites de Ferraz, según nos cuentan- a cambio de que se ponga a Ruth Porta, su mano derecha, -aquella propietaria de 14 casas y cuatro fincas que criticaba a Aguirre por vivir en una casa de 1.000 metros- en la lista para la Comunidad de Madrid, en un lugar que garantice su elección. Pues detrás de esa estrategia no está otro que el ministro de Fomento, el gran agitador del PSOE por antonomasia.
Esto echa por tierra el rumor de que la candidatura socialista en las próximas elecciones autonómicas y municipales de 2011 podría estar encabezada en la Comunidad de Madrid por la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, según aseguraban ayer medios cercanos al PSOE, las mismas fuentes que confirmaban que el candidato a la alcadía sería el secretario de Estado para el Deporte y miembro del Comité Federal del PSOE, Jaime Lissavetzky. No van por ahí los tiros sino por firmar una tregua con Gómez con imponiéndole a Porta como número dos.
En el PSOE no quieren más escándalos porque, como avisaba Antonio Martín Beamont en su periódico, "si alguien del Comité Federal del PSOE quiere cambiar el cartel electoral en Madrid no tendrá más remedio que jugársela en un proceso de primarias abriendo un melón muy complicado en el PSM".