Política
Pedro Santisteve. EP

Es para miccionar y no echar gota. El alcalde de Zaragoza, el podemita Pedro Santisteve, ha vuelto a meterle un palo a las arcas municipales. Esta vez no ha sido la gomina. En esta oportunidad el escándalo viene motivado por el gasto que le dedica a una oficina sobre transversalidad sexual, ya que es la misma cantidad que dedica, por ejemplo, a alimentar a los pobres.

El alcalde abrió este área a finales del año 2015. En los presupuestos del Ayuntamiento de Zaragoza para 2017, la partida reservada para gastos de funcionamiento de esa oficina asciende a 10.000 euros.

Es, por ejemplo, la misma cantidad que el gobierno municipal de Zaragoza en Común ha consignado a contribuir con la actividad del Banco de Alimentos, entidad social que garantiza la recogida, administración y distribución de alimentos en beneficio de personas y hogares sin recursos. Y esos 10.000 euros, otro ejemplo, es la misma cantidad consignada en los presupuestos municipales en el epígrafe de «atención al chabolismo» en la capital aragonesa.

La unidad de transversalización decidió crearla el gobierno municipal de Pedro Santisteve a finales de 2015, poco después de que la coalición Zaragoza En Común (Podemos-IU), fuera aupada al frente del Ayuntamiento de Zaragoza con los votos que el PSOE le prestó a Santisteve en su investidura.

La edil Arantza Gracia (Podemos) explicó que esta oficina era vital porque:

Urge dar un giro a las políticas, que no son ciegas al género. Más en concreto porque las políticas públicas que se siguen desarrollando en España van dirigidas a un sujeto que, prioritariamente, es un hombre, blanco y heterosexual. Esta falta de perspectiva integral ha contribuido a mantener la brecha sistemática entre géneros.

Para la edil podemita:

Biológicamente hay dos en la raza humana: hombre y mujer. Sin embargo, en la práctica hay muchos más: hombre, mujer y un grupo más, el tercer género y que incluye, por ejemplo, a transexuales o intersexuales.

Los podemitas entienden que no basta con que el lenguaje administrativo incluya expresiones como los y la», o hombres y mujeres o ciudadanos y ciudadanas. Eso, para Zaragoza en Común, es también lenguaje sexistamente discriminatorio, porque entre el los y el las existen unos sujetos de tercer género trans e inter sexual.