Política

Parecía que la normalidad se iba a apoderar de la política catalana tras el brutal ataque que azotó Barcelona y Cambrils, y por ende a toda España, los días 17 y 18 de agosto de 2017, pero ni eso.

En menos de 72 horas desde que la furgoneta de la muerte atropellara a cientos de personas en La Rambla, no todos los representantes políticos y mediáticos del proceso independentista han podido mantener un comportamiento ejemplar dejando de lado sus aspiraciones de separación de España.

Son varios los casos de mezquindad independentista los que han saltado desde entonces, aunque también hay honorables casos de personajes públicos que han acometido varias actuaciones mediáticas dejando totalmente de lado su causa, como podrían ser Pilar Rahola o Ada Colau.

1. Pero otros no, como el mezquino conseller de Interior, Joaquin Forn, que en la noche de 18 de agosto de 2017, con todo el golpe a Barcelona reciente, se atrevía en un programa de televisión de TV3 a diferenciar víctimas mortales "españolas y catalanas". A estas horas este individuo aún no ha pedido disculpas por su analfabetismo; debiera saber que los catalanes son también españoles. El consejero catalán de Interior que distingue entre víctimas "catalanas" y "españolas".

2. Otro caso es el de la actriz Rosa María Sardá, con la que el espectador televisivo y los propios viandantes de La Rambla se emocionaban con un discurso de lo más entrañable, hasta que se despidió mandando un saludo al independentismo. "Salud y emancipación", decía Sardá, en un claro ejemplo de chochear de la vejez, porque no existe otra explicación para hacer esa proclama en un velatorio por las víctimas del terorrismo. La indecente proclama independentista de Rosa María Sardá mientras lloraba por las víctimas del atentado.

3. Otro es el del jefe de prensa de Carles Puigdemont, Pere Martín Colom, que ha utilizado de forma asquerosa las visitas de los ministros de Exteriores de Francia y Alemana -Le Drian y Sigmar Gabriel- a las víctimas. A través de su Twitter, el insolente sacaba pecho:

Recordad que decían que no tendríamos relaciones internacionales, que no nos recibiría nadie...

Un auténtico trasnochado.

4. Luego está el fenómeno Raúl Romeva, a quien ya nadie toma en serio, pero él insiste en darse importancia y hacerse pasar por ministro de Asuntos Exteriores de Cataluña ante el mundo, como pidió que le llamaran en televisiones extranjeras como la CNN. Un crack aprovechando el atentado para darse promoción.

5. Y por último, los odiadores de España de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), se mostraron muy preocupados por las víctimas del terror, pero mucho más por si la gente se solidarizaba con banderas españolas... Hay que tener desfachatez para pedir en un tuit que si alguien quería dar su apoyo a las víctimas lo hiciera con la bandera catalana y no española. Lo que no saben estos fenómenos de la ANC, es que la bandera catalana ni se vende ni se conoce más allá de sus fronteras regionales.