Política

Un circo o un zoo podrían ser buenos símiles de en lo que se ha convertido este 6 de septiembre de 2017 el Parlament de Cataluña, con participación expresa para ello de los grupos políticos españolistas precisamente por el atraco a mano armada a la democracia que le estaban metiendo los partidos de la furibunda independencia; Junts Pel Sí y la CUP.

Carme Forcadell, la Presidenta de la Cámara, se convirtió en el fiel reflejo del desastre parlamentario en su función de moderadora y máxima representación en la institución más importante de los catalanes, queriendo meter por la puerta de atrás la ley para permitir el referéndum del próximo 1 de octubre. Algo que a todas luces es un desafío al estado español y a la Constitución. 

El despropósito de Forcadell arrancó desde primera hora en el Parlament, cuando censuró directamente el uso de la palabra al vicepresidente segundo de la Mesa, José María Espejo-Saveedra (Ciudadanos): 

La trifulca en el Parlament con Forcadell saltanto como una loca.

Después, entre alboroto generalizado, prácticas más bolivarianas que democráticas y la queja constante de los grupos de la oposición, Forcadell sufrió un revolcón épico por parte de Carlos Carrizosa (también de Ciudadanos).

La cara que se le queda a Forcadell con el brutal repaso que le mete Carrizosa.

Y el golpe final que protagonizó lamentablemente la propia Forcadell encontró también como protagonista a Carrizosa, con el que la presidenta de la Cámara mantuvo una dilatada conversación de dimes y diretes sobre el procedimiento reglamentario, para la chanza de todos los grupos de la oposición al dislate independentista. [Vídeo de apertura]:

Ustedes ahora se están inventando una facultad para decidir cómo se vota una enmienda a la totalidad. Usted ha visto mi enmienda, ¡pero no la ha votado la Mesa!

Le agradezco su buena disposición antirreglamentaria e improvisada, pero yo querría que el Parlament funcione como un Parlament y no como una mesa de gestión graciable donde todos estamos al albur de lo que se decida en cada momento. ¡Es que no entendemos nada!