Política

Encima que está fugado, nos viene a dar lecciones de valentía y democracia.  El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha insistido este jueves desde Bruselas en sus críticas a las instituciones europeas, a las que ha acusado tener "dos varas de medir" y de "animar a Rajoy en su represión", al tiempo que ha afirmado que Europa tiene una "oportunidad" con la situación en Cataluña y que comenzarán a hablar después de las elecciones del 21 de diciembre.

"Cada vez que se utilizan dos varas de medir no están respetando los valores de nuestra querida Europa", ha señalado Puigdemont durante su intervención al término de la manifestación que ha tenido lugar en Bruselas para reivindicar el desafío soberanista, a la que han acudido unas 45.000 personas.

El expresidente de la Generalitat ha subrayado que "cuando la Europa oficial se dedica a animar a Rajoy en su represión" pasan "cosas maravillosas" como la manifestación de este jueves, que en lugar de alejarnos de Europa nos empuja todavía más".

"Hay una oportunidad para Europa con lo que pasa en Cataluña. Es necesario esperar al 21-D y luego comenzaremos a hablar el 22", ha finalizado su discurso ante una multitud de manifestantes.

Puigdemont también ha lanzado un mensaje directo al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y a "todos los amigos" del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a quienes ha preguntado si creen que los asistentes a la manifestación han acudido a la capital belga para apoyar a "delincuentes".

"Escuchad bien ¿Habéis visto en algún lugar del mundo una manifestación como esta para apoyar a delincuentes? No. La próxima vez que os reunáis con Rajoy le podéis preguntar por qué persigue al Gobierno catalán como si fueran delincuentes y hay una población que se ha movilizado hasta mi despacho para apoyarme. Porque quizá no somos delincuentes, quizá somos demócratas", ha dicho.

De la cobardía de 'Puchi' nos habla el niño pijo Salvador Sostres en ABC, y de cómo cambió de maletero escapando como un delincuente.

En Asuntos Internos de los Mossos lo tienen claro: en la huida del presidente depuesto, desde su casa de Gerona, su mujer Marcela fue clave. Salió en su coche desde la urbanización, pero en los asientos traseros, los agentes de la Policía autonómica que custodiaban la casa no vieron a nadie, y así lo comunicaron a sus superiores.

Por lo tanto, Puigdemont salió escondido en el maletero del coche de su esposa, que le transportó algunos kilómetros como quien traslada un bulto, hasta el vehículo donde aguardaba un «mosso» amigo, hicieron el cambiazo, y huyeron hacia Francia en otro coche sin papeles.

Lo que no queda claro es si, al cruzar la frontera, Puigdemont se agachó o volvió al maletero, pues en las cámaras del paso fronterizo tampoco consta el rostro del expresident cruzándolo. El bis de la historia es el taxi en que un hombre desposeído de cualquier dignidad institucional -desposeído por sí mismo, sin que España lo haya podido mejorar- circula por Bruselas en concreto y por Bélgica en general para dar sus cada vez más grotescos espectáculos mediáticos.