Política

¿Se acuerdan de esta ceporra? La tal Alba Luna acusó prácticamente a toda Gijón de ser unos catalanófobos de tomo y lomo en un vídeo viral donde contaba lo mal que había sido tratada en un restaurante de la ciudad asturiana.

La catalana contaba que "unos pijos" habían hablado fatal de Cataluña en la mesa de al lado, lo que la obligó a intervenir para tener la fiesta en paz--La inverosímil denuncia de una catalana que asegura sin pudor que "la echaron a patadas" de un restaurante de Gijón "por ser de la CUP"--.

Para acabar de enredar su relato, añadió que se vieron obligados a macharse del establecimiento e irse a otro, donde, en el colmo del surrealismo, apareció la Policía para pedirles la documentación y agredirla. Todo muy raro.

Pues bien, lo sucedido, si ya olía fatal, contrasta totalmente con la versión que ha dado el propietario del primer establecimiento, que encima está que trina porque Alba y su acompañante se marcharon sin pagar. Vaya ovarios.

En realidad, explica el dueño de El Candil, José Luis Camacho, lo que ha hecho esta catalana es inventarse una historia aprovechando la delicada situación política en Cataluña para tener su minuto de gloria.

Al parecer, Alba Luna se metió donde no la llamaban en una conversación privada de los comensales de la mesa de al lado a donde ella estaba y que comentaban los resultados electorales de Cataluña.

Cuando le advirtieron que aquello era una conversación privada, ella se puso "hecha una furia", tiró una copa de vino (no queda claro si al suelo o a la mesa de al lado en cuestión) y se fue sin pagar. Por eso Camacho la denuncia por impago y daños.

Para colmo, el local, toda vez que se viralizó la historia de esta ceporra, no ha parado de recibir llamadas insultándoles por parte de los independentistas, que ahora pretenden bajarles la puntuación en TripAdvisor.