Política
Santi Vila TW
Afea a este movimiento haber vivido más de "sueños" que de "realidades"

""Tuvo la decencia de bajarse del carro antes de que atropellara a tanta gente, apenas unas horas antes de la votación de la independencia que el pasado octubre acabó con la intervención de la autonomía.

Es Santi Vila, el Exconsejero de Empresa de la Generalitat, quien ahora tiene las cosas más claras tras su terrible noche en prisión. (La terrorífica noche de Santi Vila en prisión a oscuras: "Estaba acojonado").

En una entrevista para 'El País', pone los puntos sobre las íes, y llama a una rectificación general del independentismo, al tiempo que afea a este movimiento haber vivido más de "sueños" que de "realidades".

En esos momentos, creía que el proceso culminaría en una Cataluña independiente:

"Yo siempre estuve convencido de que en algún momento seríamos capaces de conseguir un referéndum. También he sido consciente de la complejidad de la sociedad catalana y he vivido, perplejo, la incapacidad del Gobierno de Mariano Rajoy para plantear a los catalanes un "queremos que os quedéis" y no un simple "no os podéis ir".

Explica por qué, a su juicio, no fue posibe:

"En el Gobierno de Rajoy, más allá del inmovilismo, en muchos momentos se ninguneó el conflicto. Creían que esto se arreglaría solo. El error fue el inmovilismo y el ninguneo del problema. Analizar el comportamiento desde el punto de vista del soberanismo es más complejo.

El soberanismo fue la variante catalana de la respuesta de las clases medias occidentales ante la constatación de que no podían suministrar a sus hijos el mismo nivel de progreso que habían tenido ellos. En EE UU esto se ha traducido en la victoria de Trump, en Italia el Movimiento 5 Estrellas".

"Es una respuesta antipolítica. ANC y Òmnium se reivindican distantes de la política convencional. Esto lo hemos visto en otros países occidentales ante la pérdida de Estado del bienestar.

Y obtuve el compromiso tácito del Gobierno de que no se aplicaría el 155 si se convocaban elecciones. Pero no conseguimos que lo que tácitamente se había pactado Rajoy lo explicitase enviando una señal de confianza a Cataluña. Para nuestra desesperación esto no pasó. También falló que vivíamos en un entorno emocionalmente irrespirable y continuamente alimentado desde las redes sociales.

Cuando Puigdemont insinuó la posibilidad de convocar elecciones le acusaron de traidor. Finalmente, es conocido que el socio de gobierno, ERC, endureció muchísimo su oposición a la convocatoria electoral. Primero dijo que lo respetaba pero después viró a una posición más dura.

Todos debemos ser honestos y dar explicaciones. 2018 debe ser el año de la rectificación, no de la ratificación.

El 1-O confirma que tenemos una sociedad absolutamente dividida. Y luego hay otro elemento y es que la sociedad catalana insistió en que no se estaba dispuesto a llevar la reivindicación política al conflicto social, lo que invalidaba la posibilidad de implantar la independencia".

Y da, finalmente, la lección por aprendida:

"Muchos están constatando que, para que un proyecto de estas características se pueda llevar a cabo hay que ampliar muchísimo el apoyo social. Y que en Occidente hay que hacer las cosas ajustadas a la ley. Hubo más ilusión que realismo, más sueño que realidad".

El 155 acaba en un pis pas con las bravatas secesionistas del gritón Santi Vila