Política
Ximo Puig y Mónica Oltra, en sus escaños de Les Corts.

Llegaron al Gobierno valenciano gracias al pacto de izquierdas -PSOE, Compromís y Podemos- con la promesa de "rescatar personas" (Ni inmigrantes, ni Cataluña, ni taxistas para Pedro Sánchez: el presidente socialista se va tres semanas de vacaciones a la playa ).

Más de tres años después la Comunitat Valenciana sigue siendo básicamente la misma, más allá del escándalo que supone varias sentencias judiciales en contra del afán del Consell catalanizar la escuela pública valenciana, los impagos a la dependencia, el desastre en la gestión sanitaria o el caos de los servicios sociales en manos de Mónica Oltra.

Ahora, en la recta final de la legislatura, los de Ximo Puig y Oltra han tenido ocurrencia que le va a costar al contribuyente la friolera de 260.000 euros. Un gasto que a todas luces parece del todo innecesario.

El parlamento valenciano procederá antes de que acabe la actual legislatura al cambio de todos los escaños, 124 en total, por un coste de 260.000 euros IVA incluido, a razón de algo más de dos mil euros por la butaca de cada una de sus señorías. Los técnicos de mantenimiento del Parlamento valenciano ya han elevado una propuesta a la Mesa para que se inicie el expediente de sustitución de los escaños. 

El presidente de las Cortes, Enric Morera, cree que es un buen momento para cambiar los escaños y como ningún grupo consideró que los 2.098 euros por butaca supongan un exceso, el proceso administrativo se ha puesto en marcha.

Los diputados gozarán de sillones VIP, aunque ahora se desconocen todas sus prestaciones, el elevado precio hace prever que serán de auténtico lujo y de gran confort. De hecho, según han asegurado a Periodista Digital fuentes de Las Cortes Valencianas, los nuevos sillones de los diputados contarán con un moderno sistema de climatización individual.

Los técnicos aseguran que el recambio del mobiliario debe realizarse con "urgencia" ya que el estado de los asientos es "pésimo". Fuentes parlamentarias aseguran que incluso muchos visitantes se sorprenden cuando visitan el hemiciclo y no son pocos los que hacen notar el mal estado de las butacas, por lo que se considera que se trata de una actuación imprescindible.