Mariano Rajoy: Tiene que abrirse un debate para el diseño de la Europa del futuro
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Al pie del artículo estelar de 'El País' con comillas de hoy, 1 de junio de 2012, firman tres catedráticos que imparten clases de economía en Pensylvania, en London y en Columbia. Y los tres doctores, dispersos por la geografía del planeta, Luis Garicano, Tano Santos y Jesús Fernández Villaverde, comparten y transmiten un deseo a los habitantes de nuestro país sin comillas: "No queremos volver a la España de los 50". A partir de ese deseo, que quizá se hayan formulado al paso de una estrella fugaz, han elaborado una reflexión que sigue los manuales ortodoxos de una exposición:
Introducción: el populismo y victimismo español
Ante la parálisis de la economía española, que se sostiene en pie gracias a las muletas del BCE (que nos financia y nos protege de las fugas de capitales al exterior), los españoles reaccionamos practicando el victimismo, con los editorialistas y los gobernantes como sutiles amplificadores de un peligroso populismo que resuena en las tertulias y las charlas de café de España: "Europa no nos quiere, tiene la culpa de todo y nunca acaba de reconocer que estamos haciendo los deberes".
Los tres firmantes califican esa actitud de "falacia", apelan a la generosidad del eurosistema financiero que ha permitido que España fuese el país más beneficiado en las operaciones a corazón abierto de liquidez y aprovechan la ocasión para clavarle un par de banderillas al Gobierno democráticamente elegido por mayoría absoluta:
"Ninguna de las reformas acometidas han alterado sustancialmente un estado sostenible. En vez de ello, las reformas, particularmente las fiscales, han modificado solo los márgenes y, a menudo, en la dirección incorrecta"
A partir de ahí, describen un apocalipsis constitucional de asimetrías fiscales y presupuestarias en la administración central y las administraciones autonómicas, que por lo visto pasa inadvertido para los ciudadanos y niega el propio Mariano Rajoy.
Desarrollo: Europa nos ayuda y "no hemos hecho nuestros deberes
Empieza la parte de la reflexión en la que se entra en materia. No es verdad que Europa "no nos ayuda" y es imposible afrontar los problemas que nos acucian si no reconocemos que no "hemos hecho nuestros deberes" En ése punto les invade la nostalgia y afirman que la comprensión que siempre ha tenido Europa hacia España, "es fruto de la transición política y de un liderazgo pasado con visión y capacidad de sacrificio". Están entonando un claro réquiem por el presente en el que en ningún momento se hace referencia específica a los recientes siete años y medio de ZP.
Luego se hacen una paja mental sobre la tentación de salirnos del euro, de iniciar trámites de divorcio con Europa, y resulta difícil discernir si nos encontramos ante una página de prensa generalista o una página de prensa del corazón. ¿Quién ha hablado aquí de salirse del euro o de ponerle a Europa las maletas en la puerta? Ahorrémonos pues las elucubraciones de relleno de estos tres mosqueteros del "El País" y vayamos directamente a la conclusión de cirugía que nos plantean.
Conclusión: España necesita un gobierno de salvación
Apoyado por todos los partido políticos, bendecido por los ex Presidentes del Gobierno y compuesto por políticos competentes (que haber debe haberlos, como las meigas en Galicia) y técnicos intachables con amplios conocimientos de su cartera. De la cual de las carteras: ¿de las esas que se les entregan a los ministros o de esas otras que se llevan en el bolsillo interior de las chaquetas?
¡Nada, hombre! Le decimos a Rajoy y sus ministros que se vayan por donde han venido; concedemos a 11 millones de españoles una "incapacidad electoral" con efectos retroactivos; buscamos un Monti a la española en el catálogo de candidatos de Bruselas y nos retrotraemos a la tesis infalible de Ortega hace 102 años: España es el problema, Europa es la solución.
España y Europa no son la solución, pero los economistas son un problema
Estos señores catedráticos no querrán volver a los años cincuenta, pero no les importa volver a la España deprimida y depresiva de la Generación del 98. Voluntaria o involuntariamente, han tirado la primera piedra mientras "El País" esconde la mano. Serían más creíbles si hubiesen iniciado su artículo humildemente, pidiendo perdón, en el nombre de tantos colegas economistas, por practicar la ciencia más inexacta, errática y destrucción masiva, que no mata, como la estremecedora bomba atómica de Hiroshima, pero que provoca holocaustos sociales con centenares de millones de muertos vivientes.
Ellos, no querrán volver a la España de los años 50, pero, ¿se han preguntado por qué tantos miles de jóvenes españoles no quieren quedarse en la España, incluso en la Europa de 2012? Por cierto, ni siquiera ellos, que siguen dando clases en Columbia, en London, en Pensylvania, contribuyendo a invadir el planeta de nuevos economistas para futuras plagas de Langostas en la economía, la vida y los campos de sueños de los seres humanos.
Quizá Ortega tuviese razón en la primera de sus premisas: España es el problema. La duda es si seguiría manteniendo en el siglo XXI, con Durao Barrosos, Rompuys, Merkeles y Hollandes jugando a la gallinita ciega, que Europa es la solución. Otra Europa, quizá sí. Ésta, se la regalo a los insignes catedráticos que le han hecho el trabajo éste sucio a 'El País'.