25S - Carga policial puerta del congreso Madrid. 25-s 2012
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Las calles de Madrid han soportado en un año 2.700 manifestaciones. Desde el mes de julio hasta la fecha, cerca de mil. Y por lo visto hubo un día en el que llegaron a coincidir 56 actos de protesta por los cuatro puntos cardinales de la capital de España.
Se lo desvelaba ayer al mundo Ana Botella, la alcaldesa postiza del Foro, para información del personal en general, de la que a buen seguro habrán tomado buena nota tour operadores y agencias de viajes. En un sutil y pacífico intento de adelantarse a los antidisturbios para disolver futuras concentraciones, la señora de Aznar apeló a los visitantes, al turismo, a las divisas en el aire de los guiris, si deciden excluir a la ciudad más alta de Europa de sus itinerarios de ocio y esparcimiento. Quiso llegar al corazoncito de los madrileños a través del atajo del bolsillo, casi infalible en la actualidad. Pero, mujer: ¿por qué ha dado usted pistas? ¿Nadie le ha prevenido sobre el Financial Times, el Wall Street Journal, periódicos de esos que están a la que cae para extender la nueva “leyenda negra” de España?
Las manifestaciones perjudican seriamente la salud turística
Se conoce que la señora alcaldesa, en plena indigestión de las escenas de la plaza de Neptuno, quiso echarle una mano a su partido, a su gobierno, con el ingenioso argumento antidisturbios de las cosas del turismo, que en esta España en penuria representa el 10% de las cosas del comer.
Mientras el país político y mediático jugaba a policías e indignados, y debatía sobre cuál de los dos bandos había hecho trampa, Ana Botella se salía por la tangente y escribía subliminalmente en la pizarra: “las manifestaciones perjudican seriamente la salud turística de Madrid” Periodista Digital se reserva los derechos de autor si el Ayuntamiento de Madrid tiene la ocurrencia de llenar la ciudad con ese slogan.
Pero olvidemos por un momento las intenciones colaterales de los guarismos que ha presentado Doña Ana. Ha quedado claro que a la alcaldesa postiza de Madrid le angustia la intensidad y densidad de manifestantes por metro cuadrado de la capital. Una mujer especialmente cualificada para contemplar la botella medio llena, la veía este 27 de septiembre de 2012 medio vacía.
Rompeolas de todas las Españas
Eso le ocurre por dejar de lado la Investigación, el Desarrollo y la Innovación. Por no haber estudiado el morbo como incentivo turístico. Por no coger por banda a su concejal de la cosa y decirle que fuese preparando rutas turísticas monográficas sobre la indignación, en este “Madrid, Madrid, que bien tu nombre suena, rompeolas de todas las Españas”. Se forman unos guías, se adaptan unos autobuses, y llevas a los guiris a los puntos álgidos de la conflictividad social:
• Aquí tuvo lugar la primera manifestación contra la guerra de Irak.
• En este otro lugar se produjo la primera marcha contra el aborto.
• Allí estaba el Presidente Zapatero cuando recibió una pitada durante el desfile del Día de las Fuerzas Armadas
• Por aquí pasó la megamanifestación en defensa de la democracia tras la nefasta noche del 23-F
• A su derecha la avenida que recorrió la primera manifestación de las víctimas del terrorismo.
• En esa calle que tenemos a la izquierda, encabezaron Cándido y Toxo la marcha triunfal tras la Huelga General más precoz que se le montó a un Presidente del Gobierno. Tres meses después de haber tomado posesión de su cargo el gobierno Rajoy, los sindicatos hicieron oposiciones a entrar en el libro Guiness de los record.
• En esta plaza hicieron los indignados un inofensivo simulacro de asalto al Congreso.
• Este es lugar donde se produjeron los fusilamientos del 2 de mayo que inmortalizo Francisco de Goya.
Y cosas así. Una ruta de la indignación, para que el Ayuntamiento de Madrid convierta lo que le parece un problema en un incentivo turístico. Si se visitan los silenciosos campos de concentración nazi, los campos de célebres batallas de la 2ª guerra mundial, la casa de Ana Frank, el lugar de París en el que se decidió la toma de la Bastilla, el cementerio de Normandía, ¿por qué no poner en valor los rincones de la capital donde resuenan los ecos de los gritos de la indignación?
Manuel Fraga, el de Palomares, se murió defendiendo la tesis de que, el turismo, tal cual se entendía en la segunda mitad del siglo XX, había nacido como consecuencia de la 2ª guerra mundial. Los americanos peregrinando a Europa para contemplar in situ dónde habían caído o dónde habían sobrevivido sus hijos. Después de las guerras, después de las guerrillas urbanas, vienen los turistas ávidos de fotografíalo todo con sus móviles.