Política
Mariano Rajoy (PP), presidente del Gobierno de España. PD
¿Trump? Conviene tener las mejores relaciones posibles con Estados Unidos

Mariano Rajoy ha dando una entrevista conjunta a los periodistas de los medios de LENA (Alianza de Periódicos Líderes en Europa) en la Sala Internacional -justo al lado de su despacho- del edificio del Consejo de Ministros de La Moncloa (Cristóbal Montoro confirma que el Gobierno aprobará los Presupuestos el 31 de marzo).

El encuetro tuvo lugarel miércoles 22 de marzo de 2017, pero no ha sido publicada hasta este domingo 26 de marzo (El Gobierno confirma que aprobará los Presupuestos el próximo viernes y negociará las partidas con los grupos).

Estos son algunos de sus puntos más relevantes:

P. España es un país de éxito económico. ¿Por qué no tiene un papel más importante en las decisiones estratégicas? ¿Qué papel quiere jugar España en la UE?

R. Empiezo por esto último. Queremos jugar el papel que nos corresponde. España aporta, y mucho, a la UE. Tuvimos cinco años de crecimiento económico negativo y perdimos tres millones y medio de puestos de trabajo y 70.000 millones de euros de recaudación. Yo llegué al Gobierno al final del año 2011 y puedo decirle que los años 2012 y 2013 fueron una pesadilla. En el 2014 empezamos a crecer y crear empleo: crecimos el 1,4%. En 2017, si hay estabilidad política, España va a crecer como mínimo el 2,5%. Repito, si hay estabilidad política, se va a crecer el 2,5%, y se van a crear más de 400.000 empleos.

A partir de ahí hay algunas cosas que España ha aportado a Europa en los últimos tiempos. Hubo un Consejo Europeo en junio del año 2012 en el que el señor Mario Monti [entonces primer ministro de Italia] y yo tuvimos un agrio debate hasta altas horas de la madrugada, y a partir de ahí comenzó a hablarse más de crecimiento económico y menos de austeridad.

Segundo, la política de inmigración que se está llevando a cabo en Europa es la que se hacía en España. Tercero, la garantía juvenil y los fondos que Europa dedicó por primera vez al desempleo juvenil fue una iniciativa que planteó nuestro país. Ahora estamos trabajando en seguridad y defensa y queremos ser especialmente activos en lo que les he dicho, en los grandes objetivos. Ocupémonos de los temas reales: inmigración, terrorismo, crecimiento, empleo, y hagamos una apuesta clara por la integración de la UE. El mensaje que tiene que salir de Roma es algo así como “Todos juntos para siempre”.

P. ¿Le gustaría —a raíz de la conmoción que han causado las declaraciones de Jeroen Dijsselbloem— que hubiera un presidente del Eurogrupo que hablara español?

R. Qué quiere que le diga. Desde luego, el ministro de Economía español, si me pregunta esto, realmente es una de las personalidades más importantes y capaces del Eurogrupo.

P. En Estados Unidos hay un presidente, Donald Trump, que ya lleva algo más de dos meses en el cargo. Han sido unas semanas muy intensas. Y difíciles para Europa, por sus opiniones y declaraciones en asuntos como el Brexit, el proteccionismo, el gasto militar... ¿Qué piensa de lo que conocemos hasta ahora de Trump?

R. Quiero que haya una buena relación con Estados Unidos. Nosotros la hemos tenido casi siempre; compartimos con el pueblo americano valores, principios, sentido democrático, la libertad, el respeto de las personas… A partir de ahí, eso no significa que no vayamos a discrepar en algunos temas. A mí no me gusta el Brexit, pero tengo que respetar lo que digan los británicos. En defensa: ha estado en Europa el vicepresidente de EE UU, también el secretario de Estado de Defensa… La OTAN se mantiene, EE UU va a seguir ahí. Nosotros tenemos unos compromisos económicos. Nuestro gasto será el que comprometimos en su momento. Todos tendremos que ir subiendo, pero al ritmo que nos permita nuestra propia situación. Y sí, me preocupa el comercio. A España siempre le fue bien cuando miró fuera. Hemos firmado un Tratado de Libre Comercio con Canadá. Creo que el Tratado con Japón va bien; y en el último Consejo Europeo decidimos —lo pedimos Portugal y nosotros— darle un impulso al acuerdo con Mercosur; y es muy importante actualizar —me lo pidió Peña Nieto— el acuerdo que tiene la UE con México.

P. ¿Cree que España puede hacer de puente entre los Gobiernos latinoamericanos y la Administración Trump? En algunos ámbitos se consideró que la respuesta de España a los excesos verbales de Trump con México no fue todo lo dura que debería haber sido…

R. Empiezo por lo segundo. Yo hablé con el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto. Él sabe que tiene todo el apoyo de nuestro país. Yo sé lo que él quiere; creo que mi mejor aportación es intentar que se vuelva a renegociar ese acuerdo al que acabo de hacer referencia.

Sobre lo primero: no voy a ser ni mediador ni puente, sobre todo si nadie me lo pide. Lo que sí tengo que decir es que nosotros formamos parte de dos comunidades: la europea y la iberoamericana. Estamos a disposición de quien necesite apoyo y defendemos que a esas dos comunidades les conviene tener más y mejores relaciones entre sí.

P. ¿Es de la escuela de los que creen que Trump irá cambiando o de la que entiende que será como es ahora?

R. Soy de la escuela de que conviene tener las mejores relaciones posibles, y de que conviene a la vez defender aquello en lo que tú crees.

P. Hay una situación dramática en Latinoamérica: la que se vive en Venezuela. ¿No le parece que Europa ha hecho poco, o que puede hacer algo más por ayudar?

R. Yo fui el primer presidente del Gobierno que recibió a la mujer de Leopoldo López [líder opositor encarcelado desde hace más de tres años]. En Europa casi todos coincidimos en el diagnóstico de cómo está Venezuela y los objetivos. El diagnóstico: presos políticos, una separación de poderes sui géneris y una democracia amenazada, con un Parlamento en una situación muy compleja. Yo quiero para ellos lo mismo que para los españoles: progreso económico y social, que terminen los problemas humanitarios y, desde luego, democracia, libertad, derechos humanos y no presos políticos. ¿Qué se puede hacer? Creo que el objetivo más importante es que haya elecciones. Una democracia plena, y a partir de ahí, intentar unir al país.

P. Después de una legislatura con mayoría absoluta están ustedes en minoría y durante las últimas semanas ha habido algunas consecuencias de esa situación… ¿Podría anticipar elecciones si este modelo de inestabilidad se mantiene?

R. Yo ya sabía que esto iba a ser difícil. En el debate de investidura dije que era consciente de que tenía que actuar con la mayor responsabilidad intentando acordar y dialogar y que todos debían hacerlo. Se han tomado decisiones importantes de las que estoy satisfecho, sobre todo económicas. Hemos perdido algunas votaciones, es normal. Hay una cosa que a mí no me gustó, que fue la decisión sobre la reforma de la estiba. Lo que ha hecho el Parlamento es decirle al Tribunal Europeo que la Cámara de una de las grandes naciones de la UE se niega a cumplir sus sentencias. Eso me parece muy grave; supone no respetar las reglas de juego, y eso afecta al crédito de nuestro país. Hay cosas que no se pueden hacer. A partir de ahí: no quiero adelantar las elecciones, y haré lo imposible, entre otras cosas, porque estoy convencido de que lo imposible también se puede hacer para adelantar las elecciones. Ya hicimos bastantes tonterías durante 2016 para volver ahora a meter al país en una contienda electoral. Por tanto, lo reiteraré hasta la saciedad: no voy a adelantar las elecciones.

P. ¿Es este su último periodo en política activa?

R. Yo tengo un objetivo para esta legislatura. Fíjese que nosotros llegamos a perder en la crisis casi el 10% del PIB español, que se dice pronto. En 2017 vamos a recuperarlo. Si somos capaces de mantener una política económica como la que hemos llevado a cabo en los últimos tiempos, con todo lo que haya que corregir, este país va a salir muy pujante. Me voy a empeñar en eso. El futuro, pues ya lo veremos, pero, con franqueza, me encuentro bien. A lo mejor no debía decirlo, pero me encuentro bien.

P. Dejó usted claro su opinión sobre los populismos, dijo que no se conoce un ejemplo de populismo que al llegar al poder haya hecho lo que decía que iba a hacer…

R. Ninguno, todos fueron un desastre….

P. …pero los populismos también están en la oposición. ¿No ha caído usted a veces en la tentación de dar juego al populismo en detrimento de otra oposición como la socialista, que está en horas bajas?

R. Yo… Este es un titular que se puede interpretar mal, pero lo voy a decir igualmente: yo siempre he estado a favor del bipartidismo. Siempre. Y he reivindicado lo que hemos hecho en España en estos 40 años desde la Constitución de 1977, porque aquí parece que no se ha hecho nada: compare lo que era este país en el 77 y lo que es ahora. Tenemos una Constitución de las mejores; hemos entrado en la UE en 1985; hemos construido un Estado del bienestar; y dígame un país de Europa con un nivel de alta velocidad ferroviaria como España; las autovías, las autopistas, las infraestructuras… Somos un país al que vienen 75 millones de turistas, ¿vendrán obligados?

Entonces ¿qué se puede hacer con los populismos? Yo intento hablar bien de Europa y de España, intento decir: vamos a ocuparnos más de la gente y a ser más eficaces…. Lo que pasa es que hemos vivido una crisis económica tremenda. La pedagogía no la puede hacer solo el Gobierno. Un país es lo que sea su Gobierno, pero también su Parlamento, los medios, los empresarios, los sindicatos y la gente. Si alguien se cree que los problemas los va a arreglar solo el Gobierno está muy equivocado. Creo que en España en los últimos años sobra adanismo y falta más gente que conozca y valore la responsabilidad de una buena gestión. Por eso mi primer planteamiento después de las elecciones de diciembre de 2015 fue una gran coalición, como en Alemania. Hoy sigo pensando que hubiera sido lo mejor.

P. La corrupción sigue siendo uno de los problemas que más preocupan y enojan a la sociedad española. Usted mantiene que los casos de corrupción en el PP son aislados. ¿Cómo se puede acabar con esta lacra y lograr que los partidos recuperen el crédito?

R. En el PP, como en otros partidos, hay personas que se han visto involucradas en casos de corrupción. Hemos perdido muchos apoyos por eso. ¿Qué hemos hecho? En primer lugar, que actúen los tribunales, la Fiscalía, la policía, la Guardia Civil, la Agencia Tributaria… Y están actuando. Después, hemos apartado a las personas que han cometido actos de corrupción. Y en tercer lugar hemos modificado, como yo no he visto en ningún otro lugar, muchísimas leyes para ser más eficaces y para intentar evitarlo. Vamos a seguir dando la batalla. Estamos mejor que ayer, y estoy dispuesto a aprobar cualquier iniciativa legislativa que sea útil contra la corrupción, cualquiera. Creo que los españoles hemos aprendido mucho y espero que esto quede como una parte de nuestra historia, y no de las más felices, por cierto.

P. Hemos visto también corrupción en otros países europeos, en Francia, en Italia…

R. Una de las primeras directivas europeas que hemos incorporado, en diciembre, fue la ley de contratos europea, para regular la contratación pública. Sin duda alguna, cuantas menos tentaciones tengan algunos, mejor para todos, pero es evidente que es un asunto en el que queda mucho por avanzar. Pero también les voy a decir una cosa: al final lo que es noticia es el acto de corrupción, los actos honrados nunca son noticia. Yo he conocido a miles de políticos, de todos los partidos. La gran mayoría de los que hacen política son honrados.

P. ETA acaba de poner fecha a lo que se anuncia como su entrega de armas…

R. ETA es una organización terrorista y por tanto no se negocia, no se paga ni se les compensa por dejar de matar. Está bien que quieran dejar las armas, pero lo importante es que se disuelvan. Sin duda ese será uno de los momentos más hermosos para España en décadas.