Política
Soraya Sáenz de Santamaría1

Es una de las mujeres más poderosas del Congreso pero también una de las más misteriosas. Su celo y su discreción han convertido su vida privada en un auténtico búnker, pero una biografía no autorizada, escrita por las periodistas Gabriela Bustelo y Alejandra Ruiz-Hermosilla, desvela sus secretos más personales.

Según publica Informalia, a sus 46 años, Soraya Sáenz de Santamaría es vicepresidenta y ministra de la Presidencia y para las Administraciones Territoriales. A pesar de ser uno de los personajes públicos más seguidos por la prensa, sobre todo en lo que a su trabajo se refiere, Sáenz ha sabido salvaguardar su vida privada. Esta incertidumbre sobre quién ha sido y es Soraya ha llevado a las dos periodistas a indagar sobre su trayectoria, tanto personal como profesional, escribiendo así la primera biografía no autorizada sobre su figura, La vice-presidenta.

En Valladolid, su ciudad natal, se la recuerda como una joven discreta y una alumna muy brillante: "Si sacaba un 9,90 en Historia se ponía a llorar, y más si otra había sacado un 10. Tenía que ser la más. Ahora, los profesores la adoraban", cuentan los profesores y personal del Instituto Zorrilla, el prestigioso centro público donde estudió. Fue una estudiante trabajadora, disciplinada y constante, tanto que se convirtió en la número dos de su promoción, en 1999, en una de las oposiciones más difíciles que existen, la de abogada del Estado, con tan solo 26 años.

Desde 2005, Sáenz está casada con el extremeño Iván Rosa Vallejo, un abogado del Estado que desató las críticas cuando en 2011 comenzó a trabajar como asesor jurídico en Telefónica. Lo conoció mientras ella trabajaba en el Ministerio del Interior y él estaba destinado en Bruselas, y su amor surgió entre aviones, vuelos y viajes. Vallejo es bastante discreto y receloso de los actos públicos, por lo que es difícil encontrar imágenes e información sobre él. Alfonso Alonso, presidente del PP en el País Vasco, es una de las personas que mejor le conocen: "Es un tío superequilibrado. Y esto te da cierta seguridad. La ayuda muchísimo. Le da un punto de estabilidad extraordinario. Él es discreto y no le importa nada que la top sea ella, porque está orgulloso", afirma. Uno de los detalles que la propia Soraya ha contado en entrevistas es que es su marido quien se encarga de la organización de la casa.

Además de su marido, Soraya cuenta con otra ayuda inestimable en su día a día: su madre, Petra Antón. Desde que su hijo Iván llegó al mundo en 2011, su madre se traslada desde Valladolid a su casa, en el barrio de la Fuente del Berro, Madrid, para cuidarlo siempre que su hija se lo pide.

Para saber cómo una reputada abogada del Estado acabó metida de lleno en política, hay que remontarse al verano del 2000. La vicepresidenta del gobierno se enteró que había una vacante en La Moncloa, y sin pensárselo dos veces, cogió un autobús desde Valladolid para hacer la entrevista de trabajo en Madrid. El entonces ministro del Interior, y actual director del gabinete del PP, Francisco Villar, fue quien la atendió. "¿A usted le asusta pasar el día entero gestionando líos?", "No", respondió ella, tal y como lo cuenta la propia Sáenz. Y hasta ahora.

A pesar de que ocupa uno de los grandes cargos dentro del Partido Popular, su perfil político se mueve entre quienes la ven como el posible relevo de Mariano Rajoy y quienes la tachan de tecnócrata sin ideología y experta en la gestión pero sin un proyecto claro. En este último grupo estaría situado el exministro de Exteriores José Manuel García Margallo. "Cuando Soraya llegó a Madrid en el año 2000, si hubiera sido el PSOE quien buscaba asesores jurídicos en vez el PP, Soraya habría aterrizado en el PSOE, donde se habría instalado con absoluta tranquilidad. Si tu le preguntas en qué cree políticamente, no hay manera. Yo no he sabido nunca en qué cree", decía el exministro.

Lo cierto es que Soraya Sáenz de Santamaría ha demostrado ser una mujer con grandes dotes parlamentarios y de liderazgo. No obstante, tal y como se recoge en el libro, queda por ver si su futuro político irá más allá.