Política
El tipo que sujeta la panacarta contra el Rey, es Daniel Minoves, proetarra e independentista catalán. PD

El periodismo tiene que ser objetivo o al menos intentarlo, pero no puede ser indiferente, sobre todo cuando hay valores fundamentales en juego ( Arturo Pérez-Reverte: "Es la guerra santa, idiotas").

No abordamos los abusos desde una perspectiva neutral, como tampoco los horrores de la guerra, el hambre en el mundo o la tortura.

Y tampoco podemos enfocar una manifestación como la de este 26 de agosto de 2017 en Barcelona, como hizo la TVE teóricamente dirigida por José Antonio Gundín y otros enchufados el PP, con la 'asepsia' de un cronista deportivo narrando un futbol de una liga exótica y lejana

Lo de este sábado no fue una manifestación: fue un spoiler del 1-O: el aperitivo de lo que nos espera como el Gobierno Rajoy no espabile en los 35 días que restan hasta la fecha marcada en rojo por los indepentistas para su gran aquelarre en Cataluña. Y TVE lo transmitió con negligencia, con una 'ingenuidad' letal para España y los españoles ( Vea a esta pacífica separatista destrozar carteles de "justicia y paz" por estar en castellano).

La manifestación contra los atentados islamistas se convirtió en un acto político vomitivo, repleto de esteladas y pitidos contra Felipe VI, donde el separatismo aprovechó las cámaras para culpar al Rey de los atentados, presentarlo como un traficante de armas y perseguir a gorrazos -como hicieron con Andrea Levy- a los que consideran 'infieles'.

Lo del Rey, embutido entre dos adolescentes musulmanas, fue patético: como si la comunidad mahometana fuera la principal víctima del terrorismo islamista y no el entorno social, cultural y político del que brotaron los asesinos de La Rambla, Alcanar y Cambrils (Esta foto del rey Felipe VI es un grave error).

Suena bonito que el Islam no tiene nada que ver con las atrocidades, aunque se perpetren al grito de ‘Alá es grande', organizadas por un clérigo mahometano y por tipos que sólo leen el Corán, pero nadie con dos dedos de frente puede tragarse que ni uno sólo de los parientes, amigos, vecinos y hermanos de fe de los criminales sospechara.

No era un ‘lobo solitario', sino una manada de doce, recorrían casi cotidianamente los 300 kilómetros que separan Ripoll de Alcanar, reunieron ilegalmente 130 bombonas y conspiraron seis meses. ¿Y no se mosqueó ni la madre que los parió?

Con todo, lo más chusco de la jornada sabatina fue el mensaje ‘unitario' que rezaba en catalán: "Felipe, quien quiere la paz no trafica con armas".

Era una insultante y engañosa referencia a la relación que mantiene la Corona española con la familia real de Arabia Saudí ( Alfonso Ussía sacude la del pulpo a los musulmanes en España y a los progres que los comprenden).

La imagen de la pancarta fue una de las más repetidas y comentadas del día. Apareció en decenas de medios de comunicación internacionales, en los que ni una sóla vez, quizá por ignorancia o por las prisas, no se revela el nombre del portador: Daniel Minoves.

El militante de la independentista ERC, fue el facineroso que en mayo de 2016 recibió calurosamente a Arnaldo Otegi en Barcelona.

Como presidente del CIEMEN, la entidad que organizó un debate con Otegi en la ciudad condal meses después de que el etarra saliera de la cárcel, Minoves fue el encargado de recibirle y agasajarle a cuerpo de rey.

ALFONSO ROJO