Política
Anna Gabriel y David Fernández, dirigentes de las CUP. EF

Estás que trinan los zarrapastrosos. Como planeó el maquiavélico Rajoy, cuando simuló tender la mano a Puigdemont y en lugar de formular amenaza alguna se limitó a emplazarle a declarar si había declarado o no la independencia de Cataluña, todas las costuras saltan en el llamado bloque independentista.

  La CUP ha remitido este 13 de octubre de 2017 una carta al presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, en la que le exige "la proclamación de la república" porque consideran que es la única manera para conseguir que la intervención de actores internacionales se haga con Cataluña reconocida como sujeto político.

"Si pretenden seguir aplicando las previsiones del artículo 155 de la Constitución española que lo hagan con la república ya proclamada", continúa el texto, que emplaza a responder al requerimiento del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, situándose en el ejercicio del derecho de autodeterminación.

Así, los antisistema de la CUP consideran que responder al requerimiento de cualquier otro modo supondría "avalar todas y cada una de sus amenazas, su menosprecio y su represión", y volver a la legalidad constitucional que, según esa banda de 'comecuras', 'okupas' y 'descolocados' que controla desde hace muchos meses la política catalana, una mayoría de catalanes decidió romper.

En su alocada misiva, los zarrapastrosos de la CUP han dado por cerrada "la esperanza en la mediación internacional".

Dicen los antisistema que si la comunidad internacional ha tolerado lo que han tachado de despliegue militar y las cargas policiales, no va a acudir en su ayuda.

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