Política
Mariano Rajoy, presidente del Gobierno de España (PP), en La Moncloa. EF
El presidente del Gobierno deja en el aire la duda de que el líder de Junts per Catalunya pueda ser investido y alaba a Arrimadas como ganadora de las elecciones

Ha decidido Mariano Rajoy tomarse a chirigota al prófugo Carles Puigdemont, quien desde Bélgica ha pedido al presidente del Gobierno que se reuna con él para discutir el futuro de Cataluña tras las elecciones autonómicas del 21-D.

El presidente del Gobierno ha comparecido en la Moncloa este 22 de diciembre para dar la cara sobre el resultado de unos comicios convocados al amparo del artículo 155.

Sin pestañear siquiera, Rajoy ha ninguneado la propuesta de Puigdemont sobre celebrar una reunión conjunta, alegando ser el líder de la mayoría independentista.

El presidente, que no es tipo que se asuste y parece muy poco afectado por batacazo que se ha dado el PP en la región catalana, ha asumido como interlocutora primera a Inés Arrimadas, pues ganó las elecciones.

"Tendré que hablar con quien ejerza de presidente de la Generalitat, pero para eso tiene que tomar posesión".

Para el presidente del Gobierno español existe la duda de que el líder de Junts per Catalunya -la fuerza más votada del bloque independentista y que, por tanto, podría intentar formar gobierno junto a ERC y la CUP, cuya suma alcanza la mayoría absoluta- se arriesgue a volver a España (y ser detenido) para poder tomar posesión de su cargo.

"En Bruselas no puede ser investido".

Por ello, Rajoy se niega a reconocerle como interlocutor y, aunque no lo ha dicho expresamente, ha rechazado su oferta para reunirse en cualquier otro país.

"Yo tendría que sentarme con quien ha ganado las elecciones", se limitó a responder, alabando así a Inés Arrimadas como legítima vencedora, al ser Ciudadanos la fuerza más votada "en votos y en escaños", destacó.

Ofreció un "diálogo constructivo y realista" al nuevo Govern que se forme tras el 21-D con el fin, dijo, de "recomponer la fractura social".

"Estamos abiertos a normalizar la situación".

Eso sí, "siempre dentro de la ley" y del "respeto a la pluralidad" que, en sus palabras, demostraron este jueves las urnas que existe en Cataluña.

"Nadie puede hablar en nombre de Cataluña sino contempla a toda Cataluña", sentenció antes de volver a amenazar con el 155 de la Constitución en caso de que el nuevo equipo de gobierno vuelva a la unilateralidad para intentar proclamar la independencia.

"El Gobierno resultante estará sometido al imperio de la ley".

Respecto a la debacle del PPC, que registró el peor resultado de su historia con sólo 3 diputados, Rajoy asumió la derrota de Xavier García Albiol como propia, pero se negó a hacer autocrítica.

Así, defendió la "muy corta" aplicación del 155 apelando a la "excepcionalidad" de la medida ("El 155 se aplicó como debía hacerse", sentenció) y negó que esa fuera la causa de su castigo en las urnas:

"Quien ha ganado también apoyó el 155", dijo en alusión, de nuevo, a Cs.

Lejos de arremeter contra quienes se han convertido en sus socios en Madrid -algo que sí hizo Albiol-, Rajoy fue más prudente y se dedicó a felicitar tanto a Arrimadas como al presidente del partido, Albert Rivera, con quienes habló incluso por teléfono.

Sí dejó caer que el PP se recuperará del mal resultado por ser un partido "bregado" en otras derrotas electorales, así como "un partido fuerte no se inventó hace un cuarto de hora".

También echó la culpa del mismo a la concentración del "voto útil" sólo en Cs, pero no quiso meter más el dedo en la llaga.

El presidente negó que vaya a haber un adelanto de las elecciones generales: "¡Lo que nos faltaba!"

Rajoy sabe que aún les necesita para mantener la estabilidad de su Gobierno, empezando por la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para el 2018 que empezará a negociar "el lunes" -aunque se refería al martes, tras la festividad del 25-.

El presidente se mostró convencido, pese a las reticencias del PNV, de poder llegar a un acuerdo sobre las cuentas y negó que ni eso ni los resultados de ayer en Cataluña vayan a producir inestabilidad a nivel general.

Después se vanaglorió de tener un Ejecutivo que está "gobernando tranquilamente" y consiguiendo recuperar la economía y el empleo.

"No tengo ninguna intención de adelantar las elecciones. Las legislaturas son para cuatro años porque a la gente no se la puede obligar constantemente a ir a las urnas".

Así las cosas, todo apunta a que Rajoy -que intentó mostrarse relajado e incluso bromeó sobre el sustituto de su jefe de gabinete, Jorge Moragas ("Si lo supiera, se lo diría", se burló de los periodistas)- se dedicará ahora a su estrategia habitual: no hacer nada hasta que el tiempo pase.

De momento, ni siquiera está preocupado sobre la posibilidad de volver a estar en la casilla de salida en Cataluña y que pueda volver a intentarse una declaración unilateral de independencia:

"No me haga ponerme en el peor de los casos posibles".

"Ahora tengo que esperar a que se forme gobierno".