Política
Los Reyes de España: Letizia y Felipe VI. CR
El peligroso plan secreto de la Infanta Cristina para vengarse de don Felipe y doña Letizia

Sonrisas, saludos y buenas palabras acompañan siempre la cuidada imagen pública del Rey y su Reina, rodeada por ese halo de bondad y exquisita corrección que el protocolo exige.

Pero -como explica Silvia Armesto este 9 de febrero de 2018 en 'Informalia' aunque no los veamos es evidente que los desencuentros, los momentos incómodos y las crisis existen.

No hay sitio ya en Zarzuela por ejemplo para el cuñado Iñaki Urdangarín, ni para su íntimo López Madrid, presunto, corrupto, presunto acosador y ex compiyogui.

En el palacio que habitan los reyes, al cual tuvimos acceso con el famoso vídeo, no hay barra libre de sopa de acelgas para ellos (El masaje de Letizia a Felipe y otras 19 cosas que no viste del mensaje del Rey en Navidad).

No todos los que una vez fueron confidentes o compañeros de viaje y recibieron alabanzas, miradas cómplices y palmadas en la espalda son hoy bienvenidos en el hogar de los Borbón Ortiz.

La persona que encabeza el ranking de visitas non gratas es Iñaki Urdangarín. Y en eso están de acuerdo tanto Letizia como su marido.

En cuanto comenzó a rumiarse el escándalo del caso Nòos, mucho antes de que el cuñado real fuera juzgado y condenado, la actual Reina convenció a su marido de que vetara su entrada en palacio.

Le ocurre lo mismo al otro ex cuñado, Jaime de Marichalar, quien también es persona non grata en Zarzuela, y eso que Letizia, según cuentan fuentes bien informadas, sintió penita por él cuando su estatua en cera fue defenestrada por Gonzalo Presa, jefe de prensa del Museo de Cera de Madrid, en la operación de marketing más eficaz (algunos dicen que ingeniosa y audaz) de la historia de la Villa y Corte.

A la Reina, adalid de causas perdidas, le gusta ponerse de parte de los más débiles. Sin embargo, no le tembló el pulso, cuentan en los mentideros, cuando decidió prescindir de los servicios de E.B.S., la que fuera ama de llaves de Felipe cuando era príncipe, para poner al frente de su casa a una persona de su confianza (¿Sabes qué piensa realmente don Juan Carlos sobre Letizia?).

Tampoco se recibe en palacio a otro de los primos más famosos del Rey, Luis Alfonso de Borbón, y no por culpa de Letizia, sino porque nuestro Monarca no se siente del todo cómodo junto a él. La Reina Sofía siempre tuvo miedo de las pretensiones dinásticas del fallecido duque de Cádiz.

Y su hijo, más Franco que Borbón, especialmente ahora que su madre ostentará el ducado, ha heredado los recelos que los Borbones reinantes sentían hacia su padre. Es una pena porque a la venezolana Margarita Vargas le encanta ser duquesa, aunque sea de Anjou, y para ella, ser asidua de la corte madrileña o tomar el té con la prima Leti le volvería loca, diga lo que diga. La hija del banquero del chavismo tiene todo el dinero del petróleo de Venezuela pero le faltan tiaras con solera.

Tampoco es bienvenida Tita Henar, quien fuera amiguísima de la baronesa Thyssen. Fue la tía preferida de Letizia pero sus continuos escándalos y salidas de tono la han convertido en una pariente incómoda. Y eso que la idea de vender condones en el Museo Thyssen fue absolutamente gloriosa ( El peligroso plan secreto de la Infanta Cristina para vengarse de don Felipe y doña Letizia).

Es la más divertida de la familia, pero Felipe prefiere mantenerla lejos. Nos preguntamos si cuando los Reyes visita a su suegro y Ana Togores (que ya va a ceremonias solemnes, tipo Toisón), el señor Ortiz, se pregunta eso de cómo está tu hermana...

Lo mismo le ocurre a Letizia con los compañeros de instrucción militar en la Academia de San Javier de su marido, allá por los finales de los ochenta, cuando la sangre veinteañera de Felipe se mezclaba con el azul borbónico que corre por sus venas.

Con ellos recorrió aquel príncipe alto y guapo muchas de las discotecas de la zona desde Torrevieja a Santa Pola, y Felipe era quien más éxito tenía. Y Letizia, celosa del pasado de su marido, no se siente cómoda ante las batallas que compartieron estos soldados del amor.

Otro que ya no visita Zarzuela es Javier López Madrid, tras el caso de las Black, la doctora Elisa Pinto y tanta corrupción, que han le ha hecho pisar cárcel. Si el mensaje de solidaridad de Letizia con él, a quien calificó como compi yogui, no hubiera sido publicado en El Mundo, quizás, no pasaría nada.

El ex directivo de OHL, yerno de Villar Mir, también sufrió graves acusaciones por parte de una dermatóloga Pinto, un asunto muy turbio digno de un guión de una serie de Netflix, de terror, con policía Villarejo presuntamente salpicado de sangre y puñaladas.

Era inevitable con este escenario pero, muy a su pesar, Javier ha quedado fuera del banquillo de invitados zarzueleros. Y tanto la reina como el Rey sentían una enorme simpatía por él. Tal vez en secreto aún la sientan.