Política
Miguel Ángel Ballesteros TW
Durante un reciente foro celebrado en Canarias, el militar que se suma al equipo del socialista, se mostró comprensivo con la actitud del Gobierno de Italia

No está el horno para más bollos ni otros experimentos con gaseosa. La anunciada desginación del televisivo coronel Pedro Baños para ocupar la plaza de director de Seguridad Nacional, ha quedado en agua de borrajas.

Pedro Sánchez ha decidido que el puesto, -que se hará oficial este viernes 15 de junio de 2018 tras el Consejo de Ministros-, sea para Miguel Ángel Ballesteros, general de Brigada de Artillería y actual director del Instituto de Estudios Estratégicos del Ministerio de Defensa. (El coronel Baños sí tiene quien le escriba: los tripulantes de los OVNIS de la CIA).

Y eso que este experto en geoestrategia y terrorismo yihadista, no coincide en su sensato punto de vista con el 'buenismo' u oportunismo del Gobierno a la hora de abrir las puertas a los inmigrantes, caso del 'Aquarius'.

Quizá el socialista de marras haya pasado por alto este detalle o, simplemente, no se ha enterado del mismo. (El sueldo que van a cobrar los inmigrantes del 'Aquarius' en Valencia sin dar un palo al agua).

Sea como fuere su último aviso, lanzado este martes 12 de junio de 2018 en el Foro Prensa Ibérica celebrado en Las Palmas de Gran Canaria, no deja lugar a dudas sobre su posición, advirtiendo del riesgo de atraer a más:

"Si abres un portillo, por ahí te van a venir todos".

Dentro de una ronda de preguntas del público, el militar que es además profesor asociado en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Complutense de Madrid, doctor por la Universidad Pontificia de Salamanca, diplomado en Estado Mayor y profesor colaborador en el máster de prevención del terrorismo en la Universidad Rey Juan Carlos, recalcó que este caso "es solo la punta del iceberg" de un fenómeno migratorio al que podrían sumarse otros muchos ciudadanos de países próximos a Europa.

Desde ese planteamiento, se ha mostrado comprensivo, de hecho, con la actitud del Gobierno de Italia, que rechazó el desembarco de esas 629 personas en su país debido a que este lleva tiempo "aceptando una inmigración masiva" sin haber recibido la colaboración que debería de la Unión Europea.

A su juicio, Bruselas ha actuado como si hubiera "olvidado que las fronteras de Italia no son de Italia, son de la Unión Europea" y, en consecuencia, es esta la que debe trabajar para afrontar el fenómeno de la llegada de extranjeros de forma irregular:

"Es un problema enorme que tiene que resolver la Unión Europea".

Dejó claro como el agua, también, también, que es preciso "resolver el problema allí", en los países de origen de los inmigrantes.