Baltasar Garzón.
EFE
El juez se muestra convencido de que las tres querellas serán archivadas o en cualquier caso resultará absuelto y hace hincapié en que los querellantes han actuado de mala fe
Baltasar Garzón ha caído en una deriva inquietante. Su escrito de alegaciones a la decisión del Consejo del Poder Judicial de iniciar los trámites de su suspensión, por la admisión a trámite en el Tribunal Supremo de tres querellas en su contra, pasa de puntillas por las causas abiertas para denunciar una conspiración político-mediática con el único propósito de acabar con su carrera.
El juez culpa directamente al PP y a medios afines de instigar un fabuloso montaje, en el que, por lo visto, sus actuaciones en la causa contra el franquismo, los pagos de la Universidad de Nueva York y las escuchas a imputados del «caso Gürtel» y sus abogados deben de ser entre anecdóticas y ficticias.
Antes que recusar a tres vocales del CGPJ y extender mantos de sospecha para enlodar aún más el asunto, Garzón debe responder de sus actuaciones y dejar de actuar como si estuviera por encima de la Ley.
TRES CAUSAS
El Supremo investiga a Garzón por prevaricación y cohecho por los cobros que recibió durante su estancia en la Universidad de Nueva York entre 2005 y 2006, por prevaricación por investigar las desapariciones durante la Guerra Civil y el franquismo y por prevaricación e interceptación ilegal de comunicaciones por ordenar intervenir las comunicaciones en prisión entre varios imputados en el 'caso Gürtel' y sus abogados.
El juez se muestra convencido de que las tres serán archivadas o en cualquier caso resultará absuelto y hace hincapié en que los querellantes han actuado de mala fe.