Enrique Molina y María del Carmen Rodríguez, a la puerta de los juzgados.
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Molina y Garzón trabajaron codo con codo en la desarticulación del entramado etarra Ekin-KAS-Gestoras
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Baltasar Garzón, juez instructor del caso Gürtel, no sólo mantiene una estrecha relación de amistad con Enrique Molina, abogado defensor de María del Carmen Rodríguez Quijano, imputada en la causa y mujer de Francisco Correa, el principal encausado por esta trama. Tambien lo tiene como abogado defensor.
Este jueves, a las puertas del Tribunal Supremo donde el juez estrella acababa de alegar que enviar un presupuesto a Botin -con una carta que empezaba con "Querido Emilio"- no es pedir dinero, el letrado Molina demostró sus habilidades cuando afirmó ante los periodistas que tanto él, como Garzón, consideran "inasumible" la tesis de que su famoso cliente pueda estar sufriendo una persecución por parte del Tribunal Supremo:
«Cualquier manifestación que se haga para perturbar el orden o el sosiego de un tribunal de justicia perjudica al propio encausado; es conocer mal lo que es la psicología de un magistrado».
El ex fiscal Molina dejó claro que ni él ni su defendido comparten la tesis de la «caza de brujas» sostenida por los autoerigidos en partidarios del juez y jaleada por sindicatos, intelectuales, famosillos y lo que es más grave por varios miembros del Gobierno, con Gaspar Zarrías, José Blanco y Miguel Sebastián al frente.
Negó que Garzón controle esa estrategia; al contrario, la rechaza, y que el titular del Central número 5 «con la espalda muy ancha por los años de profesión» se sienta objeto de una persecución orquestada «por tres frentes coordinados» (en referencia a los tres procedimientos abiertos contra él).
De su amistad con Garzón o de lo chocante que resulta que sea a la vez defensor del juez y de una de las principales imputadas de la Gürtell, no dijo nada Molina, quien durante bastantes años fue fiscal en el Juzgado número 5 de la Audiencia Nacional, del que es titular el juez que instruye ahora la causa contra su defendida.
Molina y Garzón trabajaron codo con codo en la desarticulación del entramado etarra Ekin-KAS-Gestoras.
Tan estrecha amistad llevó a Molina a elegir al juez Garzón como padrino de uno de sus hijos.
Molina dejó la Audiencia en noviembre de 2007 para abrir un despacho profesional.
Algunos medios publicaron hace meses que Baltasar Garzón Molina, hijo del juez, habría trabajado en el despacho de abogados de Enrique Molina mientras su padre instruía la ‘Operación Gürtel'.
Periodista Digital se puso en contacto con el ex fiscal, quien nos aseguró que eso no se ajusta a la realidad, porque el joven ni siquiera ha terminado la carrera y no parece muy propenso a aferrarse ahora a empleo alguno:
"Baltasar Garzón Molina no ha terminado completo ninguno de los cursos de Derecho, por lo que no puede hacer prácticas".
Molina afirmó en su momento que su amistad con Garzón había quedado "suspendida" durante la instrucción del ‘caso Gürtel' a la vista de que es el abogado defensor de una de las imputadas, pero a la vista de lo ocurrido este jueves ante el Supremo, todo indica que se ha reanudado.