Política
Víctimas de ETA. EP

Los asesinos de ETA han anunciado este viernes, 17 de marzo de 2017, a través del diario francés «Le Monde», que la banda estará totalmente desarmada en la tarde del próximo 8 de abril.

El propósito de la banda terrorista, derrotada por el Estado de Derecho desde hace años, es convertir el acto de entrega de las armas en una gotesca acción de propaganda que le permita salvar los muebles ante una militancia que ha asistido a la desaparición del grupo criminal sin conseguir ni uno solo de los objetivos que se había marcado.

Durante casi medio siglo, el terrorismo de ETA ha sido una de las principales preocupaciones de los ciudadanos, un problema de primer orden, una sangría de vidas, y un esfuerzo brutal para sostener la lucha antiterrorista (policías, equipos técnicos, resarcimiento de daños...). Y, sin embargo, nadie sabe la cifra exacta ni el nombre de todas las víctimas mortales.

El Ministerio del Interior ha difundido el dato de 829 personas, pero no explica cómo ha llegado a esa conclusión. Ni siquiera las asociaciones de víctimas conocen el nombre ni el número exacto de los asesinados. Poner rostro o al menos nombre a todas las víctimas de la banda terrorista es algo que no se ha hecho todavía.

El anuncio lo ha hecho Jean-Noël Etcheverry, uno de los detenidos el pasado 16 de abril en el sur de Francia. Fue una de las cinco personas vinculadas a una organización que fueron sorprendidas por la Guardia Civil cuando trataban de hacer desaparecer armas de ETA.

«ETA nos ha confiado la responsabilidad del desarme de su arsenal y, en la tarde del 8 de abril, ETA estará totalmente desarmada», ha declarado Etcheverry al diario «Le Monde».

A lo largo de los últimos años la banda terrorista ya había intentado organizar este tipo de actos, lo que no pudo conseguir por las continuas operaciones de las Fuerzas de Seguridad españolas y francesas.

El proceso de desarme se encuentra ahora paralizado, después de que se haya procedido ya al sellado de los zulos. Los gobiernos español y francés se han negado a participar en este proceso.

Hasta hora, la banda terrorista ha intentado hacer este proceso a través de la llamada Comisión Internacional de Verificación, un grupo de expertos internacionales, y posteriormente con personas destacadas de la sociedad del País Vasco francés.

Verificadores internacionales

En la actualidad, las armas y explosivos de los que dispone ETA están distribuidos en zona de monte y en casas particulares. Prácticamente la totalidad del arsenal se encuentra en Francia desde hace años.

Varios cientos de personas pertenecientes a las organizaciones de la sociedad civil y cargos electos del País Vasco francés participarán en el desarme definitivo de ETA, según informa «Le Monde» en su edición digital. Los encargados de la entrega de armas piden que las Policías francesa y española no lo impidan y que haya verificadores internacionales.

Según informan los cinco arrestados de «la sociedad civil» en la operación de Francia, que fueron posteriormente puestos en libertad, la Policía francesa solo requisó en diciembre el 15 por ciento del armamento de ETA. El 8 de abril se entregaría todo su arsenal, ahora disperso en zonas de monte y en casas particulares.

Entre el arsenal de Luhuso había una decena de subametralladoras Uzi, cerca de una decena de fusiles de asalto G-3 (fabricado por la marca alemana Hecler & Koch), más de veinte revólveres Smith&Wesson, armas Sig-Sauer de estrellas, Browning, cientos de detonadores, decenas de kilogramos de explosivos y municiones, cables, etc.

Entrega «con seguridad»

Los artífices de esta operación «inédita» pretenden tener la seguridad de que pueden actuar para la entrega de armas «sin ser perturbados» por actuaciones de las Policías de Francia o España, y advierten de que, si para proceder al desarme, corren el riesgo de ser encarcelados, posteriormente, «se está cerrando la puerta al proceso» de entrega de armas.

Asimismo, reclaman la garantía de que esas armas serán recogidas por el Gobierno galo y solicitan la presencia de «observadores imparciales» en el lugar para verificar el desarme.

Evidentemente se trata de condiciones muy difícilmente asumibles para los gobiernos español y francés. Pero es que además el arsenal de armas con el que pueda contar ETA apenas preocupa a las Fuerzas de Seguridad, porque la inmensa mayoría de las armas están oxidadas y buena parte del exposivo caducado.